El libro nuestro de cada martes: Santa Evita, de Tomás Eloy Martínez

Hay personajes que, en sí mismos, se concentra la historia de su siglo. Cuentan que a las puertas de Moscú, Napoleón tomó su catalejo y miró que un soldado ruso tomaba de su bolsa una galleta, que la probó y como no le gustara su sabor la tiró al suelo, el Emperador, en ese momento se supo perdido. Napoleón en su grandeza y su derrota, es todo el siglo XIX.

En nuestro continente, John Kennedy y Josef Stalin, son el siglo XX de sus países, en América latina Fidel Castro, Omar Torrijos, Augusto Pinochet y Salvador Allende, son el retrato de los trabajos y los días de nuestro continente. Pero de entre todos, algunos pocos son auténticas mitologías más allá de su muerte:  Ernesto Ché Guevara, Emiliano Zapata o Eva Perón, representan la trascendencia del personaje sobre el propio sujeto que lo encarnó en vida.

Tomás Eloy Martínez se propone narrar la post muerte de Eva Perón tomando su vida sólo como arranque. La monstruosidad de las dictaduras y la locura de nuestro continente cebándose sobre el cadáver embalsamado de una mujer que hizo la historia y que se quedó en ella como la imagen de una santa, de una oportunista, de una líder, de un sueño.

Mucho más allá de la novela histórica, de la anécdota, o de la narrativa de terror o misterio, Santa Evita es la muestra del talento narrativo de uno de los mayores escritores de nuestro tiempo.