Lee “De qué hablo cuando hablo de correr”, de Haruki Murakami. Lea ud. “Asesinato en el corazón de Jerusalén”, de Batya Gur

Un buen libro es, por antonomasia, aquel que nos da más de lo que esperábamos al terminar la primera página. Enfrentarse a la literatura de Batya Gur es visitar las fronteras de la novela policíaca, rozar los linderos de la novela negra y retar a la imaginación a aceptar los datos duros de la sociología y de la reflexión política.

Lea ud. “Asesinato en el corazón de Jerusalén”, y sírvase de nuestro fraseario.

Dijo que el sabor de sus besos y sus caricias la habían acompañado durante todos esos años, y que el cuerpo no se equivoca, y que quien conoce a través del cuerpo conoce mejor que de cualquier otra forma…

 

Las razones no son un pretexto.

 

– Lo único es que allí había un cadáver – le recordó Ada, mientras él se disponía a abrir la puerta del coche. – Y como lo encontramos – dijo Michael con paciencia – hemos recibido un premio. Yo lo he recibido de cualquier forma. Y tu también creo. – Es decir – le dijo mientras sacaba las piernas del coche -, ¿Que vivimos de su cadáver? – O al revés – le contestó, ya había rodeado el coche y estaba junto a la ventanilla abierta de Ada, acariciándole el brazo -, a pesar de su cadáver. Y a pesar de que también nosotros seremos eso al final. A pesar de los muertos.

 

– Yoram nació cuando ya llevábamos muchos años viviendo aquí. Cuando ya habíamos perdido toda esperanza. Fue como un milagro – entonces sonrió y movió la cabeza -; uno piensa en un milagro y Dios se ríe en tu cara.

 Asesinato en el corazón de Jerusalén. Batya Gur. Ed. Siruela