El libro nuestro de cada martes: Los años de peregrinación del chico sin color de Haruki Murakami

Después de mucho tiempo me vuelvo a encontrar con Murakami; volver a un autor después de un largo periodo es siempre una experiencia reconfortante, como encontrar a un amigo al que hace mucho no se ve; hay pláticas pendientes, temas olvidados y el afecto que se renueva. Así me ha sucedido.

Pasa con Murakami que, al cabo de los muchos libros, aprende su lenguaje; sus toques de surrealismo contemporáneo, el valor de lo espiritual, el peso de los temas y la ductilidad de la realidad; sus modos de allanar la conciencia del lector, como el diálogo con la música o los referentes culturales, lo meten a uno en la espiral en la que le gusta entretenernos buscando una verdad que nunca es evidente.

Volver a Murakami con “Los años de peregrinación del chico sin color” ha sido una fortuna, se trata de uno de sus libros menos extensos, más sinceros; su trato de la amistad la búsqueda lo sitúanos en un Tokio que no existe más que en su imaginación y ahora en la nuestra, su lenguaje es más sabio y sencillo, su trato del tema sexual más cómodo y más sincero y aquí me tienen, resolviendo el misterio de un personaje que nunca ha tenido el color que requiere para completar su vida.

No hay que perderlo y hay que abordarlo con fruición, con el gusto de encontrar en Murakami a uno de los narradores puente entre oriente y occidente en esto que es de lo mejor que la globalización nos ha dejado.

Algo más sobre el libro:

Los años de peregrinación del chico sin color

Una crítica interesante sobre el libro:

 

La música del libro: