El libro nuestro de cada martes: La madre de Máximo Gorki

Es primero de mayo; este tema de la izquierda y la derecha, tan vapuleados y confusos en México y en todo el mundo no deja de tocar a nuestras puertas, es buen tiempo para volver a los clásicos de esa literatura que está llena de valores estéticos, de buenas historias y leerla así, como un testimonio literario de intenso contenido humano.

La madre de Gorki, en su momento, era un clásico muy nombrado, hoy es un clásico que pasa por cierto invierno, pero su historia sigue siendo potente y su fuerza narrativa sigue siendo clave de nuestra memoria. Gorki, al final de sus días había entrado en conflicto con Stalin, la narrativa de La Madre, es la de la Revolución Rusa, no del estalinismo; se trata incluso de un texto presoviético; me atrevería a decir que disfruta de cierta inocencia revolucionaria, de una forma de adolescencia comunista; madre también de algunas narrativas de la Guerra Civil Española.

Dos ediciones tengo de esa novela; la primera, la buena, aquella en que leí por primera vez esa historia es la de “Sepan cuantos”, no hay mexicano y casi no hay latinoamericanos que no hayan conocido esa icónica colección de Editorial Porrúa. Leerla de nuevo es recorrer los años de mis primeras lecturas y son parte de mi memoria cultural y de mi formación educativa. La otra es una joya que mi padre me obsequió en una Feria del Libro de Minería; una edición de Editorial Mir, esas preciosas que la Unión Soviética tiraba a millones con fines de difusión, verdaderas pequeñas joyas editoriales que cruzaban el mundo llevando un mensaje de paz y cultura soviética, eran parte de los discretos encantos de la guerra fría.

Acérquese a Gorki y a la literatura soviética sin miedo ni pudor, sin prejuicios; encontrará muchas joyas de supervivientes y también de olvidados; de los que sufrieron persecución y de los que mantuvieron viva la luz de la literatura rusa, eso sí, imperecedera.