Gracias. Doris Lessing

Veo su fotografía y me encuentro con una mujer dulce, una anciana com la abuela que todos quisiéramos tener; se trata de una anciana de mirada dulce, un tanto cansada, viste con sencillez y su peinado, de un cabello en el que se puede adivinar la arqueología de una antigua cabellera rubia, me permite imaginarla en su estudio mirando a uno de esos hermosos parques privados que, en Londres, reducen el bosque a las necesidades urbanas. Ella es Doris Lessing y murió en la madrugada de hoy en su casa de la capital de Inglaterra.

Lessing fue la feminista que no pretendió ser; si bien sus letras nos permitieron avanzar en la equidad de género, en la búsqueda de mejores espacios de igualdad, como militante de la izquierda progresista en Europa, partía de que su feminismo o su retrato arduo y tenaz de la condición de la mujer, era más bien un ensayo de conocimiento de su profundidad psicológica y de su entorno.

La profundidad de su literatura tiene su fuente en que vivió mucho. Hija de un oficial del Ejército británico, en plena era imperial – nació en la antigua Persia en 1919 -, vivió en Rodhesia, en Harare, vivió dos matrimonios, militó en el Partido comunista británico desde el que participó en campañas contra el armamento nuclear; aún con que media vida la había pasado en Sudáfrica, su oposición y crítica del Apartheid, hicieron que le fuera prohibida la entrada a ese país. Y sin embargo, todo eso no es sino el alimento de una magnífica escritora. Harán unos diez años que Ernesto Cardenal, en su recital de poesía con ocasión de la recepción de la Medalla Isidro Fabela que le confirió la Facultad de Derecho de la UNAM, nos dijo a los estudiantes y maestros que nos reunimos a escucharlo: “sobre la poesía revolucionaria, para ser auténticamente revolucionaria, primero debe ser poesía”; por eso, en Lessing, más que el manifiesto, lo suyo es una literatura frontal, abierta, dulce y hasta brutal en la que exhibe nuestros prejuicios y nuestras vergüenzas. Leer a Lessing es disfrutar de la literatura bien trabada, de acuerdo con la mejor tradición de la literatura británica. Lessing es una mujer a la que hay que volver muchas veces que, con Coetzee, presenta la visión de ese mundo lejano de dolor y sufrimiento tanto como de belleza y humanidad que es África.

En 1999, la reina Isabel II le confirió el título de “Dama del Imperio Británico”, Doris Lessing rehusó recibir la distinción y fue muy clara en su motivo… “Ya no existe ningún imperio”. Esa es la mujer que hoy se ha marchado. Me convertí en su lector con dos libros contundentes: “El quinto hijo” y “Ben en el mundo”.

De Lessing hay mucho que leer:

Alfred y Emily. Ed. Lumen

Cuentos europeos. Ed. Lumen.

La grieta. Ed. Lumen.

La costumbre de amar. Ed. Flash

Made in England. Ed. Lumen.

Memorias de una superviviente. Ed. Gandhi.

Un paseo por la sombra. Ed. De bols¡llo

El quinto hijo. Ediciones B

Ben en el mundo. Ediciones B

Autobiografía. Ed. Debolsillo.

La buena terrorista. Debolsillo.