Curso Cisterna de Sol, a la lectura por el placer de leer

Queridos Amigos,

Gracias a la Generosidad de la Cafebrería El Péndulo, comenzamos hoy en El Péndulo Polanco, el curso de seis sesiones: A la lectura por el placer de leer, una guía para obtener mejor provecho del gusto de leer, encontrar el libro que nos fue escrito y mejorar nuestra experiencia lectora.

Los esperamos en El Péndulo Polanco, todos los jueves de 18.00 a 20.00 horas.

mailing_abril-julio (1) 2

El libro nuestro de cada martes: Alexis Zorba, de Nikos Katzanzakis

Todos los libros que leemos ocupan un lugar en nuestra memoria y algunos cumplen una misión en nuestra inteligencia o en nuestro espíritu, de los primeros derivamos nuestras mejores decisiones, nuestros aciertos de apreciación y corregimos nuestros errores; en los segundos encontramos el tónico para continuar andando en las jornadas obscuras o el bálsamo para hacer más llevaderas y sanar las heridas y no es que estos últimos sean menos inteligentes sino que se tratan de literatura en estado puro, diáfano, dirigidos al placer estético, al goce de las emociones y al viaje perenne de nuestros sueños. La experiencia lectora me ha deparado unos cuantos así, de entre ellos,  el más hermoso y significativo es Alexis Zorba, de Nikos Katzanzakis.

La vida de Katzanzakis se parece mucho a su obra, un camino hacia la sencillez de una santidad mundana, convivir te con el siglo  pero atada a una estrella, junto con Cristo de Nuevo Crucificado, el Alexis Zorba forma un nuevo, novisimo testamento de esperanza que encuentra lo divino del ho,Bere y lo realiza por el más sagrado de todos los derechos: la búsqueda de la felicidad.

Si se atreve con Zorba, cosa que no puede dejar de hacer, prepárese porque si no logra cambiar su vida, tenga por seguro que algunas piezas resultaran rotas, nadie puede salir indemne de la lectura de Katzanzakis.

En 1964, Mihalis Kakogiannis dirigió la versión cinematográfica con Anthony Quinn en el papel principal, el resultado fue una de las as más entrañables que se han realizado, aquí una de las escenas más hermosas:

El periscopio de la desigualdad

Winston Churchill decía que los buenos modales eran los neumáticos sobre los que se podían recorrer los caminos más difíciles; en efecto, los buenos modos y la cortesía allanan el camino y nos permiten acercar las diferencias más irreconciliables.

Hace algunas semanas apareció en las calles de la Delegación Miguel Hidalgo de la flamante Ciudad de México un peculiar personaje con el pintoresco nombre de “City Manager”  -al parecer la lengua española no tiene vocablos suficientes para describir su intrépida misión-. Armado con un teléfono celular transmite en vídeo la conducta de los ciudadanos que, a su juicio inmediato, infringen la ley y además, son remisos a sus sutiles invitaciones a cumplir la Ley. De todo esto puede enterarse cualquiera que cuente con acceso a las redes sociales y desee disfrutar con morbo de la desgracia ajena. Nuestro héroe va cada vez a más, inició su triunfal carrera sometiendo a una señora que tiraba la basura en la calle, la llamaron Lady Basura y quedó expuesta al escarnio popular en una ciudad donde nadie, nunca -faltaba más- ha tirado basura fuera de su sitio; después logró meter en orden a unos guaruras que estacionaron autos en la banqueta y aquí sí, sin sorna ni ironía, arriesgó el físico e incluso fue asaltado y golpeado por los mismos gorilas que se vieron exhibidos días antes. A su amo lo llamamos Lord MeLaPelas y a ese no pudimos estigmatizarlo porque no tuvo el valor de dar la cara sino que ofendió al funcionario por teléfono; en su última gran hazaña trató de remitir a quienes -sabrá el buen hombre sus parámetros de “buen cubero”- consideró eran prostitutas y ejercían en vía pública, las transmitió en vídeo y aunque no logró su cometido, esa vez si sobrepasó la línea de lo legal, ético, lógico y humano.

Desde la primera de sus apariciones triunfales no faltamos los aguafiestas que pensamos que el dulce oficio de superhéroe no era del todo legal; por una parte, sus atribuciones legales no son claras -vaya, el término “City Manager” no está en ninguna ley-, claro que no es culpa suya sino de nuestra legislación que está redactada en una lengua bárbara llamada español -en la que escribió un fulanito que cumple este año 400 años de muerto y que creó el Quijote-, si usted le pregunta a nuestro héroe cuáles son sus facultades, le responderá “no sea flojo, búsquele”, buena broma, lástima que la dirigiera un servidor público a un ciudadano -de ahí mi patética petición de guardar los buenos modos-; por otra parte, los puntillosos que coincidimos con la CDHDF creemos que no se puede imponer una sanción sin previo proceso basado en la ley y con garantías suficientes de audiencia, y que la exhibición pública es una sanción inhumana, bárbara y retrógrada porque elimina el derecho a la defensa y carece de tiempo determinado pues se prolonga mientras dure la ira popular. En la práctica, la última hazaña del superhéroe, exhibió a sujetos que pertenecen a un grupo sumamente vulnerable, no midió las consecuencias ni quiso saber si se trataba de personas sometiπdas a trata y si al ponerlas en vídeo exponía incluso la vida de sus víctimas.

Lo más triste de todo es la respuesta. Su jefa, infatuada del éxito de su héroe, clamó justicia a los cielos y pidió abrir debates y consultas; pero no, los derechos ni se negocian ni se debaten y están por encima de las atribuciones y ocurrencias de los funcionaros. Me asusta más todavía el clamoroso coro de sus seguidores porque en la base del argumento de que los derechos humanos protegen criminales y del que arguye que exhibir a los demás es una medida disuasoria correcta y que no importa si es lícita, se esconde una realidad inhumana: creemos que el que hace cosas malas se merece el castigo aunque sea ilegal -porque ya estuvo bueno que cada quien haga lo que le da la gana-, pensamos que el detenido, el exhibido, el represaliado y el desaparecido algo hicieron y es siempre el otro, porque no somos iguales. En realidad, cuando reclamamos el respeto a los derechos humanos de un tercero, lo que hacemos es protegernos de que no seamos nosotros el siguiente en la mira de los más que celosos funcionarios del orden.

El libro nuestro de cada martes: «El vuelo de la reina» de Tomás Eloy Martínez

Nada nos asusta más que enfrentar nuestros deseos y nuestras pasiones; entre su control y su abandono se nos va la vida y acometemos en esos dos extremos la mayor parte de nuestras energías.

Hace catorce años, Tomás Eloy Martínez ganó el premio Alfaguara de Novela con una obra que hace temblar las raíces de sus lectores. La gloria y decadencia de un hombre del poder que ha quedado de rodillas frente a sus impulsos y pasiones.

La prosa de Tomás Eloy Martínez nos empuja, nos grita, se apodera de nosotros y este es un libro que, junto a La Novela de Perón y Santa Evita, formarían su triada de obras enormes que no pueden ser pasadas por alto.

http://elpais.com/diario/2002/04/21/cultura/1019340002_850215.html

46,000 veces Gracias!!!!

Apenas hace unos días habíamos superado las 45,000 visitas; en este pequeño lapso alcanzamos las 46,o00, todo gracias a su presencia, lectura y diálogo.

Como siempre, la palabra luminosa de la ofrenda: Gracias!

Para nuestros amigos y lectores, esta imagen original, sírvase usarla y se agradecerá citar la fuente.

46,000 veces, Gracias!

DSC_0679

El libro nuestro de cada martes: El jinete polaco, de Antonio Muñoz Molina

La literatura española ha tenido, desde siempre, una tendencia a las grandes novelas, a esos universos complejísimos, llenos de espacios, tiempos y personajes; amamos las sagas y las historias de familia; adoramos los entresijos de la memoria y los misterios ocultos; nuestras familias son duras, terribles y eso es porque no podemos vivir sin sus historias que atraviesan generaciones como secretos bien guardados.

En 1991, Antonio Muñoz Molina ganó el premio Planeta con una de las novelas más ambiciosas y mejor narradas de la literatura hispanoamericana contemporánea: El jinete polaco. Ese texto que destaza la historia española desde el asesinato del General Prim – tan cercano a México – hasta la primera guerra del Golfo, rompió esquemas y confirmó la tendencia narrativa a hablar de todo aquello que era impensable en tiempos de la dictadura en España. La novela de Muñoz Molina no sólo es valiente, también es inteligente y, lo mejor, está perfectamente bien contada.

Sin duda, el autor se convierte en un Faulkner andalusí, una especie rarísima de narrador de un espacio cierto a través de un lugar que en realidad no existe y que sólo ha nacido en su imaginación literaria, su Úbeda no es en realidad la Mágina de su novela, pero lo que sucede en ella es más real que los libros de historia, porque construye mitos y señales, nos enseña sobre nosotros mismos y nos consuela en este presente obscuro a través del saber de lo que hemos sido quienes hablamos la lengua de Cervantes.

Sin duda, ha sido este uno de los libros fundamentales de mi experiencia lectora. Atrévase con ella.

http://www.planetadelibros.com/libro-el-jinete-polaco/8556

 

45,000 veces Gracias!

Una vez más nuestra gratitud para nuestros amigos y lectores que han hecho posible que rebasemos las 45,000 visitas. Para todos, la palabra luminosa de la ofrenda: Gracias!

Conforme a nuestra tradición, obsequiamos a nuestros visitantes con una imagen original para su uso y disfrute. Se agradecerá como siempre citar la fuente.

Versión 2

Alfonso Reyes y Carlos Fuentes en la Región más Transparente

En la entrada de su diario correspondiente al domingo 17 de febrero de 1957; Reyes apunta:

Muy molesto con las raras notitas de Fedro Guillén, hasta hoy tan mi amigo, en El Nacional, suplemento. Viene a verme Juan Rejano, a petición mía y aunque ya no dirige el suplemento, me ofrece charlar discreta y amistosamente con Guillén para averiguar qué le pasa, y me trae su poemita “La respuesta” en memoria de Antonio Machado, y una novelita de su esposa Luisa Carnés, Juan Caballero.

Fedro Guillén se refiere al epígrafe de Reyes exponiendo cierto velado debate sobre su autoría; es notorio que a don Alfonso, como en la mayor parte de sus reacciones frente a la críticas de esa naturaleza, le duele la incomprensión de sus letras y aspira a una lectura más simple, límpida y sincera de su obra:

Fedro Guillén escribió lo siguiente: “En nota anterior hablábamos de la frase “Viajero, has llegado a la región más transparente del aire”, que en parte, utilizará Carlos Fuentes para su próxima novela. Al afirmar que dicha frase no pertenece a Alfonso Reyes, como se cree, bueno sería añadir que tampoco el maestro mexicano se la ha atribuido. (Por cierto, con el gusto de siempre recibimos una felicitación de año de don Alfonso Reyes con unos hermosos latines de Cicerón)” (Fedro Guillén, La cultura en México, suplemento semanario de El Nacional, 2ª época, núm. 516. 17 de febrero de 1957.

Una de las peculiaridades de don Alfonso en relación con el conjunto de so obra es su cuidado constante; no sólo como creador y como coadyuvante en su edición, sino también a su lectura, crítica, difusión y trascendencia. Por la mañana Reyes ha leído el artículo de Guillén, ese mismo día ha llamado a Rejano y para el anochecer ha dado cuenta de los hechos; es posible que si se hubiera tratado de otro texto, don Alfonso habría sido más indulgente o incluso menos atingente, pero como individuo, a lo largo de toda su vida, dará muestras de su especial afecto por la Visión de Anáhuac.

Después de todo, tanto la frase como el texto remiten a Don Alfonso a un tiempo y a un lugar mucho mejor. En 1911, Reyes publicó “El paisaje en la poesía mexicana del siglo XIX”, en aquel ensayo, el entonces joven Alfonso se refirió por primera vez al epígrafe y a su relación con Humboldt:

Ya el barón de Humboldt – el grande viajero que ha sancionado con su nombre el orgullo de la Nueva España, hombre clásico y universal como los que criaba el Renacimiento y que conservó, hasta en su siglo, la antigua manera de aprender la sabiduría viajando y de escribir tan sólo sobre recuerdos y meditaciones de la propia vida – señalaba, en su Ensayo político, la grande reverberación de los rayos solares producida por nuestra enorme masa de cordilleras y la alta planicie que es, en extensión y en altura, la mayor del mundo.

Así nosotros, como los griegos que tan estimosamente elogiaban, por inscripciones grabadas a las puertas de sus ciudades, las bondades de la tierra y su clima, y a éste le llamaban “el predilecto de los dioses”, pudiéramos, sin hipérbole, escribir a la entrada de nuestra alta llanura central: – Caminante: has llegado a la región más propicia para vagar libre del espíritu. Caminante: has llegado a la región más transparente del aire.

Cuatro años después, en Madrid, Reyes recupera la frase, la purifica y la dota de sencilla elegancia, como recuperando para sí un mundo, un espacio y un tiempo dorados antes de que la vorágine del destino y de la historia lo lanzaran más allá del océano y de su privilegiado entorno familiar. De muchas formas, la Visión de Anáhuac abría las puertas del recuerdo y del bienestar a Reyes, marcaba su equilibrio y lo retornaba a cierta edad de la inocencia en que todo estaba aún por escribir.

Si bien es cierto que la Visión no es el primer libro de Reyes, también lo es que sí se trata de la primera de sus obras maestras. De la importancia y trascendencia de libro no puede dudarse, como tampoco puede omitirse la singular relación entre el famoso epígrafe reyesiano y la novela de Carlos Fuentes “La región más transparente” que constituye el mayor homenaje a Reyes y a su texto, pero también la voz disonante y el mayor distractor para su fama.

Fedro Guillén había anunciado la novela de Carlos Fuentes pues ésta había aparecido de modo fragmentario, en cuentos y adelantos, en la Revista de Literatura mexicana, entre los años de 1955 y 1956, publicación entonces dirigida por Emmanuel Carballo y el propio Fuentes; desde luego, no es casualidad entonces que ambos coincidieran en la entrega a su amigo y maestro un ejemplar de “La Región más transparente”. Reyes recoge ese momento en la anotación de su diario correspondiente al 29 de marzo de 1958:

Reunión matinal en casa de Cuadernos americanos… a las 5 pm, estoy esperando a Carballo con su primer boceto de entrevista. Llegó con el fotógrafo Salazar. Algo hicimos: poco, porque me desazonó la perra Lady que rasguño con un colmillo a la pobre Laurita de Carballo. Nada serio. Carlitos Fuentes me trae su libro “La región más transparente”.

Como revelaron en su momento Javier Garciadiego en su “Alfonso Reyes y Carlos Fuentes, una amistad literaria” y Emmanuel Carballo en su “Protagonistas de la literatura mexicana”; la publicación de la novela significó una desavenencia literaria, estética, que no personal ni emocional entre Reyes y Fuentes:

Sin embargo, el propio Carlos Fuentes develó el misterio al confesar haber recibido una carta “fulminante” de Reyes en la que le decía que “La región más transparente le había parecido “una porquería”, de una “vulgaridad espantosa”; en síntesis “un insulto a la literatura”.

En el desafortunado evento se cumple cierto patrón en cuanto a la reacción de Reyes respecto de la crítica; conforme a su costumbre, don Alfonso no zanja las dificultades de manera pública sino, preferentemente, en el ámbito más estrictamente privado; reacciona sólo cuando está en presencia de lo que puede considerar un malentendido respecto de su obra o cuando siente que el ataque es personal mucho más allá de lo estrictamente literario; por último, sus respuestas son casi siempre desahogos emocionales y son más fuertes cuando ocurren en torno a ciertas obras respecto de las cuales experimenta un particular afecto. En el caso de Carlos Fuentes se agudizan dos aspectos peculiares; por un lado, el libro de que se trata del famoso epígrafe, pues Reyes sabe que para el joven escritor esa novela representa un certificado de madurez y le cuesta mucho trabajo que su frase icónica diera nombre a un libro que no puede ser más distante de sus propia idea de la literatura; por el otro, el tratarse de Carlos Fuentes a quien quiere entrañablemente y a quien une una amistad y una devoción que bien podemos llamar transgeneracional pues ha iniciado con el padre de Fuentes y que abre sus brazos afectuosos desde la infancia de Carlos.

Garciadiego ofrece otra cauda de razones:

El desencuentro puede ser resumido en pocos renglones: sucedió que algunos periodistas y críticos intentaron enfrentarlos, afirmando que Fuentes desafiaba a Reyes al titular su novela con una famosa frase de éste, a lo que Fuentes respondió que don Alfonso hablaba de un México pasado y que él daba “el contraste con el México de sus días”. La respuesta satisfizo a Reyes, quien se había referido al paisaje físico del Valle de México que encontraron los conquistadores españoles, mientras que la novela de Fuentes se refería “al ambiente humano del México contemporáneo”. Sin embargo, ciertamente lamentó haberle permitido “bautizarla con mis palabras”, pues – señaló – no faltarán los lectores críticos y “malévolos” que supongan que el joven escritor había intentado “lanzarme un sarcasmo”. Don Alfonso, reflejando su muy diferente concepción de la literatura, le dijo: “yo hubiera preferido que no empañaras mi frase, aplicándola a un asunto tan turbio”. Tal parece que la solicitud para titular su libro fue verbal y que Fuentes no quiso hacer del reclamo personal una controversia pública.

Para la fecha de publicación de la novela de Fuentes, Reyes estaba perfectamente consciente de que su amada región más transparente había quedado reducida a esporádicas resurrecciones unas cuantas veces al año; incluso, para 1940, aunque publicada en “Ancorajes” en 1948, Reyes había escrito “La Palinodia del Polvo”, especie de actualización dolorosa de su propio mito fundacional:

¿Es esta la región más transparente del aire? ¿Qué habéis hecho, entonces, de mi alto valle metafísico? ¿Porqué ser empaña, porqué se amarillece? Corren sobre él como fuegos fatuos los remolinos de tierra. Caen sobre él los mantos de sepia que roban profundidad al paisaje y precipitan en un solo plano espectral lejanías y cercanías, dando a sus rasgos y colores la irrealidad de una calcomanía grotesca, de una estampa vieja artificial, de una hoja prematuramente marchita.

Desde la Visión, Reyes sabe que ese mundo ideal que ha dibujado está condenado a desaparecer; que debe mantenerse en la guarda y fidelidad de la memoria literaria porque , desde el primer momento de la aparición humana en el Valle, se inició su largo proceso de destrucción con el pretexto de la obra civilizatoria; ya en 1915 decía Reyes: “cuando los creadores del desierto acaban su obra irrumpe el espanto social”.

Con una especie de mirada profética, don Alfonso sabe que la desecación de los lagos no puede sino redundar en la destrucción de ese ámbito privilegiado para la reflexión y el ensueño; casi  es tanto como decir que el México de don Alfonso joven – entendido como solar paterno, como hogar prístino – debía desaparecer en la medida que el propio autor y sus amigos fueran mudando sus conciencias, sus circunstancias y sus tiempos. De ningún modo Reyes se aferra a su pasado, ni al México que abandonó y que sabe no volverá:

Abarca la desecación del valle desde el año de 1449 hasta el año de 1900. Tres razas han trabajado en ella, y casi tres civilizaciones – que poco hay en común entre el organismo virreinal y la prodigiosa ficción policial que nos dio treinta años de paz augusta.

De Nezahualcóyotl al segundo Luis de Velasco, y de éste a Porfirio Díaz, parece correr la consigna de secar la tierra. Nuestro siglo nos encontró todavía echando la última palada y abriendo la última zanja.

Podríamos decir que, como continuación de este párrafo, Reyes escribirá en la Palinodia un ciclo de construcción – destrucción cuyo corolario ya parece en ése último texto y que don Alfonso no pudo ver, el terremoto de 1985, relacionado en su magnitud con la propia desecación de los lagos:

¡Oh desecadores de lagos, taladores de bosques! ¡Cercenadores de pulmones, rompedores de espejos mágicos! Y cuando las montañas de andesita se vengan abajo, en el derrumbe paulatino del circo que nos guarece y ampara, veréis cómo, sorbido en el negro embudo giratorio, tromba de basura, nuestro valle mismo desaparece.

Así, para afrontar el mañana, la soledad y la distancia, acuñó su propio talismán y lo formó de los temas que iría desarrollando a lo largo de toda su obra. Diseñó para sí un código cifrado de afectos que anclaban en el único lugar seguro, el entorno físico, pues la experiencia, no pocas veces amarga, le había enseñado lo frágil y vano que es poner en manos de hombre la esperanza del retorno y más aún si esos hombres tienen como oficio la política.

A final de cuentas, en ese ciclo místico y literario de creación – destrucción del Valle del Anáhuac y de su retrato en lengua española, aparecen dos capítulos separados por más de cuatro décadas: la Visión de Anáhuac y La región más transparente; también apareen dos protagonistas separados por una generación: Alfonso Reyes y Carlos Fuentes.

El libro nuestro de cada martes: La soledad de los números primos, de Paolo Giordano

De niño me enseñaron que las matemáticas eran importantes, pero difíciles; me tomó años y un padre ingeniero y cariñoso, aprender que además eran hermosas y tranquilizadoras; que constituían un mundo seguro pero lleno de sorpresas, que asombraban por sus misterios y encantaban por sus simetrías; supe de juegos y acertijos, de maneras innumerables de pronunciar lo imposible. Aprendí a quererlas como se quiere al amigo difícil pero encantador.

De niño, mis padres, desesperados por mi pobre rendimiento en física en el segundo año de secundaria, me regalaron la edición soviética de Física recreativa, de Yakob Perelman (http://www.librosmaravillosos.com/fisicarecreativa1/) y abrieron para mí el mundo de la ciencia de una manera fascinante; después el destino me arrojó otro libro fabuloso, «El tío Petrus y la conjetura de Goldbach», de Apóstolos Doxiadis (http://www.librosmaravillosos.com/conjeturagoldbach/) me permitió darme cuenta del enorme potencial de belleza literaria que entraña la matemática y comenzó mi romance con los números primos.

Como todos saben (decía mi profesor de matemática que era un ogro adorable) a sabiendas que nadie de quienes escuchábamos tenía idea de nada, los números primos son aquellos que son sólo divisibles entre sí mismos y la unidad; desde que supe de ellos comenzaron a fascinarme, encuentro en ellos cierta mística poética de aquello que es absolutamente único; más abrumador resulta es que no sabemos cuál es la ecuación que determina su aparición, pueden surgir separados por unos cuantos colegas y luego dejar espacios de miles hasta encontrar el siguiente. Cuando vi en librería «La soledad de los números primos», no pude dejar de sentir ese pálpito que sólo se experimenta cuando se ha encontrado algo especial, diferente y que, de alguna manera nos aguarda.

La soledad de los números primos es una novela de amor con un trasfondo matemático, pero también es una reflexión sobre la ciencia de las equivalencias y sobre la condición humana que nos hace un poco como esos extraños animalejos que son los números primos; el encuentro de los que parecieran destinados a no experimentar el amor y que sin embargo se dan el uno al otro sin esperanza de infinito.

Además, el libro conserva la belleza pura y sencilla que, con todo respeto al resto de los idiomas, sólo tiene la literatura italiana; una especie de viento fresco de la Toscana, una pizca de sol del Véneto y un fuerte ingrediente de eternidad.

Aún cuando le aterroricen las matemáticas, aún cuando en sus pesadillas siga apareciendo su maestra de matemáticas con una pizarra llena de insufribles ecuaciones, atrévase con «La soledad de los números primos», no solo no se sentirá defraudado, además, recibirá el viento dulce del infinito, lo cual, no es poca cosa.

http://salamandra.info/libro/soledad-numeros-primos

En 2010, Saviero Constanzo, con guión propio y de Paolo Constanzo, llevó a la pantalla la novela, produciendo un filme de innegable belleza:

44,000 veces Gracias!!!!

Cisterna de Sol celebra la visita 44,000; como siempre, ofreciendo a sus amigos y lectores una imagen original para su disfrute. Utilícela libremente, se agradecerá citar la fuente.

Recordando a María Zambrano, la palabra luminosa de la ofrenda: Gracias

 

DSC_0216.jpg

Imagginación

Meditación Divertida con Maggie

Disappearing Thoughts

clicks and clips

Tablaturas de mis pasos

Unas cuantas palabras y fotos para los lugares que me hacen feliz.

NOUS LES FEMMES

Aller au delà de nos limites à travers le monde. J'en suis capable, pourquoi pas toi? Pourquoi pas nous? Ensemble nous sommes invincibles "Je suis femme and i can".

Rosie Blog

A garden of wild thoughts. Feeling thoughts and dilemmas

Un Loco Anda Suelto

Entra en mi mente...déjame entrar en la tuya...

umaverma12

Inner-peace is necessary to overcome of all the pain.

El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

La poesía, eso decían

Como plasmar la idea natural.

Cynthia Briones

Letras en el mar.

Polisemia Revista cultural

En cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.

www.casasgredos.com

Alojamientos rurales en Avila y Provincia. Tlf.920206204/ 685886664

A %d blogueros les gusta esto: