Lee “La conspiración de las lectoras”, de José Antonio Marina y María Teresa Rodríguez de Castro. Lea ud. “La venganza de Nofret”, de Agatha Christie.

Leer a Agatha Christie es como admirar un mecanismo de relojería, un “ingenio”, como decían en el Siglo de Oro. Sin duda, me parece, es la mejor autora de novela policíaca y una buena precursora de la literatura negra; lo que asombra en la literatura de Agatha Christie no es la expresión, sino el mecanismo; por eso nos habituamos con facilidad a su campiña inglesa donde, aparentemente no pasa nada y en donde el crimen resalta en su horror pero sólo en la justa medida para no estropear el escenario; en cambio, la mentalidad de Poirot o de Miss Marple, funcionan implacablemente. Por eso “La venganza de Nofret” resulta una especial sorpresa, ubicada en el antiguo Egipto, esta novela que acumula el record de número de asesinados en una sola novela de Agatha Christie, demuestra la infalibidad de su genio. La novela policíaca, uno de los generos favoritos de Alfonso Reyes, que tenía una ingente colección del género, funciona así, como una grácil maquinaria de relojería y, en algunos casos, alcanza la magistralidad que logra la Christie en “La venganza de Nofret”.