El libro nuestro de cada martes: La tregua de Mario Benedetti

Ha cosas que pasan así, sin que uno se de cuenta; ahora mismo me preguntaba cómo es que nunca he dicho nada sobre Mario Benedetti, el entrañable Mario, el amigo, el confidente de las larguísimas horas de enamorado, el compañero de las todavía más largas horas del ensueño latinoamericano; el viejo Mario que cuando lo comencé a leer era 1985 y para 1989 ya lo había agotado y no volví a leer nada nuevo suyo pero sí, todavía apenas ayer, releerlo siempre. Y sí, como dicen allá, en Montevideo, y si… nunca había dicho nada sobre Benedetti.

Leí La Tregua en aquellos años en que me bebía la vida como novedad que era entonces y ya desde aquellos días en que yo apenas había alcanzado la mayoría de edad, que no a hacerme adulto, me había identificado con Martín Santomé y no con alguno de sus hijos ni con la dulce Avellaneda; hoy que tengo precisamente la edad de Santomé tengo que volver a leer aquel libro sagrado de juventud para saber cuan lejos estoy del yo que fui en aquellos días; entonces descubriré, creo, lo que quería decir Neruda con aquello de “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos…”

Pero nunca olvidé aquel libro pequeñito, dulce y melancólico; tal vez me hizo adicto a las historias de amor fallido, que son las buenas; tal vez también me puso en la lectura de los autores que me animaron aquellos tiempos, los héroes del boom; en aquellos tiempos en que alternaba a Cortázar, al Gabo, a Fuentes y a Borges, con el siempre presente don Alfonso Reyes.

Yo no sé que tengan entre manos mis amables lectores, no sé en qué época de su formación o de su vida se encuentren y qué más da; lo que vale es que no se pasa indemne por la lectura de La Tregua, nadie puede leerlo y pasar así, de largo, cual si no hubiera sido leído. Nadie.

Yo no tuve un mi abuelo que ganara mil batallas… o algo así decía León Felipe; hoy que tengo la edad de Santomé pienso en los años que tengo para vivir, ahora que comienzo ya la cuesta abajo y me pregunto cuántas Avellanedas hay en el mundo y me vuelvo a preguntar si es que la vida sigue siendo como la pintó Benedetti y me respondo así, claro y simple, que no, que nunca existió ese tiempo que todo fue obra de los militares enloquecidos, de los latinoamericanos rebeldes, de los iberoamericanos siempre enamorados y de una pandilla de escritores fascinantes y fascinados que nos escribieron a todos para que nunca nadie nos borrara de la memoria.

Lea usted “La tregua”, de Mario Benedetti.

Algo más sobre el libro

https://www.megustaleer.com/libro/la-tregua/ES0134598

En 2003, Alfonso Rosas llevó a la pantalla la novela de Benedetti con Gonzalo Vega y Adriana Fonseca en los protagónicos, aquí el trailer