La larga marcha de Rafael Chirbes

Hace apenas unos días Cisterna de Sol ofreció a sus amigos y lectores la lista de los mejores libros de 2017, pensé que había cerrado el año cuando me ha tomado por asalto uno de los mejores libros que he encontrado en mi vida. Lo incluiré como el primero de la próxima lista pero no lo dejaré pasar por alto ahora mismo.

Tiene mucho que no encontraba una prosa tan bien tramada, bien escrita, tersa y directa; profunda e inteligente como la de Chirbes. Lo digo así, sin rubor ninguno. Se trata de una literatura llamada a volverse clásica en unas cuantas generaciones.

La larga marcha es una cadena de novelas entrelazadas que en conjunto muestran un mosaico multiforme y abigarrado de la posguerra española; ahí están todos, victoriosos y derrotados, héroes y ladrones, estraperlistas y fugitivos, hombres de bien y cobardes… un retrato de una sociedad reconstruyéndose en la grisácea tarde de una época obscura y triste. La mirada de Chirbes no perdona, entra a sangre y fuego en todos los rincones de la conciencia de su tiempo pero, como la mejor literatura, describe, destripa, muestra y exhibe, pero no juzga ni hace discurso; cada uno se construye el suyo en el diálogo con el autor.

Me persiguen imágenes poderosas de mutilados y de hombres venidos a más, de los que huyeron y de los que se quedaron en el puerto de Alicante viendo partir los últimos barcos; los que abrazó la fortuna sin pedirlo ni comerlo, los rojos que no pudieron dejar de serlo y los héroes de último minuto; todo lo que provee una guerra más allá de cualquier ideología y de cualquiera de los bandos que combaten.  Los años no los igualan, cada vez los diferencian más hasta que, en la generación siguiente, sus hijos han aprendido las nuevas reglas del juego y aprenden el arte de la sobrevivencia en el mundo que les tocó vivir y en el que el pasado histórico es tanto anécdota como herencia, lastre e impulso según se tome y según aproveche.

Nunca es tarde para adoptar un nuevo autor y me ha tocado en suerte que este año todavía me deparara un buen regalo, haber leído por primera vez, en uno de sus mejores trabajos a Rafael Chirbes.