El libro nuestro de cada martes: “El talento de Mr. Ripley” de Patricia Highsmith

Hay novelas que son perfectas por la cantidad de hilos narrativos que forman el tapiz de su belleza, incluye eso también la capacidad de crear circunstancias verosímiles que, sin embargo, escapan de las posibilidades cotidianas; pero las mejores, construyen personajes capaces de vivir por sí mismos, en el imaginario y en el lenguaje más allá de la novela en la que fueron procreados.

Patricia Highsmith es una autora prolífica, pero de entre toda su obra, destaca la serie dedicada a uno de los personajes más complejos de la literatura norteamericana del siglo XX: Mr. Tom Ripley. Ripley es mucho más que el farsante o el impostor, es el sujeto capaz de construirse a sí mismo con las proteicas cantidades de verdad que va acumulando en torno suyo; al hablar de Enric Marco, el falso sobreviviente de Mautthausen, Javier Cercas dice que las grandes mentiras se amasan con pequeñas verdades; he aquí que Ripley es la gran mentira que procrea nuevas verdades.

Si lo que quiere es leer una novela en la cual perderse, en la que intervengan todas las preocupaciones y angustias de nuestro tiempo, está optando, sin duda, por El Talento de Mr. Ripley; no saldrá decepcionado, aprenderá sobre las funciones de la identidad, la voluntad al servicio de la sobrevivencia y la tergiversación de los valores para lograr los objetivos más abyectos… o los más sublimes.

Con el Talento de Mr. Ripley, Highsmith inaugura una saga mortal, perecedera y al mismo tiempo universal, del hombre al margen de la ley, del sobreviviente fuera de las convenciones sociales y un macabro canto a la voluntad como razón autosuficiente. Después de todo… como dice Ripley, más vale ser alguien falso, que un don nadie verdadero.

En 1991, Antony Minghella dio a conocer la versión cinematográfica de la novela con el protagónico a cargo de Matt Damon, con la participación de Gwyneth Paltrow y Philip Seymour Hoffman, sin duda una joya, aquí el trailer:

 

 

Una de las escenas principales es la de Tom cantando con Carossone “Tu vuo fa l’americano”, una especie de himno cruel, gozoso e irónico sobre la invasión norteamericana de la postguerra: