El libro nuestro de cada martes. Luis Buñuel novela de Max Aub

Son nuestras obsesiones las que nos definen, las filias de lo que nos apasiona y nos va haciendo el estilo de esta cosa extraña a la que llamamos yo, que ni es constante ni es de fiar, el yo es un muchos concentrado en un sujeto que se reconoce en él. Dentro de mí, dentro de esa multitud a la que llamo “yo mismo”, conviven diversas fuerzas que se arrebatan el ritmo de mi tiempo y la perspectiva desde la que me ofrezco al mundo y desde donde lo contemplo; una es, por comenzar a citar, Francia, su comida, su música, sus letras y París, sobre todo París; otra es el pueblo judío, su historia, su fortaleza, su fe, sus traumas y sus desatinos, sus sinsabores y su alegría, de nuevo, sus letras, sobre todo sus letras; una más, casi la más compleja, es España, ojalá pudiera hacer una lista así de fácil, pero en esto que soy es mucho más; por un lado sus letras que son las nuestras, mi mundo literario tiene continentes de regiones literarias, pero si tuviera que ponerlas en un planisferio, el enorme continente de la Ñ ocuparía una enormidad rodeada de mar y de otros continentes más pequeños; la Segunda República, mi ejemplo de decencia e inteligencia, de valor y honra, de valores y principios, la demostración de que aun teniendo la razón se puede fracasar, pero que ni el fracaso consumado es eterno y así que pasen décadas, siempre la verdad florece. Mi fe es España, la Almudena y la Covadonga; mi visión del mundo, absolutamente mexicana, pasa por el filtro de lo español. Soy lo que se ve, mexicano por los cuatro constados, con la X enorme en la frente que me delata y me denuncia, que me justifica y me presenta ante todos. Soy sobre todo eso, un mexicano que, siguiendo los consejos de Alfonso Reyes, se puso a beber de todas las fuentes. Tal vez por eso me guste tanto Max Aub.

Max Aub es una especie de comprimido humano de todo lo que me atrae, desde luego, no hay página de él que habiendo pasado por mis ojos no haya sembrado estupor, alegría o fascinación. Siempre me he sentido satisfecho de haber leído casi todo de algunos autores y digo casi porque el todo nunca se encuentra y en algunos el cuentagotas de los inéditos es inagotable; así me pasó con Aub. Descubrí, hace unos meses “Luis Buñuel, novela”. Desde luego lo compré sin demora, aguardó el tiempo mínimo para la lectura y me encuentro fascinado en ella por su estilo, su dominio y por el dulce choque de los dos amigos.

Se llama novela a falta de mejor nombre, tanto porque es entrevista como reportaje, como ficción y no ficción y al final del día, es la lectura del tiempo que unió a dos amigos y que cada uno vivió a su manera; se llama novela porque como el propio Aub recuerda cada hombre desde que nace, va escribiendo una novela.

Quien se acerque a este libro podrá comprender el siglo XX que nos tocó a los hispanohablantes, no sólo a los españoles, sino a todos los que habitamos este incomparable universo de la Ñ. Podrá ver el cine de Buñuel enraizado en lo más profundo de lo muy español, pero también conviviendo con sus obras más francesas y más mexicanas; lo encontrará de lado de las mejores causas, pero sintiéndose ajeno a ellas, como siguiéndolas sólo por voluntad propia y no por impulso de compañía o ideología.

Encontrará en fin, a dos hombres tomando café, unidos por el recuerdo y la amistad, similares y diferentes, pero sobre todo, unidos en la gran compasión a la que llamamos cariño.

La presentación de la novela en Segorbe

https://m.youtube.com/watch?v=-ZG8RKgeK8E

El Book trailer:

https://m.youtube.com/watch?v=x3nnz_UKguQ