El libro nuestro de cada martes: Nadie acabará con los libros de Umberto Eco

Hace algunos años los amantes de los libros entramos en una especie de pánico suspendido, una feroz máquina amenazaba los reductos del papel y de inmediato se formaron clanes a favor  y en contra. La maquinilla tenía ciertas ventajas, sobre todo en cuanto se refiere a ocupación de espacios – tortura inevitable para quien tiene o desea una biblioteca -, había superado algunos detalles técnicos y la tinta electrónica parecía tenerlas todas consigo. Pero los libros de papel no desaparecieron.

Hace más años todavía, mi padre llegó a casa con un regalo fantástico, una videocasetera VHS, nos la entregó como si nos diera la mortaja de algún antepasado, no se le veía alegre de que contáramos con tan brillante invento, escuché que alcanzó a decir mientras me ponía a leer el instructivo: “es el fin del cine”. Y el cine no desapareció. Lo mismo habrán dicho los primeros que se enfrentaron a la pantalla de plata cuando pensaban en el teatro y sin embargo, seguimos yendo al teatro.

El libro de papel es un invento perfecto, no le falta ni le sobra nada; es un objeto entrañable que es archivo y documento, objeto que se convierte en fetiche y también caja de ensueños y pronunciamientos. Podrá mejorar el papel, los procesos para imprimirlo, pero seguiremos teniendo libros de papel porque así estamos hechos, a su modo, en nuestra cultura.

Umberto Eco, en medio de la histeria de los bibliófilos escribió esta correspondencia dimensionando las cosas de manera correcta; cada formato un mercado y un uso distinto, una larga convivencia para deleite de los lectores y para utilidad de quienes tienen ciertos requerimientos prácticos, pero vaticinó, con fortuna, que el libro de papel no desaparecería, y no lo hizo.

A veces temo por otros formatos, como las revistas o los diarios, pero bueno, ellos también tienen su dinámica; en algunos países como en Francia, el libro digital no ha tenido ningún impacto mayor y en México, aunque tuvo algún momento de fulgor se volvió cosa de todos los días con sus aficionados y fieles. Yo mismo que me hice de un Kindle y un Nook, cada vez los uso menos, pero sigo siendo creyente en el papel.

No se pierda esta reflexión que no sólo habla sobre el libro de papel, sino sobre nuestro lugar en la cultura de lo escrito y sobre la manera en que la abordamos.

Algo más sobre el libro:

http://www.letraslibres.com/mexico-espana/libros/nadie-acabara-los-libros-umberto-eco-y-jean-claude-carriere-metamorfosis-la-lectura-roman-gubern