El libro nuestro de cada martes: El corazón helado, de Almudenta Grandes

De la experiencia lectora, desde Madrid, un libro ejemplar de una autora de excepción: El corazón helado, de Almudena Grandes, un reto a nuestra sinceridad, tolerancia y madurez, una postura frente a la vida y frente al mundo; el universo de la España partida por la memoria. Editada por Tusquets.

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Muerte súbita, de Álvaro Enrigue. La literatura como imaginario

Disfrute usted del fraseario de una de las mejores novelas de nuestra actualidad. La pluma de Álvaro Enrigue transforma la historia que toca en un ejercicio de imaginación en torno a nuestra identidad y nuestro lugar en el mundo.

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Se arreglaba con un gusto inesperado para alguien con el oficio de ángel asesino: portaba anillos caros, calzones entallados con brocados excesivos, camisas de terciopelo azul real que no correspondían a su condición de hijo de puta, literal en todos los casos. Tenía una melena castaña rajada por trazos claros en la que se trenzaba con gracia de payo las joyitas de poca monta que le estafaba a sus mujeres, sometidas con las distintas sobre armas las que Dios le había dado magisterio.

Ya no era cosa de vida o muerte, sino de victoria y derrota -valores mucho más complejos y duros de llevar porque el que pierde un duelo a espada no tiene que vivir con ello.

Gracias a la saliva el rebote salió raro. El lombardo ni siquiera fue por él a pesar de que claramente lo habría podido alcanzar. Esperó a que la pelota dejara de rodar, la levantó y la secó en sus calzones antes de devolverla, acusando la trampa del español, pero sin quejarse. El gesto surtió efecto: una cosa era faltar a la regla de la caballerosidad como un macho desbocado y otra hacer trampa a escondidillas, como una monja. Al poeta le supo mal ser sí mismo. El duque no cantó el punto. Se repite, gritó.

El 4 de octubre de 1599 fue un día soleado en Roma. No consta que Francisco de Quevedo haya estado ese día ahí, pero tampoco que estuviera en ningún otro lado.

Todo ese aparato para demandar que los Estados Generales coronaran a Isabel Clara Eugenia, cosa que simplemente no podía suceder. Francia no había sido gobernada por una mujer desde que en 1316 se implementó la ley Sálica. Menos si era española, zurda, gorda, padecía un ligero retraso mental y se comía las uñas y de los mocos.

A Osuna ni siquiera hubo necesidad de indultarlo. En los países en que se habla español, nunca le pasa nada a los dueños de grandes apellidos, a menos que se metan con gente de apellidos más grandes que los suyos -no era el caso de los pobres soldados degollados.

Los italianos, perfectamente relajados, se quitaron los sombreros al verlos acomodarse en la galería. Se acercaron todos a saludarse de mano. Aunque los españoles llevaban espadas -el papa le tenía prohibidas las armas a los ciudadanos de Roma-, no sólo fueron cordiales todos con todos, sino hasta cariñosos -a la manera en que lo son los desconocidos que sobrevivieron a una borrachera. Hubo abrazos. Los más fuertes del duque, para contar puñales debajo de las capas.

Juana no recordaba esa segunda parte que su madre enunciaba a carcajadas. La vieja pensó un poco y le dijo que la cláusula «juego con ellas cuando quiero» la había agregado ella, pensando que su padre se refería a las pellas con que solía jugar pelota vasca con otros veteranos de guerra. ¿Y lo extrañas?, preguntó Juana tocándose la barriga en la que ya chapoteaba Catalina, la niña que con los que años se casaría con Pedro Téllez Girón, duque de Osuna. ¿A quién? A papá. Ya me tocó viejo y rico, cuando el pobrecito se sentía un noble de verdad y trataba de comportarse como un caballero. Soltó otra risa un poco histérica para decir: Era un lobo con bonete. ¿Pero te gustaba? La viuda peló los ojos y dejó caer el bordado en su regazo para acentuar el dramatismo de la frase que seguía: A quién no le iba a gustar, era Hernán Cortés, se los xingó a todos.

Ni la viuda del conquistador ni su hija Juana regresaron nunca a México, pero tampoco desarrollaron mucho interés por el entorno peninsular en que pasaron el resto de su vida. Como toda la descendencia de Cortés, encontraban inexplicable que la Nueva España infinita dependiera de ese bodoquito de país en el que los hombres se vestían con medias y se daban de gritos hasta cuando estaban de buen humor. Se hablaban más lenguas en el jardín de la casa de mi padre que en toda la Vieja España, solía decir Juana a manera de ingrata explicación por su poco interés en Europa, donde en realidad había sido recibida magníficamente. No se volvió un florero como su madre, que aceptaba todas las invitaciones para luego no decir nada en los saraos, pero tampoco se distinguió por su entrega a la clase a la que pertenecía peculio y, a partir del parto de su hija Catalina-futura duquesa de Alcalá-, por sangre.

Con el tiempo las Descalzas le vendieron la casa del conquistador a las monjas de una orden irlandesa que la conserva y que, al parecer, ha integrado a las disciplinas de su enclaustramiento el considerable suplicio que representa soportar el asedio nocturno de las cuatro mil almas en pena reventadas a espada, lanza y arcabuz que los sueños de don Hernán dejaron embarradas en los muros.

Tres años después de haberse insubordinado al gobierno de Cuba no sólo era la máxima celebridad de Europa, se convirtió en el príncipe de todos los que le parten la madre a algo sin darse cuenta. Es el santón de los peleoneros, los litigiosos, los incapaces de reconocer su propio éxito. El capitán de todos los que habiendo ganado una batalla imposible pensaron que era sólo la primera y se hundieron en su propia mierda con la espada en alto. El conquistador no era el prohombre que la duquesa de Alcalá le vendía a su hijas, pero era un modelo indiscutiblemente más divertido que los almirantes de pedregales del otro lado de la familia.

Mandó llamar al duque de Osuna el día anterior al comienzo de las fiestas. Le dijo que cuando ella muriera las armas del conquistador iban a ser suyas porque ninguno de los Martines Cortés era tan tonto como para volver a España. Luego le extendió su mano de loca, que por un momento fue el nido en el que descansaban todos los infortunios pasados y futuros de la América inmensa: tenia en el puño un gorrioncito negro mate que enmarcaba una imagen irreconocible por el desgaste. Es el escapulario de Cortés, le dijo: tu regalo. El duque abrió las palmas para recibirlo como si fuera una hostia. No es que creyera el cuento del abuelo infinito de su prometida, pero entendía que la mujer le estaba entregando un alma. Está hecho con el pelo que le cortaron al emperador Cuauhtémoc después de asesinarlo, dijo; que te proteja: mi padre nunca se lo quitó y se murió de puro viejo debiendo más vidas que nadie. Osuna lo vio en sus manos con sensaciones que oscilaban entre el miedo y el asco. Póntelo, dijo la vieja.

Por la noche se sacó el escapulario la camisa para enseñárselo a Catalina. Se despedían después de cenar con los parientes que habían llegado al Palacio de los Adelantados para atender las fiestas. Ella lo vio con sorpresa. Raro que te lo haya dado, le dijo. El duque se alzó de hombros. En realidad es horrible, respondió. Era un rectángulo tejido con un hilo negro finísimo, muy resistente. Tenía incrustada una figura que ya no se podía identificar. Qué es?, le preguntó a su prometida. Una virgen extremeña, la Virgen de Guadalupe; se lo hicieron los indios; si lo pones junto a una vela, brilla solo. Osuna se acercó a un candelero y no notó nada. Movió el escapulario hasta que el golpe oblicuo de la luz lo encendió: reconoció de inmediato la figura de una virgen de manto azul, rodeada de estrellas. La iridiscencia del objeto era tan aguda que parecía que la estampa se movía. Lo soltó, asustado. ¿Quema? No seas bruto, le respondió su futura mujer. Ella lo tomó y lo hizo brillar de nuevo. Se ve así porque está hecho con plumas, le explicó. ¿Plumas? De ave, hacían así las imágenes, para que brillaran.

Se volvió a meter el escapulario bajo la camisa. Tenía que irse para descansar antes de que empezara los banquetes. Hizo una venia. Catalina todavía le preguntó, antes de que se retirara, de qué tanto había hablado con su madre por la tarde. De tu abuelo, de un jardín muy grande, de Cuernalavaca.Te acompaño al corredor, agregó. Bajaron del brazo las escaleras. Fue ya llegando a la puerta: en que se separarían para no volverse a ver hasta que estuvieran casados que Osuna le preguntó con curiosidad sincera y tal vez un poco alarmada: ¿Y tú qué dirías que quiere decir xingar?

Tampoco era que el profesor tuviera grandes pruritos sobre el ejercicio de la sexualidad: le parecía que en términos de textura y presión, no había gran diferencia entre el coño de una borrega madurita y el culo del artista más grande de todos los tiempos, así que igual se lo tiraba en nombre de la experimentación científica.

Cortés le pidió al indio Cristóbal Mexicaltzingo que, antes de acomodar la cabeza imperial en su clavo, le cortara la greña. Juntas todo el pelo y se lo llevas a doña Marina, le dijo al indio, desdoblándose las mangas para sentarse a tomar el desayuno en el jacal del cacique. Le dices siguió, que me teja con él un escapulario con el que me protejan mi Dios, mi virgen y los demonios de Guatemótzin. Se sacó del cuello una cadena de la que pendían un dije de plata que mostraba a la Virgen de la villa de Guadalupe

Un retrato que le hiciera justicia a Pío IV tendría que ser un retrato en la mesa -un cuadro de luz y sombra en el que estuviera presidiendo la gran cena del Barroco. Su párpado fue, después de todo, el aperitivo de todas las hogueras de la modernidad.

Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!, Y en Roma misma a Roma no la hallas.

Seguramente afuera los esperaban los demás actores de la pintura, todavía vestidos en personaje. El soplaculos y el tatuador deben haber cruzado la plaza, ya retacada de feligreses y comerciantes, ovacionados por los que se hayan emocionado pensando que lo que estaba sucediendo era de verdad importante -lo era, pero no lo podían saber porque el futuro no puede recordarse.

Cuando seis años después, el martes de carnestolendas de 1525, Cortés le dio al indio Cristóbal la orden de que degollara al emperador encadenado, ya todo se había jodido tanto y todos habían cambiado de cancha tantas veces que le decían Marina a Malitzin y era a él a quien llamaban Malinche. Ya todos hablaban las lenguas de todos y habían fundado sin darse cuenta una tercera nación ciega a su propia belleza que nunca nadie ha podido entender.

La conversación entre mexicanos y españoles siguió más o menos en ese tenor durante toda la primera etapa de la conquista de México, que concluyó con la estancia, ya reseñada un poco más atrás, de Cortés y sus hombres en Tenochtitlán. Es uno de los casos en que mejor se demuestra que a veces un montón de gente puede no entender absolutamente nada, actuar de manera impulsiva e idiota y aun así alterar el curso de la Historia severamente.

Hablaron sentados a la mesa, como los dos enemigos acérrimos que terminan siendo todos los que habiendo cogido mucho y muy bien dejaron de hacerlo.

En esos días, la punta del Sacro Imperio había dejado de ser un arma o un caballo y era el canto superior del ejemplar de Utopia de Vasco de Quiroga: la expansión de Europa llegaba hasta donde él apuntaba con su libro. Vamos a poner ahí un taller de orfebrería, le decía el obispo a los indios, que lo querían tanto que le llamaban Tata -<<abuelo>>-, y señalaba un solar con el canto de su tomo. Ahí nacía, sin que lo supieran los indios tal vez él tampoco, una nueva rama de ese árbol hospitalario que también quiso y supo ser el Sacro Imperio. Pónganme una escuela ahí. Un hospital. El canto de Utopia. Otra rama.

Pero todo esto lo sabemos nosotros, que vivimos en un mundo en el que el pasado y el presente son simultáneos porque las Historias se escriben para que creamos que A conduce a B y por tanto tiene sentido. Un mundo sin dioses es un mundo en la Historia, en las historias como esta que estoy contando: ofrecen el consuelo del orden. Entonces el mundo, el mundo que Quiroga había inventado, era un mundo alucinante y sin dirección, creciendo en la mano de un Dios reconocido y otros clandestinos, todos pujando por el significado de las cosas: la cuenca del lago Pátzcuaro una gota de saliva divina en la que, como en un sueño, los misterios estaban expuestos.

La descripción de una obra de arte, como la de un sueño, detiene y vuelve decrépito un relato. Una obra de arte sólo sería contable si modificara la raya que va dibujando la Historia, y si una obra de arte, como un sueño, vale la pena ser recordada, es precisamente porque representa un sitio ciego para la Historia. El arte y los sueños no nos acompañan porque tengan la capacidad de mover cosas, sino porque detienen el mundo: funcionan como un paréntesis, un dique, la salud.

Conferencia: Propiedad intelectual en medios digitales

La Universidad Anáhuac, en el marco del 1er Congreso Internacional de Entretenimiento y Comunicación, me hizo el favor de invitarme a pronunciar la conferencias «Propiedad Intelectual en Medios Digitales»; disponga del guión de la conferencia que pronuncié el día de ayer en el campus norte de la Universidad Anáhuac. Se agradecerá citar la fuente.

derecho de autor digital

El libro nuestro de cada martes: La investigación, de Stanislaw Lem

De la experiencia lectora, para volver al placer de la mejor ciencia ficción, un toque de thriller, policíaca y terror. Un clásico del género, autor también de Solaris. Stanislaw Lem. Sobre todo en la magnífica edición de Impedimenta.

Zola y Proust en busca de la verdad perdida. Derecho y literatura, universos narrativos contextualizados.

De entre los momentos en que la literatura y la sociedad se aproximan, casi diríamos peligrosamente, en que las instituciones públicas muestran sus costuras e inexplicablemente se vuelven contra sus creadores, hay uno en particular que resulta de singular importancia para la historia del Derecho, estrictamente relacionado con la administración de justicia y el estado democrático de derecho, la literatura y la historia intelectual de occidente; el conocido Affaire Dreyfus, específicamente por la actuación política y literaria de dos de las principales plumas de la Francia decimonónica: Emile Zola y Marcel Proust. Sobre este punto versan las páginas siguientes.

Momentum

La anécdota, los hechos siendo por sí dramáticos, palidecen frente a las dimensiones simbólicas y frente a la trascendencia histórico-cultural que el Affaire Dreyfus tuvo y ha tenido desde su acontecimiento a finales del siglo XIX y principios del XX. Josep Picó, lo caracteriza de la siguiente manera:

El caso más paradigmático, considerado por muchos como el momento fundacional de los intelectuales como grupo social y espacio autónomo, fue el affaire Dreyfus (1894-1906); la intervención y movilización de un grupo de intelectuales franceses, que emprenden una campaña (cartas, súplicas, artículos, fundación de asociaciones) para que se revise un error judicial, desata una de las crisis más fuertes de la III República y se convierte en una batalla por la verdad y la justicia. En realidad, lo que estaba en juego detrás del affaire Dreyfus era la consolidación o la muerte de los valores defendidos por la República, como dice Picó en El estudio de los intelecuales: una reflexión.

Desde luego, el Affaire Dreyfus, fue mucho más que eso, como el estallido del antisemitismo moderno, por oposición al clásico o católico y también la inauguración de la figura del intelectual como elemento actuante en la vida política y social del Estado. En los hechos, la acusación y juicio injustamente condenatorio de Alfred Dreyfus, (militar judío francés de origen alsaciano) de haber traicionado al ejército francés transmitiendo información secreta al gobierno alemán, representa un momento crucial en el que los operadores de las normas jurídicas deben enfrentar a quienes detentan el poder de la opinión a través de la creación literaria; en otras palabras, por primera vez, la colisión entre ambos lenguajes es capaz de lograr una crisis profunda en las instituciones políticas y pondrá de manifiesto tanto la coexistencia y retroalimentación de sendos ámbitos, como las distintas ópticas y formas de encarar los problemas en cada uno de dichos lenguajes.

Si la literatura se vuelve militante y el Derecho debe aprender a lidiar con potencias ajenas a su propia dinámica, esto se traduce en la configuración de nuevos operadores, de nuevos sujetos y también de inéditas maneras de lograr la contención y el control social. Volviendo a Picó:

Con el affaire Dreyfus el intelectual francés se configura como un grupo autónomo, sin dependencias políticas o institucionales que le aten a intereses espurios; se presenta con la imagen del hombre comprometido solamente con los valores humanos, capaz de ejercer la crítica frente al poder establecido y de influir en la opinión pública, la política y las instituciones del Estado. De allí nace la Liga de los Derechos del Hombre y el reconocimiento de los derechos del ciudadano, y se convertirá en un modelo de acción y concienciación para las movilizaciones que posteriormente se emprenderán en otros países.

Y es que, en efecto, los operadores del lenguaje literario permanecen en su carácter de escritores, más o menos comprometidos, pero irrumpen con potencia cuando las circunstancias así los apremian; es decir, el contacto permanente entre las narrativas jurídica y literaria es un flujo constante y sereno, que sólo cuando se agita y pone de manifiesto problemas profundos, afirma su presencia. De igual modo, mientras los operadores jurídicos pueden mantenerse dentro de su valladar terminológico, expropiando a la sociedad la solución de los conflictos con consecuencias externas, es decir, los propiamente jurídicos, su fuente nutricia, no es evidente, pero debe ser enfrentada cuando se convierte en un poder que acusa, desprestigia o violenta; digamos pues que cuando el lenguaje de lo jurídico se ve invadido por la fuerza de la intelectualidad, habitualmente en términos y palabras con mayor grado de alcance social, si bien restringido a ciertas élites o clases lectoras y activas como ciudadanas, se ve forzado a modificar actitudes y parámetros para asimilar las expresiones vertidas generalmente en su contra. En relación con el caso Dreyfus, Pierre Bordieu,lo expresa de la siguiente manera:

El intelectual es un ser paradójico, que sólo puede ser concebido como tal cuando se lo aprehende a través de la alternativa obligada de la autonomía y el compromiso [engagement], de la cultura pura y la política. Y es así porque él se ha constituido, históricamente, en y por la superación de esa oposición: los escritores, los artistas y los científicos se afirmaron por primera vez como intelectuales cuando, en el momento del caso Dreyfus, intervinieron en la vida política en calidad de tales, es decir, con una autoridad específica basada en la pertenencia al mundo relativamente autónomo del arte, de la ciencia y de la literatura, y en todos los valores asociados a esa autonomía — desinterés, competencia, etc.”

Personae

Tal vez el aspecto más trascendente del affaire Dreyfus haya sido, conjuntamente con el fenómeno del antisemitismo moderno y su respuesta por la intelectualidad organizada, el aspecto de la universalidad; si para Zola y para Balzac, el elemento judío de Dreyfus deviene fundamental, también lo es que en el condenado está representada la Francia traicionada y sometida. Este hecho resulta todavía más claro en Proust, que dará notas más universales a los hechos y se manifestará por retratar un mundo decadente explotando en los opositores a Dreyfus, los elementos retardatarios y que conspiran contra la evolución de la sociedad.  En su artículo La polémica en la ficción de Marcel Proust, Julio César Morán, hace un recuento del uso que dio Proust al affaire Dreyfus dentro de su obra literaria:

Es conocida la posición de Proust a favor de Dreyfus y en Jean Santeuil Proust narra los hechos de un modo directo, al presentar sesiones en los tribunales y declaraciones diversas. Pero aún aquí, en esta novela juvenil, donde ha descubierto las reminiscencias pero no ha desarrollado todavía su concepción narrativa plenamente, todos los hechos mostrados aparecen vistos desde la perspectiva del arte. En la Recherche sólo asistimos al caso Dreyfus por los comentarios, gestos y rituales de los personajes de la aristocracia decadente y de la burguesía Kitsch, es decir, de la configuración de los salones.

Desde luego, la irrupción del nuevo antisemitismo, en cierta forma lejano del viejo antisemitismo mítico, religioso, confundido con leyendas poco creíbles en un contexto que tendía más a dar credibilidad a la ciencia y a la observación, transmutará el crimen ritual, el pacto satánico y la profanación de la eucaristía, en la dominación universal, en el pacto masónico – comunista – sionista y en el apatridismo natural de los judíos; dicho de otro modo, nuevos rostros para viejos prejuicios.

Evidentemente, ello toca a Proust, no sólo por cuanto le parece irreal e injusto, sino porque le remite al retrato de una sociedad decadente, dispuesta a sacrificar sus avances éticos y morales en aras de leyendas absurdas que benefician sólo a las artistocracias igualmente decadentes, ello con el agravante de que en la situación de la III República francesa, el poder estaba en transición del ejercicio popular al ejercicio aristocrático. Esto es, el secuestro del poder de una clase por otra, de la minoría a la mayoría, en suma una crisis profunda de valores y una duda expansiva sobre la credibilidad del sistema en general. De hecho, las valoraciones jurídicas, menos en Zola que en los demás y más claramente en Proust que en Balzac, son menos importantes que las valoraciones éticas y morales que se traducen, no sólo en demanda de justicia, sino también de vocería de valores generales en términos de vida política. Por boca de su narrador, en Le côté de Guermantes, dice Proust de las opiniones de Saint-Loup:

– Oh! el no es como Saint-Loup, es un energúmeno, me dijo mi nuevo amigo; no es de tampoco de buena fe. Al principio, decía: “No hay a qué esperar, hay un hombre que conozco bien, de toda delicadeza, de bondad, el General Boisdeffre; se podría, sin vacilar, aceptar su visión”. Pero cuando supo que Boisdeffre proclamó la culpabilidad de Dreyfus, Boisdeffre no valía ya nada; el clericalismo, los prejuicios del estado mayor le impidieron juzgar sinceramente, aunque nadie es o por lo menos también fuera clerical, antes de lo de Dreyfus, como nuestro amigo. Entonces, nos dijo que en todo caso se sabría la verdad, porque el caso iba a estar en manos de Saussier y éste, soldado republicano (nuestro amigo es una familia de ultra-monarchiste), era un hombre de bronce, una consciencia inflexible. Pero cuando Saussier proclamó la inocencia de Esterhazy, el encontró en ese veredicto explicaciones nuevas, desfavorables no a Dreyfus, sino al general Saussier. Era el espíritu militarista que cegaba a Saussier (y remarcaba que el era tan militarista como clerical,o al menos que lo era era, porque no sé que pensar de él). Su familia está desolada al ver estas ideas allí.

La metáfora que identifica al anti-dreyfusismo con una enfermedad infecciosa y mortal, permite exhibir los vicios de las vieja y nueva aristocracia en defensa de sus intereses a contramano de de los intereses generales y, sobre todo, con los términos abstractos como el honor de Francia y aún, en términos de Zola, la salvación de Francia.

La carga de caballería no se dirige contra alguna ley en particular, contra algún dispositivo jurídico específico, es todavía más grave porque supone la existencia de una ley emanada de la historia y voluntad de los franceses que se ve suplantada por el capricho grosero, ambicioso e injusto de quienes detentaban el poder (aún del constitucional) en ese momento. Esa reivindicación de la ley auténtica, de la verdadera voluntad popular, es un elemento que identifica con frecuencia a las ideologías que aspiran, no sólo a la recuperación de los espacios de legalidad-credibilidad (inherentes al sistema), sino que plantean una revaloración, a partir de prácticas que se consideran si no ancestrales, por lo menos sí idénticas a la auténtica manifestación de la voluntad pública manifiesta en la historia con lo que aspiran a la creación de nuevos espacios políticos.

Como se decía, la mayor parte de las veces este fluido de material normativo y valorativo circula entre los lenguajes sin mayor contratiempo y sólo salta a la vista cuando una crisis exige definiciones personales; si para los enemigos de Dreyfus todo era cuestión de silenciar y de aplicar la ley a rajatabla, para los dreyfusards, era más bien una cuestión de principios que afectaba a la colectividad y no sólo a los poderes constituidos y en juego: el ejército, la presidencia de la República y la judicatura. El punto del debate debía, en tal sentido, exceder los lazos de la comunidad judía a la que Dreyfus pertenecía y también al teatro de los involucrados, la sociedad en su conjunto debía manifestarse y proclamarse en favor de dos elementos incontrovertibles: la justicia y la igualdad. De ahí pues que, el J’accuse de Zola, se enfile como un alegato histórico y de conciencia sobre la base de los elementos legales y jurídicos duros e incotrovertibles; se puede decir que en cuanto se refiere a las función ancilar, como la llamaba Alfonso Reyes, a la relación de lo literario con lo no literario, J’accuse es un ejemplo de singular valor. Respecto a la amplitud de su acusación, dice Zola:

Esta verdad, esta justicia, que hemos querido apasionadamente, ¡que angustia verla así golpeada, menos conocida y más obscurecida!Dudo de la crisis que debe haber tenido lugar en el alma del Sr. Sheurer-Kestner, y creo con seguridad que terminará por experimentar remordimientos, aquel de no haber agitado revolucionariamente, el día de la interpelación en el Senado, en lanzar toda la carga, para echar todo por tierra. Él era el gran hombre honesto, el hombre de una vida leal, el que creía que la verdad era suficiente por sí misma, sobre todo cuando ella aparecía deslumbrante como el mediodía. ¿Quién puede sublevarse, porque de pronto brillara el sol? y es esta serenidad confiada en la que fue duramente castigado. Lo mismo para el teniente coronel Picquart, quien por un sentimiento de alta dignidad, no quiso publicar las cartas del general Gonse. Sus escrúpulos lo honraron, mientras que el permanecía respetuoso de la disciplina, sus superiores le hicieron cubrir de barro, instruyeron ellos mismos su proceso, de la manera más inesperada y más escandalosa. Hay dos víctimas, dos hombres valientes, dos corazones sencillos, que dejaron hacer a Dios mientras que el diablo trabajaba. Y uno ha visto lo mismo, para el teniente coronel Picquart, aquella cosa innoble: un tribunal francés después de haber dejado al instructor hacer un testimonio público, lo acusan de todas las faltas, lo hacen a puerta cerrada, cuando ese testigo se había introducido para explicarse y defenderse. Yo digo que esto es un crimen más y que este crimen soliviantará la consciencia universal. Decididamente, los tribunales militares tienen una singular idea de la justicia. (La traducción es propia).

Apelar a la conciencia universal es: transportar el mundo de lo legal al mundo de lo jurídico en el más amplio de los sentidos. La utilización de aparatos críticos distintos permite a Zola y a Proust, invadir el campo de lo exclusivamente jurídico para proclamar modelos interpretativos que se traducen en cambios de actitud y de proceder entre los actores del poder; se trata pues, de un problema aplicativo de las normas, que se traducen a la larga, en la invalidez de las propias normas y su posterior necesidad de cambio.

En La Recherche, Proust tiende a poner de manifiesto, a través de los caminos de la ficción, situaciones límite en las que involucra personajes de todos los estamentos sociales, pero todos sacudidos por la corriente eléctrica que representaba el affaire en su momento; procede, no sólo denunciando los hechos, sino más bien, demostrando sus efectos de división social y enfrentamiento político, situando a la sociedad como una más de las víctimas, junto con la dignidad y el honor franceses, junto con Dreyfus y su familia. Al respecto otra observación del narrador en Le côté de Guermantes:

Desgraciadamente, desde el punto de vista armado, Roberto estaba preocupado sobre todo en ese momento por el affaire Dreyfus. Había hablado poco porque en su mesa sólo él era dreyfusard; los otros eran violentamente hostiles a la revisión, excepto mi vecino de mesa, mi nuevo amigo, al que las opiniones le parecían más bien ligeras. Admirador convencido del coronel, que había sido un notable oficial que había marchitado la agitación contra el ejército en diversos órdenes el día que se hizo pasar por antidreyfusard, mi vecino había aprendido que su jefe había dejado escapar algunas afirmaciones que habían dejado creer que tanía sus dudas sobre la culpabilidad de Dreyfus y guardaba su estima por Picqart. Sobre este último punto, en todo caso, el ruido del dreyfusismo relativo al coronel estaba mal fundado, como todos los ruidos venidos de quién sabe donde que se producen en torno a todo gran escándalo. Porque, poco después, ese coronel, habiendo sido encargado de interrogar al antiguo jefe de la oficina de información, le trató con una brutalidad y un desprecio que nunca habían sido igualados. Qué y qué no le fue permitido informar directamente del coronel, mi vecino tuvo la cortesía de decirlo a Saint-Loup – en el tono que una dama católica le dice a una dama judía que su cura acusa las matanzas de judíos en Rusia y admira la generosidad de algunos isreaelitas – que el coronel no estaba por el dreyfusismo – por cierto dreyfusismo al menos – el adversario fanático, derechista, que uno se había representado. (La traducción es propia).

Relectio

La irrupción de la intelectualidad como entidad actuante en la vida social y política desde finales del siglo XIX y principios del XX, constituye un fenómeno que puso de manifiesto las relaciones del universo de lo jurídico con otros lenguajes que proponen distintas lecturas de la sociedad. Sin embargo, al entender al Derecho como una forma de narrativa en la que se proponen, para un universo limitado de conductas humanas, modelos deseables y conductas indeseables; la literatura aparece no sólo como nutriente de contenidos, sino como una voz en diálogo a través de la cual, mediante sus propios mecanismos de análisis, se permite zaherir los defectos de la normativa e implicar cambios en la conciencia colectiva en el sentido de la credibilidad de la norma. De ahí la presencia de Zola que pasa a la historia no sólo como el novelista por excelencia del naturalismo, sino como el juez de instrucción y sentencia en el primer caso de antisemitismo moderno y al final del día, sobre el destino de la III República francesa.

Algunos autores han tratado de manera extensiva sobre el papel de la intelectualidad a partir del affaire Dreyfus, sin embargo, todavía habría que analizar con detenimiento, la manera en que un juez extra jurídico, oficioso si se quiere, pero con una credibilidad indiscutible, entra a la liza del procedimiento judicial y le permite adquirir en el, dimensiones que el más puro positivismo no podría comprender. Más allá de la presencia de la opinión pública y su posible presión en el contexto social, la figura del lenguaje literario en el análisis de la realidad, se presenta como un operador jurídico interesante que sobre la base de sus conclusiones ofrece también soluciones que tarde o temprano, se traducen en decisiones auténticamente jurídicas. En su trabajo Para una relectura de Zola, María Teresa Gramuglio, propone la siguiente observación sobre el carácter de Émile Zola:

Sería necesario dar un paso más, y releer en los textos programáticos de Zola los pasajes que transforman la objetividad científica del sabio en la creatividad inventiva del genio y le adjudican al novelista naturalista los poderes regeneradores del taumaturgo. «Nosotros novelistas somos los jueces de instrucción de los hombres y de sus pasiones»… «es necesario que produzcamos y dirijamos los fenómenos; ésta es nuestra parte de invención, de genio en la obra»; «estudiar los fenómenos para adueñarse de ellos»; «prever y dirigir los fenómenos»; «hacerse amos de la vida para dirigirla»; «hacerse amo del fenómeno de esta pasión para dirigirla»; y este resumen elocuente: «..desligamos el determinismo de los fenómenos humanos y sociales a fin de que un día se pueda dominar y dirigir estos fenómenos. En una palabra, trabajamos con todo el siglo en la gran obra de la conquista de la naturaleza y el poder multiplicado del hombre. Véase, al lado de la nuestra, la tarea de los escritores idealistas… Nosotros tenemos la fuerza, nosotros tenemos la moral». En estos enunciados, que en «La novela experimental» puntúan la paráfrasis de los pasajes de Claude Bernard como un subtexto insistente, se percibe algo más que la creencia en el alcance de los usos de la ciencia, algo más que la mera promoción con miras a conquistar un lugar dominante en el campo literario. Hay aquí cierta hybris, cierta desmesura en la construcción de la imagen de escritor, que si por un lado halla su correlato en la fuerza expansiva de la construcción narrativa, por el otro alimentará el imperativo moral que llevó a Zola a intervenir como lo hizo en el affaire Dreyfus, autorizándose en su condición de escritor”.

Este punto de vista, considerado desde la óptica del propio Zola, incide en la idea de la literatura como conciencia de la sociedad y nos plantea un universo jurídico si no completamente abierto, sí en íntima relación con otras formas de narrativa social. Lo dimensiona como un hecho dinámico en transformación constante, en cuyo núcleo se mantienen afirmaciones jurídicas duras e incontrovertibles que están siendo sometidas a análisis y crítica constante por quienes deben ejecutarla y por quienes deben obedecerla; dicho de otro modo, el Derecho aparece no como un hecho en sí mismo, sino como un fenómeno dinámico del que puede afirmarse ser más o menos funcional, pero no absolutamente válido o absolutamente inválido. Las narrativas extrajurídicas proveen a la visión del Derecho de elementos transformadores que no pueden ser obviados y hacen pensar en la idea de los operadores jurídicos como sujetos vivos en los cuales pesa tanto su formación de juristas como sus problemas como ciudadanos o padres de familia y su ascendiente cultural y educativo.

Los escritores, sobre todo los que han alcanzado reconocimiento y cuya voz se transforma en liderazgo de opinión, gozan de una legitimidad que deviene de su propio discurso que es seguido por más o menos ciudadanos; ello no lo convierte en un poder democrático pero sí en un poder de convencimiento. Su peso y calidad depende de la coherencia entre el escritor y su obra, pero también de la coherencia que pueda alcanzar entre su visión y la vivencia colectiva de los lectores; el Derecho carece de un elemento de tales dimensiones, sus análisis son sumamente lentos y podrían no ocurrir si no penetraran en su visión las lecturas de las otras narrativas de la realidad. Un formato jurídico podría repetirse al infinito si es que cumple con la función positiva de ser utilizada en juicio y operar dentro de sentencias susceptibles de hacerse cumplir aún contra la voluntad de los sujetos afectados, ello aún cuando fuera irrelevante para la sociedad o bien estuviera en abierta oposición a las prácticas cotidianas y a los valores compartidos por la comunidad. La presencia de la literatura, aparece como un principio de transformación y de afirmación, revolucionario y también conservador.

Un análisis contemporáneo a los hechos, permite comprender cómo la sociedad francesa procesó el trabajo de los intelectuales de ambos bandos en torno a la figura de Dreyfus; véase, del libro La Révolution Dreyfusienne, de Georges Sorel, publicado en 1909, la visión de la intelectualidad en su momento:

La experiencia del affaire Dreyfus muestra como operan los hombres de letras, cuyo papel es tan importante en las revoluciones. Anatole France había sido alguna vez admirado cuando el coronel del 12º de casadores había prescrito quemar todo ejemplar del Cavalier Miserey, descubierto en el cuartel; en lugar de continuar defendiendo el respeto a la jerarquía, se convirtió en un dreyfusard intemperante; su vanidad buscaba los aplausos que sus tonterías le obtenían en los mitines. Alguna vez había juzgado las novelas de Zola con severidad: en La tierra (las Geórgicas de la chusma) el autor había “colmado la medida de la indecencia y la grosería”; – respecto de Sueño: Si tuviera forzosamente que elegir, entre el Sr. Zola alado, lo preferiría mejor con cuatro patas… cae a cada instante en el absurdo y en lo monstruoso”; – “Jamás ningún hombre había hecho un esfuerzo parecido para envilecer a la humanidad… su obra es malvada, y el es de esos desgraciados de los que uno puede decir que valdría más que nunca hubieran nacido”. El dreyfusismo cambiará todas las apreciaciones de Anatole France sobre Zola: descubrió altas intensiones morales en los libros que le habían parecido tan detestables; sobre la tumba del novelista confesó que había sido injusto con un hombre que “había honrado a la patria y al mundo con una obra inmensa y por un gran acto”. Así la carta: Yo acuso cambió los valores de todos los escritos de Zola, y ennobleció, sin duda hasta “las Geórgicas de la chusma”. Es verdaderamente muy difícil burlarse del público con más audacia que la que tuvo Anatole France, volviéndose dreyfusard.

La crítica de Sorel no sólo es devastadora para France, pone de manifiesto una transformación enorme en el gusto de los lectores de la clásica novela francesa hacia el naturalismo, feo e incómodo pero veraz y comprometido. Si la transformación que acusa en Anatole France era o no sincera, es materia de otro tipo de estudio y posiblemente sea infranqueable (no debe olvidarse que Zola muere como presunto mártir, cuando la verdad del caso Dreyfus ha sido ya desvelada), pero el hecho es que permite visualizar  la intelectualidad francesa de su tiempo, como una comunidad que actuaba y se comprometía mucho más allá de las vitrinas de las librerías y las mesas de los cafés; que su actividad lindaba con la revolución o al menos, era percibida por el público como una voz autorizada para enfrentar, con palabras y razones, el poder inmenso e incuestionable del Derecho.

Presentación «Alicia…»en San Ángel

Siguiendo las huellas de Jacobo Grinberg, un momento de reflexión y de pensamiento de avanzada. Acompañe a las autoras, a los presentadores y sobre todo a Jacobo y a su pensamiento

Yosomos

«Hace 20 años el Dr. Jacobo Grinberg desapareció sin dejar huella, nosotras sus alumnas, Leah Bella Attie y Amira Valle afirmamos que su labor quedo inconclusa y nuestras investigaciones deben de ser difundidas, asi como nuestra experiencia en el laboratorio posterior a su desaparición.
Alicia en el País de la Consciencia es el libro que hemos escrito.»

Bienvenidos
Leah y Amira

Con estas palabras las escritoras nos invitan a la presentación de su libro este domingo 21 de septiembre a las 5:30 PM en la Librería Gandhi de Miguel Ángel de Quevedo 121 al sur de la ciudad de México.

Me han hecho el honor de invitarme a presentarlo, así que los esperamos a tod@s en este emocionante evento.

Abrazos

Alicia sep

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El libro nuestro de cada martes: Visión de Anáhuac de Alfonso Reyes

El libro nuestro de cada martes, una selección de la experiencia lectora, celebrando la patria el que puede ser el mejor texto sobre nuestra identidad cultural: Visión de Anáhuac de Alfonso Reyes. Disfrute su descanso y de una mirada atenta, dulce y crítica sobre nuestra identidad nacional.

http://www.fce.com.mx/Librerias/Detalle.aspx?ctit=760103LE

 

Praha en el espejo

Celebrando y agradeciendo las 15,000 visitas a Cisterna de Sol, ofrecemos a nuestros amigos esta imagen de Praha que bien puede usar como fondo de pantalla. 15,000 veces, ¡Gracias! Descargue usted y use la imagen libremente, se agradecerá citar la fuente.

 

praha bn cbch

El arte de conversar, de Oscar Wilde. Para disfrutar de nuestro fraseario

Ofrecemos el fraseario de un libro de excepción: El arte de Conversar de Oscar Wilde, traducido por Roberto Frías y editado en Barcelona por Ediciones Atalanta.

Sin gazmoñerías, reflexiones con una guía sutil y magnífica para adentrarse en los meandros de la naturaleza humana.

 

El debe ser muy respetable. Uno jamás ha oído su nombre antes, a lo largo de toda su vida, y eso, actualmente, enaltece a un hombre. Una mujer sin importancia 

CECILY: Un hombre del que se habla mucho es atractivo siempre. Después de todo, uno intuye que algo tendrá.  La importancia de llamarse Ernesto

SEÑORA ALLONBY: El hombre ideal […] debe decir siempre más de lo que quiere y querer siempre más de lo que dice. Una mujer sin importancia

SEÑORA ALLONBY: El hombre ideal […] nunca debería criticar a otras mujeres hermosas; eso mostraría su falta de buen gusto o haría sospechar que tiene demasiado. Una mujer sin importancia 

[…] un caballero natural, el peor tipo de caballero que conozco. El abanico de Lady Windermere

Llorar es el refugio de las mujeres sin gracia y la ruina de las bonitas. El abanico de Lady Windermere

Se necesita una mujer completamente buena para hacer algo completamente estúpido. El abanico de Lady Windermere

No creo que exista una sola mujer en el mundo que no se sienta halagada si uno le hace el amor. Es eso lo que hace a las mujeres irresistiblemente adorables. Una mujer sin importancia

Treinta y cinco años es una edad muy atractiva. La sociedad londinense está repleta de mujeres de la más alta cuna que, durante años y por propia voluntad, se han quedado en los treinta y cinco. La importancia de llamarse Ernesto.

No me importa que las mujeres simples sean puritanas. Es la única excusa que tienen para ser simples. Una mujer sin importancia.

Las mujeres nos aman por nuestros defectos. Si tenemos suficientes nos lo perdonarán todo, incluso un gran intelecto. Una mujer sin importancia

Las chicas estadounidenses son tan ingeniosas al ocultar a sus padres como las inglesas al ocultar su pasado. El retrato de Dorian Gray.

Ella fue hecha para ser la esposa de un embajador. Ciertamente, posee la inusitada facultad de recordar los nombres de las personas y olvidar sus rostros. Una mujer sin importancia

Estoy harto de las mujeres que me quieren. Las que me odian son mucho más interesantes. El retrato de Dorian Gray.

La única manera de comportarse con una mujer es haciéndole el amor, si es bonita, y si es fea, haciéndoselo a alguien más. La importancia de llamarse Ernesto.

Ser adorado es una molestia. Las mujeres nos tratan como la humanidad trata a sus dioses. Nos alaban y siempre nos piden que hagamos algo por ellas. El retrato de Dorian Gray.

Una mujer sólo puede reformar a un hombre aburriéndolo tanto que éste pierda todo posible interés en la vida. El retrato de Dorian Gray

Si una mujer no puede hacer que sus equivocaciones parezcan encantadoras, es sólo una hembra. El crimen de Lord Arthur Savile.

Sólo las mujeres muy feas o muy hermosas ocultan alguna vez su rostro. La duquesa de Padua

Hay sólo una verdadera tragedia en la vida de una mujer. El hecho de que su pasado es siempre su amante, y su futuro, invariablemente su esposo. Un marido ideal.

Prefiero a la mujeres con pasado; es muy divertido hablar con ellas. El abanico de Lady Windermere.

Uno siempre puede ser amable con la gente que no le importa. El retrato de Dorian Gray

Es absurdo dividir a la gente en buena y mala. La gente es encantadora o tediosa. El abanico de Lady Windermere

La gente de hoy se comporta con perfecta monstruosidad: habla mal de uno y a sus espaldas, diciendo cosas que son completa y absolutamente ciertas. Una mujer sin importancia

Estoy seguro de que no conozco a la mitad de la gente que visita mi casa, y ciertamente, por lo que me han dicho, no debería intentarlo. Un marido ideal

Me agradan los hombres con futuro y las mujeres con pasado. El retrato de Dorian Gray.

Ya no apruebo ni desapruebo nada. Eso es adoptar una actitud absurda ante la vida: no hemos venido a este mundo a pavonearnos de nuestros prejuicios. Nunca advierto lo que la gente común dice y nunca interfiero en las acciones de la gente encantadora. El retrato de Dorian Gray

Todo arte es inmoral. La emoción por la emoción es la meta del arte. Y la emoción por la acción es la meta de la vida. El crítico como artista

Podemos perdonar a un hombre por elaborar una cosa útil , siempre y cuando no la admire. La única excusa para crear algo inútil es que se lo admire intensamente. Todo arte es bastante inútil. El retrato de Dorian Gray 

Ningún artista tiene simpatías éticas. En un artista, una simpatía ética sería un imperdonable manierismo de estilo. El retrato de Doran Gray

Los únicos retratos creíbles son aquellos en los que queda muy poco del modelo y mucho del artista. La decadencia de la mentira.

La gran superioridad de Francia sobre Inglaterra se debe a que en Francia todo burgués quiere ser un artista, mientras que en Inglaterra todo artista quiere ser un burgués. (En conversación).

Mentir, decir cosas hermosas y falsas, ése es el verdadero objetivo del arte. La decadencia de la mentira

Es posible que un toque de naturaleza hermane al mundo entero, pero dos toques de naturaleza destruirían cualquier obra de arte. La decadencia de la mentira.

El arte es nuestra vigorosa protesta, nuestro heroico intento de enseñarle su sitio a la Naturaleza. La decadencia de la mentira.

Desvelar el arte y ocultar al artista, ésos son los objetivos del arte. El retrato de Dorian Gray

El secreto de la vida es no tener nunca una emoción poco elegante. Una mujer sin importancia.

El «Libro de la Vida» comienza con un hombre y una mujer en un jardín y termina en Apocalipsis. Una mujer sin importancia

La vida es sencillamente un mauvais quart d´heure, hecho de exquisitos momentos. Una mujer sin importancia

La vida jamás es justa … Y quizá eso es algo bueno para la mayoría de nosotros. Un marido ideal 

Uno puede tolerar las desgracias; vienen del exterior y son accidentes. Pero sufrir por los propios errores… ¡Ah, ahí está la gracia de la vida! El ábanico de Lady Windermere

La vida en la ciudad nutre y perfecciona los elementos más civilizados del hombre; Shakespeare no escribió más que pasquines chabacanos antes de venir a Londres, y no escribió una sola línea después de irse. (En conversación) 

Vivimos en una época que lee demasiado para ser sabia y que piensa demasiado para ser bella. El retrato de Dorian Gray.

Cuando los dioses quieren castigarnos responden a nuestras plegarias.  Un marido ideal. 

La ética, como la selección natural, hace posible la existencia. La estética, como la selección sexual, hace la vida más amable y maravillosa, la llena de nuevas formas, le aporta progreso, variedad y cambio. El crítico como artista.

[…] aunque lo intentamos, no podemos alcanzar la realidad que subyace a las cosas. Quizá la terrible razón de ello es que no hay más realidad en las cosas que su apariencia. (En conversación) 

El mundo es el escenario, pero la obra tiene un pésimo reparto.  El crimen de Lord Arthur Savile

Escribí cuando no conocía la vida. Ahora que entiendo su significado, ya no tengo que escribir. La vida no puede escribirse; sólo puede vivirse. (En conversación)

[…]  el mundo no me escuchará ahora. Es extraño lamentarse (antes no lo hubiera creído posible) de que uno haya tenido tanto tiempo libre: un ocio que me parecía tan necesario cuando yo mismo era un creador de hermosos objetos.

(En conversación)

El señor Zola está decidido a demostrar que si no tiene genio por lo menos puede ser insulso.  La decadencia de la mentira

Entre Hugo y Shakespeare se agotaron todos los temas. La originalidad es imposible, incluso al pecar. Así que ya no que dan verdaderas emociones, sólo adjetivos extraordinarios. (En conversación)

Matthew Arnold era un buen poeta, pero estaba muy equivocado; siempre intentaba alcanzar lo más difícil: conocerse a sí mismo. Y a veces por eso, a mitad de sus más hermosos poemas, dejaba de ser el poeta y se convertía en el inspector escolar. (En conversación)

Balzac: era una combinación extraordinaria de temperamento artístico y espíritu científico. El estudio formal de Balzac reduce a nuestros amigos vivos a sombras y a nuestros conocidos a sombras de las tinieblas. La decadencia de la mentira

Llamar a un artista morboso sólo porque su objeto de trabajo es la morbosidad es tan tonto como llamar a Shakespeare demente sólo porque escribió El rey Lear. El alma del hombre bajo el socialismo.

Hay dos maneras de despreciar la poesía: una es despreciándola y la otra es leyendo a Pope. (En conversación)

Si uno no puede disfrutar un libro una y otra vez, no tiene sentido leerlo. La decadencia de la mentira

Los libros que el mundo llama inmorales son los libros que muestran al mundo su propia vergüenza. El retrato de Dorian Gray

Sobre Charles Dickens: Hay que tener un corazón de piedra para leer la muerte de la pequeña Nell y no reírse. (En conversación)

Para conocer la cosecha y la calidad de un vino no es necesario beberse toda la botella. Media hora debe ser suficiente para decidir si un libro vale la pena o no. Diez minutos deberían bastar si uno posee el instinto para la forma. ¿Quién quiere vadear todo un libro insulso? Con probarlo basta.  El crítico como artista

Cuando el público dice que una obra es groseramente incomprensible quiere decir que el artista ha dicho o hecho algo hermoso que es nuevo. Cuando describe un trabajo como groseramente inmoral quiere decir que el artista ha dicho o hecho algo hermoso que es verdadero. El alma del hombre bajo el socialismo.

La literatura siempre se anticipa a la vida; no la copia, sino que la modela a su antojo. El siglo diecinueve, tal y como lo conocemos, es en gran medida una invención de Balzac. La decadencia de la mentira

Después de tocar a Chopin me siento como si hubiese llorado pecados que nunca cometí, como si me hubiese dolido de tragedias que no eran mías. Siempre me parece que la música produce ese efecto: crea un pasado que ignorábamos y nos llena con la sensación de pesares que se han escondido de nuestras lágrimas. El critico como artista 

El único encanto del matrimonio es que vuelve completamente necesaria una vida de engaños para ambas partes. El retrato de Dorian Gray

¿Cómo puede una mujer ser feliz con un hombre que insiste en tratarla como si fuera un ser absolutamente natural? Una mujer sin importancia.

Su capacidad para el afecto familiar es extraordinaria; al morir su tercer marido, el cabello se le puso rubio por la pena. El retrato de Dorian Gray 

DUQUESA DE BERWICK: De hecho, nuestros maridos se olvidarían de que existimos sino le fastidiáramos de vez en cuando sólo para recordarles que tenemos el derecho totalmente legal de hacerlo. El abanico de Lady Windermere

El amor puede canonizar a la gente, los santos son aquellos a quienes más se ha amado. (Carta a Robert Ross, 28 de mayo de 1897)

Siempre hay algo ridículo en las emociones de la gente a la que dejamos de amar. El retrato de Dorian Gray

Los hombres quieren ser siempre el primer amor de una mujer. Ahi está su torpe vanidad. Las mujeres tienen un instinto más sutil para las cosas: prefieren ser el último romance de un hombre. Una mujer sin importancia.

¡Los misioneros, querido! ¿No te das cuenta de que los misioneros son la comida que la divina providencia envía a los indigentes y desnutridos caníbales? Cuando están a punto de morir de inanición, el Cielo, en su infinita misericordia les envía un buen misionero carnoso.  (En conversación)

Ser natural es la pose más difícil de mantener. Un marido ideal 

Toda la mala poesía surge de un sentimiento genuino.  Ser natural es ser obvio, y ser obvio es ser inartístico.  El crítico como artista

Todos deberíamos llevar el diario de otro. (En conversación)

Apuñalaría a su mejor amigo con tal de escribir un epigrama en su lápida. Vera o los nihilistas.

EI primer deber en la vida es ser lo más artificial posible. No se ha descubierto el segundo deber.  Frases y filosofías para el uso de los jóvenes

Hay que ser siempre un poco inverosímil.  Frases y filosofías para el uso de los jóvenes

Nunca hay que debutar con un escándalo; eso se reserva para amenizar la vejez. El retrato de Dorian Gray 

Los ingleses poseen el milagroso poder de transformar el vino en agua. (En conversación) 

No creo que viva para ver el nuevo siglo: si comienza otro siglo y yo sigo vivo, será realmente más de lo que los ingleses pueden soportar. (En conversación) 

Actualmente lo tenemos todo en común con Estados Unidos, a excepción, por supuesto, del idioma. El fantasma de Canterville

Es una superstición popular que al visitante de los más lejanos rincones de Estados Unidos se le llama extranjero, pero cuando fui a Texas me llamaron capitán, al llegar al centro del país me decían coronel, y al acercarme a la frontera con México, general(En conversación; Estados Unidos) 

Quizá después de todo América nunca haya sido descubierta. Yo diría que sólo ha sido detectada. El retrato de Dorian Gray

Sobre las chicas estadounidenses: Hermosas y encantadoras: pequeños oasis de hermosa irracionalidad en un vasto desierto de práctico sentido común. (En conversación)

Al salir de su patria, algunas mujeres norteamericanas adoptan una apariencia de enfermedad crónica: creen que es una especie de refinamiento europeo. Una mujer sin importancia

No hay parafernalia ni pompa ni maravillosas ceremonias. Solo vi dos procesiones: en una iban los bomberos precedidos por la policía y en la otra iba la policía precedida por los bomberos. (En conversación; Estados Unidos)

El patriotismo es la virtud del vicioso. (En conversación) 

Hay que ser una obra de arte o llevar puesta una. Frases y filosofías para el uso de los jóvenes

No tiene nada, pero lo parece todo: ¿qué más se puede pedir? La importancia de llamarse Ernesto

Llevaba demasiado rouge y casi nada de ropa. En una mujer, eso suele ser un síntoma de desesperación. Un marido ideal

En cuestiones de suma importancia lo crucial es el estilo y no la sinceridad. La importancia de llamarse Ernesto 

Quizá haya dicho lo mismo antes, pero mi explicación será siempre diferente. (En conversación) 

El asesinato es siempre un error… Uno nunca debe hacer algo que no se pueda contar después de la cena. El retrato de Dorian Gray

Me gusta cuando sólo hablo yo; ahorra tiempo y evita las discusiones. El cohete excepcional

La mente de un hombre muy bien informado es algo terrible. Es como una tienda de baratijas, repleta de polvo y monstruos, donde todo cuesta más de lo que vale. El retrato de Dorian Gray

Un cigarrillo es el ejemplo perfecto del placer perfecto: es exquisito y lo deja a uno insatisfecho. El retrato de Dorian Gray

El alma nace vieja y se vuelve joven; ésa es la comedia de la vida. Y el cuerpo nace joven y se vuelve viejo; ésa es su tragedia. Una mujer sin importancia 

Hay muchas cosas que podríamos desechar si no temiéramos que otros las recogieran.  El retrato de Dorian Gray

Los parientes son sencillamente un tedioso grupo de personas que no tienen la menor idea de cómo vivir ni el más mínimo instinto de cuándo morir. La importancia de llamarse Ernesto

Después de una buena cena se puede perdonar a cualquiera, incluso a los amigos. Una mujer sin importancia 

En Inglaterra, a las personas de clase baja les pasa algo extraordinario: siempre están perdiendo parientes. Son muy afortunados en ese aspecto. Un marido ideal

El secreto de permanecer joven es una desmesurada pasión por el placer. El crimen de Lord Arthur Savile

Mi deber como caballero no ha ínterferido nunca, ni en lo más mínimo, con mis placeres.  La importancia de llamarse Ernesto

Ningún hombre civilizado se arrepiente de un placer, y ningún hombre incivilizado llega a conocerlo. El retrato de Dorian Gray

A veces se elogia a los pobres por ser ahorrativos, pero recomendar a los pobres el ahorro es grotesco e insultante. Es como aconsejara un hombre hambriento que coma menos. El alma del hombre bajo el socialismo

En cuanto a los virtuosos pobres, se les puede compadecer, pero no es posible admirarles. El alma del hombre bajo el socialismo 

La risa no es un mal comienzo para una amistad y es, con mucho, su mejor final.  El retrato de Dorian Gray 

Cuando conocemos a alguien por medio de un elogio es seguro que aflorará una amistad de verdad: todo ha comenzado de la manera correcta.  Un marido ideal

Cualquiera puede simpatizar con los sufrimientos de un amigo, pero se requiere de una naturaleza muy superior para simpatizar con el éxito de un amigo.  El alma del hombre bajo el socialismo 

Me atrevería a decir que si le hubiera conocido no sería su amigo en absoluto. Conocer a nuestros amigos es algo muy peligroso. El cohete excepcional 

Elijo a mis amigos por su buen aspecto, a mis conocidos por su buen carácter y a mis enemigos por su buen intelecto. No tengo ninguno que sea un tonto; todos son hombres de cierta. capacidad intelectual y, por consiguiente, todos me aprecian. El retrato de Dorian Gray

La moralidad es tan sólo la actitud que adoptamos hacia la gente que personalmente nos desagrada. Un marido ideal

Cuando uno lee la historia se siente absolutamente enfermo; no por los crímenes que los malvados han cometido, sino por los castigos que los buenos han impuesto. Se brutaliza infinitamente más a una comunidad mediante el empleo habitual del castigo que por el ocasional acontecer del crimen. (En conversación)

¿Quiere saber cuál es la tragedia de mi vida? Que he puesto mi genio en la vida y sólo el talento en mis obras.  (En conversacion)

La belleza es una forma del genio, aunque en realidad es más alta, pues no requiere explicación; El retrato de Dorian Gray

Una idea que no es peligrosa, no es digna de ser llamada idea. El crítico como artista

Sólo alguien superficial necesita años para despojarse de una emoción. Un hombre que es dueño de si mismo pone fin a una pena con la misma facilidad con que inventa un placer. El retrato de Dorian Gray

Un sentimental es sencillamente alguien que desea tener el lujo de una emoción sin pagar por ella.  (En conversación)

Experiencia es el nombre que todos dan a sus errores. El abanico de Lady Windermere

Los únicos escritores que han influido en mí son Keats, Flaubert y Walter Pater. Y antes de encontrarme con ellos ya había recorrido más de la mitad del camino con tal de conocerles. (En conversación)

Qué triste: la mitad del mundo no cree en Dios y la otra mitad no cree en mi. (En conversación)

Tres conferencias sobre propiedad intelectual

La Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México, mi casa; me pide dictar un par de pláticas en el marco del seminario, con opción a titulación, «La empresa y la propiedad intelectual», me ha correspondido el tema introductorio. A fin de platicar nuestra visión de este tema, si es de su interés, disponga del material que aquí se ofrece, son los guiones de las conferencias. Puede usarlo libremente con el único límite de citar la fuente y, si puede, informarnos cuando lo haya citado. Muchas gracias

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Meditación Divertida con Maggie

Disappearing Thoughts

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Tablaturas de mis pasos

Unas cuantas palabras y fotos para los lugares que me hacen feliz.

NOUS LES FEMMES

Aller au delà de nos limites à travers le monde. J'en suis capable, pourquoi pas toi? Pourquoi pas nous? Ensemble nous sommes invincibles "Je suis femme and i can".

Rosie Blog

A garden of wild thoughts. Feeling thoughts and dilemmas

Un Loco Anda Suelto

Entra en mi mente...déjame entrar en la tuya...

umaverma12

Inner-peace is necessary to overcome of all the pain.

El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

La poesía, eso decían

Como plasmar la idea natural.

Cynthia Briones

Letras en el mar.

Polisemia Revista cultural

En cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.

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