El libro nuestro de cada martes: Yo vivo de Max Aub

Decíamos alguna vez que todo libro – el volumen, el tomo, el objeto pues -, narra la historia que contiene, la historia del tiempo en que fue escrito y la historia del modo en que llegó a la biblioteca que lo alberga. He leído un libro que es extraordinario, al menos en dos de esas tres narrativas.

Yo vivo es el libro de Max Aub que no pudo ser. Un libro al que sorprendió la guerra y que no pudo ser terminado, un libro que esperó largas décadas, viajes y exilios para nacer y que nació a medias, siempre con la conciencia de que no era el libro que debía ser y que en lugar de cantar los placeres y la gloria del cada día de un hombre, cantaba la nostalgia de lo que guerra terminó por arrebatar a quienes la sufrieron.

Max Aub escribió yo vivo como la narrativa de veinticuatro horas en la vida de un hombre enamorado que pasa una jornada en la playa. Ningún instante se le escapa, cada sentido corresponde al placer para el que fue creado y cada instante debía haber sido retratado. Era el Aub de antes, el que no había visto todo aquello que el destino le obligó a presenciar, aquello que le fue quitado y que el conservó, sin embargo, en lo más profundo de su corazón.

Un libro dedicado al placer, a los placeres; nada se me antoja ni más poético ni más humano y ese libro que pudo haber sido odiado y condenado por su autor, nació sí como lo que fue pensado, pero también como un reclamo, como un libro dedicado a la nostalgia, a la remembranza y desde luego, tal vez sobre todo, a la esperanza.

Cuadernos del Vigía recupera este libro que, como muchos de Aub, tiene una historia editorial atormentada. Aquí aparece de cuerpo entero, nada de metáfora, ese es un libro que durmió durante el sufrimiento y volvió a vivir en los placeres de sus lectores.

Algo más sobre el libro:

http://cuadernosdelvigia.com/yo-vivo-max-aub/

Algo sobre la recuperación de la obra de Max Aub por Cuadernos del Vigía