Una de las mejores lectoras del hiperespacio, para leer con todo cuidado

Una colección de personajes absurdos y caricaturescos desfila entre la neblina de la avenida Nevski y calles aledañas. La ridícula aparición de una figura envuelta en un dominó rojo con el rostro cubierto por un antifaz de encaje negro convulsiona las páginas de la prensa y se pasea por las calles de Petersburgo, la compleja y magistral novela de Andréi Biely (1880-1934), escritor moscovita considerado precursor del modernismo ruso.

Como novela de ciudad, y también por su magnitud, Petersburgo podría colocarse en la línea de Berlín Alexanderplatz o Ulises, y así se ha hecho frecuentemente, pero esto no responde más que a la urgencia taxonómica de la historia literaria. Además, los personajes de Biely, cuyo verdadero nombre era Boris Nikolayévich Bugáyev, tienen poco o nada en común con Biberkopf o Bloom. El autor recoge las enseñanzas de los maestros rusos, sólo que aquí, los héroes pushkinianos se…

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