Decía con mucho acierto Julio Cortázar que, de un tiempo acá, el único refugio donde se podía estar tranquilo es en los libros; cierto. En esta época convulsa, rara, que con o contra nuestro gusto nos ha tocado transitar, conviene de cuando en cuando apearse para disfrutar de un libro que no garantiza más que eso, el disfrute.

El placer es cosa castigada, mal vista; se le critican sus excesos y se le relega al último de los escalones de la vida y sin embargo, es algo que necesitamos para vivir y a lo que todos aspiramos. Scaraffia hace un recuento de los grandes placeres de la vida, pero lejos de destriparlos para convertirlos en cosa de museo, los pone en movimiento a través de un rico anecdotario en donde confluyen personajes históricos, famosos y no tanto, que dan cuenta de la manera en que el placer, en realidad, es una de las riendas fuertes de nuestra vida.

Se puede decir que recurrimos a este libro como ensalmo, como forma de seguir adelante en la existencia, con cuidado y con paz. Este es un libro para atreverse, para seguir adelante y no claudicar en la batalla cotidiana.

Algo más sobre el libro:

http://www.editorialperiferica.com/?s=catalogo&l=151

 

 

 

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