Niemeyer canta La Internacional

El día de hoy falleció, a los 104 años, Oscar Niemeyer. El próximo 15 de diciembre habría cumplido uno más. Uno quisiera que gente así fuera eterna y aunque, en efecto, lo es; tuvo una larguísima vida de creatividad y amor por la humanidad. Leo que lo enterraron entre batucadas y oraciones, que aun cuando siempre fue comunista y ateo, el pueblo y el gobierno le dispensaron un servicio religioso católico, protestante y judío; pero leo, con más emoción, que lo enterraron con las notas de “La Internacional”.

“La internacional”, es el himno de izquierda por excelencia. Un himno hermoso que lejos de sonar marcial, suena alegre y hasta confiado, porque es un himno de esperanza; hay versión comunista, socialista y anarquista, tal vez la más hermosa sea en lengua francesa y en castellano hay una versión latinoamericana y otra española, la primera que acompañó a los movimientos contra las dictaduras del siglo XX y la segunda que se entonó con alegría en tiempos de la II República, con furia durante la guerra contra los alzados de Franco y con esperanza y un poco de melancolía durante la dictadura y el destierro.

Es tan significativo que a Niemeyer lo hayan enterrado con su himno, porque retrata mucho de la arquitectura con la que sembró esperanza en el mundo. Niemeyer fue el promotor en América Latina de la obra de Le Corbusier, de ahí que sus trabajos sean siembre abiertos, luminosos, flexibles y coronados por la apertura; no dista mucho de Félix Candela por la maleabilidad de sus formas y su terror por las líneas rectas y los acabados angulosos; su obra es un canto por la alegría y la luz de nuestro continente; al mismo tiempo, es en su funcionalidad, un reclamo simbólico por las cargas tan pesadas de tradiciones que han gravitado sobre nuestros hombros y que quedan a la vista en nuestra hermosa y tan poco funcional arquitectura barroca y neoclásica.

Oscar Niemeyer fue un comunista convencido, Fidel Castro decía que Niemeyer y él eran los dos últimos comunistas que quedaban en el mundo; no lo sé y no lo creo, eso de ser comunista es ya tan difuso y tan complicado que me parece que siempre es mejor, ahora hablar de las izquierdas si por ellas entendemos la idea política que aspira a un mundo sin clases, en completa igualdad, no para repartir la miseria, sino para elevarnos a todos a la igualdad de oportunidades, de educación y de bienestar. Sufrió exilio durante la era militar de su país y ello le permitió construir la gran mezquita de Argel, la sede del Partido Comunista Francés, la Editorial Mondadori en Roma y una mezquita más en Malasia. ¿Cómo es que un ateo podía construir templos tan hermosos y tan dignos del recogimiento de los creyentes? por que, como él mismo lo decía, la arquitectura es un acto de amor a los demás.

Fue parte importante del equipo que proyectó y construyó la sede de las Naciones Unidas y a los 100 años, terminó el Museo de Arte Moderno de Nitéroi, que es, sin duda, una de las obras de arquitectura más hermosas de su haber. Hay en su obra tanto de majestuoso como de divertido; lúdicas e impresionantes, graciosas y formales, hablan de un hombre que supo vivir haciendo de su oficio su placer y su manifiesto.

Pienso hoy que un hombre de 104 años merece descansar aunque es triste que se apague una vida tan generosa; pienso que la inmortalidad, de la que Borges decía no valer la pena preocuparse porque no depende de nosotros mismos, le corresponde a Niemeyer, por haber hecho de nuestro continente un lugar más hermoso y más habitable.