El libro nuestro de cada martes: La historia sin fin de Michael Ende

Para quienes nacimos en los primeros años de la década de 1970 y poco después, la Historia sin fin de Michael Ende es todo un hito en nuestra formación sentimental y literaria; se trata de un libro ambicioso pero sin pretensiones, de un libro de una ternura infinita sin ser meloso, de aventuras pero que no raya en lo inaudito; se trata pues, del libro ideal para soñar.

Como toda la literatura de Ende, encontrará lecturas distintas en cada lector según del mundo y la época de la que provenga; para mí resultó en aquellos días de mis primeros libros toda una revelación aquel texto editado en dos tintas cada una – verde y morado inolvidables – que correspondían a distintas voces narrativas de dos historias que finalmente se encuentran.

Decía que es parte también de nuestra formación sentimental porque en esos días de la inocencia en el tema del amor, la forma del encuentro entre los personajes enseñaba a los jóvenes lectores a encontrarse con sentimientos que no siempre podíamos expresar o siquiera dar nombre. Se trata pues de un libro de amor escrito con un profundo amor por sus pequeños lectores.

Lo volví a leer ya adulto y descubrí una narrativa tersa y clara, sutil y al mismo tiempo interesante. Michael Ende es una rara Avis, donde las haya, en la que discurren tanto la buena narrativa como el afán de divertir y, sólo a veces, de enseñar sin moralejas. En el fondo es el establecimiento de la moderna forma de narrar la fantasía antes de que el género se plagara de excesos, es decir, se trata de un estilo en estado puro.

En 1984, Wolfgang Petersen llevó a la pantalla la novela con un resultado maravilloso, aquí su trailer: