Shúrik parece un joven normal; de hecho, sus peculiaridades no derivan en conductas auténticamente dignas de reproche. Es fiel y honra la educación que le han dado una abuela terrible y una madre que nunca alcanzó a madurar. Para un  chico de buena familia moscovita agradar es siempre el primero de los deberes. Shúrik ha resuelto que su sexo y su cuerpo sean fuente de consuelo y goce para los más esperpénticos amores, relaciones tal vez privadas de amor pero no de ternura; fealdad e invalidez, no importan por que Shúrik asume que el deber de la bondad es agradar y servir y así, su propia gestión del amor resulta irrelevante.

Liudmila Ulitskaya pertenece a la larga y antigua tradición de escritores rusos que conocen y dibujan con particular maestría el alma y la naturaleza humanas. La gran narrativa rusa en este siglo  tiene entre sus primeras voces la de Ulitskaya que es un coro por si misma.

http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_648


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