A un año de su partida, recordemos al maestro, al hombre

Cisterna de sol

Buen viaje, maestro Toledo.

Una vez, creo que ya lo he contado aquí mismo, Ernesto Cardenal me dijo que la poesía revolucionaria, para serlo, primero tenía que ser de veras poesía; cuando me enteré de la noticia fue lo primero que me vino a la mente, el arte es revolucionario no por sus consignas sino por ser en realidad arte y por la intención que lo anima. El arte es revolucionario cuando es provocador. El arte es revolucionario cuando es sincero. El arte, cuando lo hacía Francisco Toledo, era revolucionario.

No siempre fue viejo, desde luego; imagino que alguna vez fue un niño inquieto y observador en Juchitán observando los grillos y las montañas; sé que alguna vez también fue un joven talentoso empeñado en sacarle a las superficies, a punta de buril, la imagen que ocultaban y que él ya había visto; pero para mí, pobre de mí que…

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