El libro nuestro de cada martes: “Un cuarto propio” de Virginia Woolf

Tengo una hija, la mayor parte de mi equipo de trabajo son mujeres, dos mujeres son la mitad de mis escritores favoritos: Virgina Woolf entre ellos.  Celebro cada día que las mujeres viven hoy mejores oportunidades que las que tuvieron mi madre y mi abuela y, sin embargo, aún estamos lejos, acaso demasiado lejos para que no le tengan que preguntar en las hamburguesas a mi hija si quiere “juguete para niño o para niña”, falta mucho para el salario igualitario, falta mucho más para que en general se comprenda que un homicidio y un feminicidio no son, ni por mucho, lo mismo; hoy, cuando el 53% del estudiantado de la Facultad de Derecho, mi casa, está compuesto por mujeres, aún falta mucho para que eso deje de ser sorprendente. Celebro pues la única revolución triunfante que, aún cuando tuvo mártires y muchas vidas han sido sacrificadas, es la única que no basó su fortaleza en las balas sino en las razones.

Lea ud. “Un cuarto propio”, la épica callada pero potente de una mujer que sabe que la condición para la libertad es ese espacio propio y absolutamente propio en el cual desarrollarse, crear y alcanzar no la conquista de la igualdad, sino el reconocimiento puro y llano de mujeres y hombres en igualdad y equidad permanentes.

Imaginemos así un mundo en el que no haya mas diferencias que la capacidad de trabajar, el compromiso y el mérito que viene del esfuerzo y no del privilegio.