El libro nuestro de cada martes: Alexis Zorba, de Nikos Katzanzakis

Todos los libros que leemos ocupan un lugar en nuestra memoria y algunos cumplen una misión en nuestra inteligencia o en nuestro espíritu, de los primeros derivamos nuestras mejores decisiones, nuestros aciertos de apreciación y corregimos nuestros errores; en los segundos encontramos el tónico para continuar andando en las jornadas obscuras o el bálsamo para hacer más llevaderas y sanar las heridas y no es que estos últimos sean menos inteligentes sino que se tratan de literatura en estado puro, diáfano, dirigidos al placer estético, al goce de las emociones y al viaje perenne de nuestros sueños. La experiencia lectora me ha deparado unos cuantos así, de entre ellos,  el más hermoso y significativo es Alexis Zorba, de Nikos Katzanzakis.

La vida de Katzanzakis se parece mucho a su obra, un camino hacia la sencillez de una santidad mundana, convivir te con el siglo  pero atada a una estrella, junto con Cristo de Nuevo Crucificado, el Alexis Zorba forma un nuevo, novisimo testamento de esperanza que encuentra lo divino del ho,Bere y lo realiza por el más sagrado de todos los derechos: la búsqueda de la felicidad.

Si se atreve con Zorba, cosa que no puede dejar de hacer, prepárese porque si no logra cambiar su vida, tenga por seguro que algunas piezas resultaran rotas, nadie puede salir indemne de la lectura de Katzanzakis.

En 1964, Mihalis Kakogiannis dirigió la versión cinematográfica con Anthony Quinn en el papel principal, el resultado fue una de las as más entrañables que se han realizado, aquí una de las escenas más hermosas: