El libro nuestro de cada martes: Persépolis, de Marjane Satrapi

Uno comienza a disfrutar las cosas de verdad cuando se atreve a vencer prejuicios. Pertenezco a una generación para que el cómic era una especie de subcultura, apenas o casi nunca, un arte menor; me crié con la tele y el cine, pero los cómics eran más bien los “monitos” del suplemento dominical.

De unos meses para acá me he atrevido con alguna novelas gráficas, lo siento pero cómic me sigue soñando a “Príncipe valiente” y a “Lorenzo y Pepita”. Me he encontrado, desde que vencí el prejuicio, sorpresas fantásticas y un lenguaje nuevo y dinámico. Mi experiencia previa era muy buena y muy limitada: “Maus” de Art Spiegelman.

De Persépolis había visto el filme, pero la novela tiene una soltura dramática para convertir memorias en imágenes auténticamente envidiable. En nuestra latitud poco o casi nada sabemos de Irán, este es un acercamiento inmejorable que, del mismo modo conserva la universalidad de la condición humana.

En 2007 venció en Cannes una magnífica versión de dibujos animados:

Atrévase, abra nuevos horizontes, que eso es la vida.