El libro nuestro de cada martes: La vida ante sí, de Émile Ajar (Romain Gary)

 

A simple vista el libro anuncia un tema sórdido: una sobreviviente del holocausto, prostituta francesa, dirige una casa de asistencia subsidiada para atender a los hijos de las prostitutas de los barrios deprimidos del Paris de la posguerra. Nada más deprimente, tanto que debo contener el aliento para iniciarlo; al cerrar la última página me doy cuenta que estoy en presencia de uno de los libros más hermosos que he leído, me atrevo a decir que es uno de los diez libros más hermosos que han desfilado frente a mis ojos.

La narrativa corre a cargo de Momo, como lo llaman cariñosamente proxénetas, prostitutas, ladrones y trasvestis; es un niño feliz porque reniega de la felicidad, la desprecia por que lo suyo, dice, es vivir y no quiere hacerse dependiente de la felicidad, de ella a las drogas solo hay un paso.

Pocos libros he leído que retraten el amor, el de verdad, de manera más pura y descarnada; se trata de el libro llevado hasta la sinceridad de la ternura de un niño que por creer no sabe nada, en realidad lo sabe todo. Frente a nosotros, mientras narra la decadencia y muerte de su madre adoptiva, desfilan los horrores del racismo y la exclusión, de la explotación y la miseria, de nuestra infame mirada vacía y la enorme esperanza de quienes nada tienen y por lo que todo es una pequeña ganancia.

Me he reído con franqueza, esa risa que nos da pena después por sus orígenes tan negros, pero esa risa me ha liberado, y a estos mis casi cincuenta años, me doy cuenta de todo que he olvidado sobre la vida y de cuanto me falta por aprender.

Arrancamos pues el año, con un libro soberbio y excepcional.

Algo más sobre el libro:

https://www.plataformaeditorial.com/libro/700-#

Un poco más:

La vida ante sí de Romain Gary

Una mirada a su versión cinematográfica: