La voz de Julio Cortázar: Feliz cumpleaños Grandísimo Cronopio

Hoy Rayuela cumple 55 años de haberse publicado, rememorando este homenaje al Gigantesco Cronopio

Cisterna de sol

Hoy es cumpleaños de Julio Cortázar. Para rememorarlo, esta colección de su voz en diversos lugares de la red

Papeles de Sociedad:

http://www.papelesdesociedad.info/?Rayuela_de_Julio_Cortazar_1963

Internet Archive:

https://archive.org/search.php?query=subject%3A%22Julio+Cortazar%22

Seamos felices escuchando al enorme cronopio que nos ha hecho la vida más leve y más gozosa.

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El libro nuestro de cada martes: Nueva historia universal de la destrucción de los libros de Fernando Báez

-Heine dijo que en los países donde se comienza quemando libros se termina quemando personas, el nazismo es la prueba de que así es. La nueva historia universal de la destrucción de los libros es una investigación profunda, erudita que, sin embargo, se lee como una novela – de terror, desde luego – que hace una revisión sobre la incuria, el odio y el desdén por el libro y la cultura.

Se trata de un paseo por la historia de la humanidad, tanto a través de lo que hemos logrado como a través de aquello que hemos perdido irremisiblemente; de muchas maneras se trata de un imaginario gigantesco, una sombra de las ideas y las expresiones perdidas y una demostración de que la violencia, por lo general, es la hermana de la estupidez.

No hay pueblo ni cultura que se salve, quemar y destruir, olvidar y postergar, son prácticas por las que buscamos negar el pasado creyendo que eso es suficiente para hacer que no haya existido; pero el hombre es un animal de memoria, somos lo que recordamos y la manera en que lo reconstruimos; somos cuanto han sido todos los que nos precedieron.

Claro que es un libro doloroso, terriblemente doloroso, pero también es un canto a la pervivencia de la cultura, a la fuerza de la vida y la necedad implacable del conocimiento.

Un libro que debe leerse con papel y lápiz a la mano, de entre los autores que han sido quemados se descubren restos de su obra que no pueden pasar desapercibidos.

Algo más sobre el libro:

http://www.oceano.mx/ficha-libro.aspx?id=12271

Algo más sobre el libro y su autor:

Sábado de citas: El cortejo nupcial helado en la nieve de Ismaíl Kadaré

Este sábado de citas… que salió en domingo, ofrece un pequeño fraseado de una de las obras más profundas de Ismaíl Kadaré, «El cortejo nupcial helado en la nieve», un canto por la tolerancia, la vida y la lealtad.

  • Doctora Shkreli… responda si cuando vio a aquellos heridos que llegaban uno tras otro al hospital, bañados en sangre pensó de verdad que eran suicidas, accidentados o víctimas de agresiones a causa de celos y demás, o si por el contrario, conocía perfectamente la verdad y con plena conciencia estuvo asistiendo de manera ilegal, repito, de manera ilegal, ya que la lista con sus nombres desapareció de una institución sanitaria estatal, a los enemigos de Yugoslavia. 
  • Antes de responderle, voy a hacerle yo una pregunta a mi vez… está usted hablando aquí ante cientos de personas de infinidad de heridos y de muertos, de ríos de sangre y ráfagas de metralleta, pero, ¿no cree usted que con sus palabras se está haciendo eco de la propaganda antiyugoslava? En las informaciones oficiales se ha afirmado que únicamente murieron nueve personas y resultaron heridas algunas decenas más. Sin embargo, según sus propias palabras, sólo en nuestro hospital, que no es más que uno entre las decenas de hospitales de la región, han sido atendidos tal cantidad de manifestantes…

“La epopeya de las nupcias imposibles, se dijo, mientras intentaba imaginar el pecho desgarrado de Sphend Brezftoht. Si es que aún permanecía con vida, ahora estaría delirando y en ese delirio tal vez se viera a sí mismo en su boda imposible con Mladenka. Todo estaba irremisiblemente arruinado.”

  • Hermanos, no  gastéis  bromas  conmigo — dijo  mirándoles  a  los ojos —. Más valdría que me matáseis.

En ese momento, el patrón les trajo la nueva botella de sliva. Jovic alzó la cabeza hacia él.

  • Boze, díselo, por Dios. ¿Se van o no se van a reabrir las benditas fichas? Éste no se lo cree.
  • ¿Las fichas? — se sorprendió el otro —. Este asunto está resuelto.

La oleada de gozo, junto a los ardores del aguardiente, lo recorrió de pies a cabeza. De modo que no había la menor duda, el milagro se había producido.

“Ella se disponía a seguirle hasta el dormitorio, pero algo la obligó a detenerse. Acababa de acordarse del decreto emitido hacía tres días que prohibía mantener las puertas cerradas con llave durante la noche.”

75,000 veces Gracias!

Una vez más, para nuestros amigos y lectores, la palabra luminosa de la ofrenda: Gracias.

Gracias por su diálogo, compañía y lectura. Para celebrarlo, nuestro tradicional presente. Siéntase en libertad de utilizarlo, se agradecerá citar la fuente.

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Las enseñanzas del fútbol

Hay tantos temas serios sobre los cuales escribir, tanta cosa importante para honrar el espacio de un diario como éste; traté de evitar el tema pero estaba ahí, tan atractivo, tan puesto al tiempo y a la oportunidad y sí, tenía muchos deseos de decir el gusto que me da el resultado del partido de fútbol frente a Alemania en el Mundial de Rusia. Uno supone que está vacunado contra estas cosas, que son distractores y que no tienen nada que ver con las cosas que en verdad son significativas; pero el domingo por la mañana, tuve a la vista que este país nuestro ha cambiado tanto desde hace cuarenta años que vale la pena pensarlo.

Mis hijos me han despertado temprano, para festejar el día del padre nada mejor que ver el partido de fútbol con la familia; los veo tan ilusionados, tan emocionados, que tengo que apagar el motor de mis prejuicios para no decirme que no quiero apostar mi celebración con un resultado previsible; no tengo ni idea de fútbol y mis expectativas se basan en mis prejuicios más que en información confiable que me permitan saber si, en realidad, tenemos alguna oportunidad frente al primer rival del torneo. Cuando el juego comienza, empiezo a notar que lo que estoy viendo es distinto por muchas razones.

Desde niño, me acostumbré a tres puntos que determinaron mi relación con el fútbol; por un lado la Selección Nacional de Fútbol eran “los ratoncitos verdes”, que nos podíamos aprovechar de los prejuicios de la etnicidad de los mexicanos para justificar nuestras deficiencias, es decir, uno pensaba y de verdad creía que México no podía ganarle un partido a Alemania porque, de entrada, la superioridad física – étnica, digamos – era suficiente; ellos eran rubios, grandes y fuertes, nosotros éramos pequeños, escuálidos y prietitos – así con todo y el diminutivo -; lo que ví fue distinto, somos un equipo más, a la altura de cualquiera que haya conseguido boleto para participar en el torneo, ni más ni menos y, por lo tanto, el prejuicio era falso y también inútil como justificación; segundo, los mexicanos teníamos vocación de perdedores, adorábamos a los mártires y nos contentábamos con las migajas del éxito, era una especie de genética de la derrota que en cierta manera nos consolaba y nos tranquilizaba cuando no podíamos hacer frente a las contiendas; lo que vi fue orgullo, poder, organización y fuerza, también a la gente en el estadio, en casa y en el país, convencida de que podíamos ganar cediendo ante el encanto de la posibilidad; tercero, que el fútbol, como los demás deportes, no eran un tema que valiera la pena tratar, que estaba lejos de la cultura y los temas importantes; lo que vi fue un símbolo, una señal de nuevos tiempos, de cambios generacionales y de una profunda transformación de actitud. Nosotros, los de hoy, ya no somos los de entonces.

Me dice mi hijo, con la fresca sabiduría de los once años que si le ganamos al campeón del mundo, entonces, podemos ganar el Mundial de fútbol; la premisa, en sentido lógico es irrebatible. Hace unos meses, en esta misma columna escribía que es falso que los mexicanos no leamos, como dice el viejo prejuicio y utilizando las estadísticas del INEGI, me di cuenta de cuánto ha avanzado el índice de lectura en los últimos veinte años, estamos ya lejos del legendario medio libro anual que fue la estadística prejuiciosa y tradicional de nuestro entorno cultural. Autores como Juan Villoro, tan buen aficionado al fútbol como irreprochable escritor e intelectual, me hicieron notar que en realidad el fútbol, como todos los deportes son, símbolos del mundo en que vivimos y espejos de las pasiones humanas y yo, por mi parte, he hecho voto de no ser aguafiestas y disfrutar, como lo hace todo el mundo, de este momento privilegiado de la realidad; al menos, por un momento, disfruté como todos de ser un país no de primer mundo, sino mucho más que eso, un país dando la mejor nota en los periódicos de todo el planeta.

No sólo es que tenemos buena selección, no sólo que se esforzaron y dejaron la piel en la cancha; es que todos cambiamos y el México de hoy, de ciudadanos críticos y esforzados, se ha ido formando desde dentro de la sociedad, a despecho a veces de los gobiernos y los partidos y por nuestro propio esfuerzo e iniciativa. No es el canto victorioso del aficionado novel, no es tampoco el engañado escenario de quien necesita una palmada en la espalda; es la realidad de las pequeñas cosas que nos dicen que el camino por lograr una sociedad más fuerte, más igualitaria, más preparada y más bien destinada a triunfar está en camino porque los ciudadanos así nos hemos preparado, lo hemos construido a través de decisiones individuales y de otras tomadas por nuestras propias organizaciones.

Desde luego que celebro, como todos, el éxito de la Selección, espero con más confianza y alegría los próximos partidos y me digo, en el secreto de mi pensamiento, que ya no hay ratoncitos verdes; que ya el México genéticamente perdedor se fue con las generaciones que cultivaron aquella imagen, me quedo perplejo en medio de esta situación en la que por la cronología de mi tiempo, me deja entre los que nos dibujaban dormidos, recargados en un nopal y con el sombrero gigantesco tapándonos el rostro y mi hijo al que le parece natural que si le hemos ganado al campeón, es normal que aspiremos a ser campeones.

El libro nuestro de cada martes: La mirada inocente de Georges Simenon

Simenon será siempre recordado por la monumentalidad de sus novelas policíacas; sin embargo, su preferida no pertenecía a ese género, al menos no del todo. La mirada inocente, me parece y en ello coincide también el autor, es su novela más poderosa, la mejor realizada y la más efectiva; se trata de una narración compleja, donde nada es lo que aparenta y donde la ciudad y el protagonista se confunden en una evolución de sesenta años.

La Mirada Inocente, retrata la evolución y creación de un artista en el seno de la Ciudad; un pintor creciendo y transformándose en París, la suya es también la evolución de la mirada, no sólo como ejercicio fisiológico – que no es poco – sino mucho más allá de ello por la captación de los significados y la creación de las imágenes.

Todo pasa por la mirada del artista y todo se confunde para crear nuevas realidades; él, que pudo haber sido un criminal, encuentra su camino en la creación que, al igual que el delito, suele ser subversiva. Pero esa subversión es pacífica, lenta y serena, como la transformación de su entorno, como la paulatina sustitución de los caballos por los autos.

Simenon alcanza una cima en esta novela porque alcanza a liberarse del canon de la novela policíaca aunque no sus herramientas; así, con algo de autobiografía, con algo de otras biografías y con una imaginación bien entrenada, nos ofrece su texto más logrado y también el más entrañable.

Algo más sobre el libro:

https://elpais.com/diario/2003/02/08/babelia/1044665416_850215.html

Algo más sobre el libro:

Sábado de citas: Desayuno en Tiffany’s de Truman Capote

Este sábado, para descansar y pasar un rato de solaz y reflexión, un pequeño fraseado de uno de los libros favoritos de Cisterna de Sol, Desayuno en Tiffany’s, de uno de los más grandes autores de la lengua inglesa contemporánea, Truman Capote.

Disfrute de su prosa nítida, clara, ingeniosa y dulce.Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_1Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_2Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_3Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_4Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_5Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_6Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_7Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_8Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_9Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_10Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_11Nuevo doc 2018-06-16 19.47.01_12

Y una de las escenas más entrañables del cine… Audrey Hepburn cantando «Moon River».

El libro nuestro de cada martes: La velocidad de la luz de Javier Cercas

Hace unas cuantas horas que pasé la última de sus páginas, un silencio largo se apoderó de mi; se trata de uno de esos libros que lo hieren a uno, que lo traspasan con las palabras porque hablan de cada uno de quienes lo leen; si versa sobre la vida y la muerte, el éxito y el fracaso, el oficio de escribir y el arte de leer, son pretextos para un libro que habla sobre la dinámica de la condición humana, de las condiciones de vida y de las relaciones, a veces difíciles entre los seres humanos.

Cercas tiene el don de la narración, si en Soldados de Salamina nos había regalado uno de los finales de novela más memorables de la lengua española y con Anatomía de un instante nos había obsesionado con su capacidad para atomizar los segundos, en La velocidad de la luz se entrega como un narrador en toda la facultad de construir mundos completos.

Muchas son las lecturas, nuestras simpatías y diferencias con el mundo anglosajón, la revisión de la Guerra de Vietnam que, conforme pasa el tiempo y quienes supimos de ella vamos pasando, se convierte en un fantasma deshonroso y lejano; en el fondo se trata de hablar del hombre, del ser humano, desnudo ante su circunstancia y ante el dolor de vivir y seguir viviendo.

Se trata de un libro imperdible, con un toque de erudición libresca bien afinado y mejor construido. Se trata de un libro que hay que leer, al menos si se quiere desafiar el conocimiento de uno mismo.

Algo más sobre el libro:

https://elpais.com/diario/2005/03/19/babelia/1111193412_850215.html

Algo mas sobre Javier Cercas

Sábado de Citas: La mejor oferta de Giuseppe Tornatore

Giuseppe Tornatore dirigió una de las películas más hermosas que haya visto, «La mejor oferta», un filme sobre arte, falsificación, amor y desengaño. Una auténtica obra de arte. Publicó también un cuaderno con la historia original de la película, en Sábado de Citas, los apuntes sobre esta pequeña joya de arte:

Aquí el trailer de la película:

Alfonso Reyes frente a la muerte de Federico (Fragmento de Los Minutos de Ulises)

En el 120 cumpleaños de Federico García Lorca, esta recordación en Cisterna de Sol

Cisterna de sol

Mírame bien Alfonso, no soy la muerte, ni siquiera soy tu conciencia, soy apenas la sombra de lo que fuiste y que aspira, por un segundo antes de la marcha final, a reconstruir tu rostro; mira en mis ojos los tuyos a los que el único rostro que les queda es la memoria; mira en su confesión a Octavio Paz que sufre y se lamenta porque en Japón apenas si ha tenido tiempo para conocer unos cuantos orientales con pretensiones occidentales y muchos blancos obtusos que no alcanzan a percibir que, dentro de toda la parafernalia de la reconstrucción, se esconde un pueblo sutil y un espíritu tan fuerte que ha sido capaz de legar al mundo el Konjaku Monogatari. Octavio, el nieto de Irineo, cuya virtud oculta sería volver los ojos a su tierra para construir la identidad de un género de hombre que en México apenas existía: el…

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Imagginación

Meditación Divertida con Maggie

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Tablaturas de mis pasos

Unas cuantas palabras y fotos para los lugares que me hacen feliz.

NOUS LES FEMMES

Aller au delà de nos limites à travers le monde. J'en suis capable, pourquoi pas toi? Pourquoi pas nous? Ensemble nous sommes invincibles "Je suis femme and i can".

Rosie Blog

A garden of wild thoughts. Feeling thoughts and dilemmas

Un Loco Anda Suelto

Entra en mi mente...déjame entrar en la tuya...

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La poesía, eso decían

Como plasmar la idea natural.

Cynthia Briones

Letras en el mar.

Polisemia Revista cultural

En cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.

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