Pocos temas nos tocan tanto el alma como la infancia y la guerra; pensar en ambos términos simultáneamente resultaría absolutamente imposible, si nuestra incomprensión, intolerancia e ignorancia, no hiciera que la condición humana estuviera plagada de incorrecciones y contradicciones como esas.

Leí el Diario de Zlata Filipovic, hace muchos años, la recuerdo desde entonces como la amiga que nunca he conocido personalmente pero con la que literariamente he charlado por décadas. Ella declara haber sido “una niña de guerra”, oximoron imposible y terrible, pero al leerla lo que descubrimos es que si en algún momento de la existencia nuestro espíritu es grande, es en la infancia cuando todo es posible; y lo es, ella hizo lo imposible, sobrevivir y seguir viviendo para hablar no de su experiencia, o no sólo de ella, sino de la posibilidad de seguir adelante, es decir de la fuerza de la esperanza.

Si no ha leído a Zlata Filipovic, no deje de hacerlo, es una oportunidad para renovar la fe en la vida y la esperanza en el ser humano aún en las peores circunstancias.

ZLATA FILIPOVIć, LA ANA FRANK DE LOS BALCANES

Aquí, un vídeo sobre una conferencia de Zlata Filipovic

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