In Memoriam Nacho Padilla

Yosomos

Sábado en la madrugada y voy en el coche por mi hijo a una fiesta. El camino desde la funeraria de la calle Felix Cuevas hasta Interlomas es largo y lluvioso.

La noche de ayer, 24  horas antes, un amigo de lentes que amplificaban su continua sorpresa por todo lo que le daba la vida, también conducía de noche y con lluvia para recoger a su hija de una fiesta. Quizá también pensaba que es mejor ir por los hijos que dejar que regresen con alguno de sus compañeros. Menos riesgos sin duda. Lo imagino escuchando el audio libro del Quijote, que tantas veces se había reproducido en sus semanales idas y venidas de Queretaro a la Ciudad de México.

Amigo y compañero de generación, colega de trabajo, en la Universidad Iberoamericana, la Ibero de donde salen sueños convertidos en realidad. Pareja de grandes amigas, padre de contemporáneos de mis…

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