Lee “La venganza de Nofret”, de Agatha Christie. Lea ud. “La llama”, tercera parte de “La forja de un rebelde”, de Arturo Barea

Hace mucho que un libro no me golpeaba como lo ha hecho el de Barea; no sólo por su tema, que ya por sí mismo es bastante para removerle a uno los instintos y los sentimientos, sino también por su prosa y su entrega. En su último volumen, Barea destripa la guerra civil española; nos pone frente al desastre y la barbarie como sacrificio lustral de lo que algún día habría de venir, una democracia igualitaria. No es fácil que un libro arranque lágrimas sinceras, éste lo logra, tanto por el brutal y descarnado retrato de las escenas del Madrid sitiado, como por la franqueza y soledad del autor enfrentado a sus fantasmas que a fin de cuentas son los nuestros: los de la cobardía y la decepción, de la injusticia y el miedo al hambre y al dolor, a la incomprensión y al abandono. Bastaría todo esto para tener un libro de primera, pero hay más. Se trata del testimonio de un testigo presencial que se ha ganado nuestra confianza en dos buenos volúmenes de historia de su vida y que se presentan como credenciales para dar veracidad y profundidad a este larguísimo “Yo acuso”, en el que se ponen puntos sobre la íes de ciertas afirmaciones que damos por sentadas para evitar abrir viejas heridas, parecer modernos, políticamente correctos o conciliadores, en tal sentido, el libro expone que es falso que en la Guerra Civil española se enfrentaran dos modelos de España y que la sociedad se hallara previamente dividida en torno a esos dos modelos; lo que había era una España quebrada por la injusticia y la venalidad de la corona, la dictadura y la burguesía; lo que había era una república dando sus primeros pasos con resultados ya tangibles y una banda de militares delincuentes haciendo el trabajo sucio al fascismo alemán e italiano; lo que había era silencio, muerte y criminal desolación. Me quedo pues con la imagen del Madrid de noviembre convertido en una nueva Numancia, me quedo con una de las más hermosas historias de amor maduro que he leído en mi vida. Me quedo con un libro que, después de tantísimos años, supo ocupar su lugar con honor y con dignidad.