Houellebecq escribe sobre nuestros miedos y sobre nuestras angustias; es cínico, violento, misógino en este libro y de esa manera brutal nos expone frente a la grandeza y la miseria de nuestro tiempo. Este viernes, los momentos estelares de este libro que no puede dejarnos indiferentes

Serotonina de Michel Houellebecq. Editorial Anagrama

“El alivio que me produce la primera bocanada es inmediato, de una virulencia sorprendente. La nicotina es una droga perfecta, una droga simple y dura, que no proporciona ninguna alegría y se define totalmente por la carencia y por el cese de esa carencia”.

“No es difícil cambiar el nombre de pila, bueno, no quiero decir desde un punto de vista administrativo, casi nada es posible desde ese punto de vista, el objetivo de la administración es reducir al máximo tus posibilidades de vida, cuando no consigue pura y simplemente destruirla, desde el punto de vista administrativo un buen administrado es un administrado muerto, hablo sencillamente desde el punto de vista del uso”.

“Razoné rápidamente: un día u otro tendría que volver a París, aunque solo fuese por motivos profesionales, de mi trabajo en el Ministerio de Agricultura estaba ya prácticamente tan asqueado como de mi pareja japonesa, desde luego atravesaba un mal momento, hay gente que se suicida por menos de eso”.

“Ella, se consagra en cuerpo y alma, como suele decirse, se abisma y por otra parte no hace en realidad la diferencia, esa diferencia entre cuerpo y alma no es para ella más que una disputa masculina intrascendente. Sacrificaría sin vacilar su vida a esta tarea que en realidad no lo es, porque es la manifestación pura de un instinto vital”.

“La vida sin una mujer (e incluso, precisamente, sin esa mujer que le proporciona tanto placer) se vuelve realmente imposible y se asemeja a la caricatura de una vida; en este momento, el hombre empieza en verdad a amar. El amor en el hombre es, por tanto, un fin, una realización y no, como en la mujer, un comienzo, un nacimiento; he aquí lo que se debe considerar”.

“Se me reprochará quizá que concedo excesiva importancia al sexo; no lo creo. Aunque no ignoro que otras alegrías ocupan poco a poco su lugar, en el curso del desarrollo normal de una vida el sexo sigue siendo el único momento en que involucras personal y directamente tus órganos, por lo cual el sexo, y por un sexo intenso, sigue siendo el paso obligado para que se produzca la fusión amorosa, nada puede realizarse sin él, y todo lo demás, normalmente, dimana de él suavemente”.

“En una fracción de segundo ella acababa de salir del marco del amor romántico, incondicional, y había entrado en el de la conveniencia, y desde aquel momento supe que se había acabado, que nuestra relación había terminado y que incluso ahora era mejor que acabase cuanto antes porque yo ya no tendría nunca más la sensación de tener a mi lado a una mujer sino a una especie de araña, una araña que se alimentaba de mi fluido vital y que no obstante conservaba la apariencia de una mujer, tenía pechos, tenía culo (que ya he tenido ocasión de elogiar) e incluso un coño (sobre el que he expresado algunas reservas), pero nada de esto servía ya, yo la veía convertida en una araña, una araña venenosa que picaba y me inyectaba día tras día un fluido paralizante y mortal, era importante que ella saliera lo más pronto posible de mi vida”.

“Con esto no quiero decir que no me amaban, me amaban sin lugar dudas, y fueron unos padres excelentes desde todos los puntos de vista, atentos, presentes sin exageración, generosos cuando era preciso; pero no era el mismo amor y yo siempre quedaba fuera del círculo mágico, sobrenatural que formaban los dos (su grado de comunicación era ciertamente asombroso, estoy seguro de haber presenciado como mínimo dos casos de telepatía innegable entre ellos)”.

“¿Era capaz de ser feliz en soledad? No lo creía. ¿Era capaz de ser feliz en general? Creo que es la clase de preguntas que más vale no hacerse”.

“En cualquier caso, aquello no hubiese durado mucho tiempo, la industria del porno vivía sus últimos meses antes de que la destruyera el porno amateur en internet, YouPorn iba a destruir esa industria con mayor rapidez incluso que YouTube la industria musical, el porno ha sido siempre puntero en la innovación tecnológica, como ya lo han señalado numerosos ensayistas, sin que ninguno se percatara de lo que esta constatación tenía de paradójica, porque en definitiva la pornografía es el sector de la actividad humana donde la innovación tiene menos importancia, en él no se produce absolutamente nada nuevo, todo lo concebible en materia pornográfica existía ya ampliamente en la Antigüedad griega o romana”.

“Mudarse al campo sería un suicidio en su carrera, y, al mismo tiempo, ¿es realmente grave que se suicide lo que ya está muerto?, esto es lo que yo pensaba en mi fuero interno, pero evidentemente no podía decírselo directamente, ¿y cómo decirlo indirectamente? No vi ninguna solución”.

“Nunca he sabido realmente cuáles eran, no hay, sin duda, ningún sector de la actividad humana que desprenda un tedio tan total como el derecho”.

“Como todos los países de Europa occidental, España, empeñada en un proceso feroz de aumento de la productividad, había suprimido poco a poco los empleos no cualificados que antaño contribuían a hacer la vida un poco menos desagradable, condenando de paso a la mayoría de su población a un paro masivo. Maletas así, ya llevaran las siglas de Zadig y Voltaire o Pascal y Blaise, solo tenían sentido en una sociedad donde aún existía la función de mozo de cuerda”.

“Ahora era diferente, un recorrido social sin una brillantez particular pero correcta me había permitido huir, confiaba en que definitivamente, del contacto físico e incluso visual de las clases peligrosas, ahora me encontraba en mi propio infierno, construido por mí a mi conveniencia”.

“El abandono de la familia no constituía un delito. Habría que haber grabado esta frase, en letras enormes, en todos los edificios públicos: en Francia, el abandono de la familia no constituye un delito. Insistían mucho en este punto, enumeraban pruebas impresionantes: en el caso de que la policía o la gendarmería investigasen la desaparición de una persona, tanto la una como la otra tenía prohibido revelar su nueva dirección sin el consentimiento del desaparecido; y en 2013 se había suprimido el procedimiento de búsqueda a instancia de las familias. Era asombroso que en un país donde existía una tendencia a restringir año tras año las libertades individuales, la legislación hubiera mantenido esta libertad fundamental, e incluso más fundamental, a mi juicio, y más filosóficamente perturbadora que el suicidio”.

“No creo equivocarme al comparar el sueño con el amor; no creo engañarme al comparar el amor con una especie de ensueño de dos, cierto que junto con instantes de ensueño individual, de pequeños juegos de conjunciones y cruces de caminos, pero que permiten, con todo, transformar nuestra existencia terrenal en un momento soportable, que incluso es, en verdad, el único medio de soportarla”.

“Eso ocurría incluso en las granjas mejor cuidadas, era lo primero que llamaba la atención, aquel cacareo incesante, aquella mirada de pánico permanente que te lanzaban las gallinas, la mirada de pánico y de incomprensión, no pedían piedad, no eran capaces, pero no entendían, no entendían las condiciones en las que estaban condenadas a vivir. Por no hablar de los polluelos machos, inútiles para la puesta, arrojados aún vivos y a puñados en las trituradoras; yo conocía todo aquello, había tenido ocasión de visitar varias granjas de gallinas de las cuales la de Elbeuf era sin duda la peor, pero la abyección común con la que yo, como todo el mundo, me adaptaba a las circunstancias me había permitido olvidarlo”.

“Para mí era un nuevo eștilo de vida, cuya posibilidad nunca había imaginado con Claire, y que estaba llena de atractivos insospechados, bueno, lo que quiero decir es que Camille tenía ideas sobre la manera de vivir, la colocabas en una pequeña localidad normanda perdida en medio del campo y ella veía enseguida el modo de sacar el mayor partido del lugar. Los hombres, en general, no saben vivir, no tienen ninguna familiaridad real con la vida, nunca se sienten en ella totalmente a gusto, por eso persiguen diferentes proyectos, más o menos ambiciosos o más o menos grandiosos, depende, claro está, fracasan y llegan a la conclusión de que habría sido mejor, simplemente, dedicarse a vivir, pero suele ser demasiado tarde”.

“A decir verdad yo me encontraba en la misma situación, los años de estudiante son los únicos felices, los únicos en los que el porvenir parece despejado, en que todo parece posible, después la vida adulta, la vida profesional, no es más que un lento y progresivo estancamiento, sin duda por eso las amistades de la juventud, las que entablas durante los años de estudio y que en el fondo son las únicas verdaderas, nunca sobreviven a la entrada en la madurez, evitamos volver a ver a los amigos de juventud para no confrontarnos con los testigos de nuestras esperanzas frustradas, con la evidencia de nuestro propio aplastamiento”.

“Me fui al día siguiente después del desayuno, bajo un cielo dominical resplandeciente que contrastaba con mi tristeza cada vez más grande. Hoy me sorprende rememorar mi tristeza cuando circulaba a poca velocidad por las desiertas carreteras del departamento de la Manche. Nos gustaría que hubiera premoniciones o signos, pero no suele haber ninguno, y nada, aquella tarde soleada y muerta, me inducía a presagiar que conocería a Camille a la mañana siguiente y que aquel lunes sería el comienzo de los años más hermosos de mi vida”.

“Sí, no es ninguna tontería -aprobó-, tengo pacientes que van, pero en mi opinión usted lo ha pensado un poco tarde. Si no, están también las putas de Tailandia, el significado de la Navidad en Asia es un rollo que olvidas completamente, y el 31 puedes pasar el trance suavemente, para eso están las chicas, debería poder encontrar un billete, está menos saturado que los monasterios, eso también ha dado buenos resultados, incluso a veces es casi terapéutico, he tenido a tíos que han vuelto con las pilas recargadas, convencidos a tope de su seducción viril, bueno, eran tíos tirando a gilipollas, o sea, soplagaitas fáciles de timar, usted no me da esa impresión, por desgracia. El problema también para usted es el Captorix”.

“Volándole los sesos podía salvar la vida de muchos gasterópodos y también de muchos cefalópodos, total, que introducía una pequeña variación en la cadena trófica sin tener ningún interés personal, aquel gorrión siniestro era seguramente incomestible. Yo solo tenía que recordar que era un hombre, amo y señor, el universo había sido creado a mi conveniencia por un Dios justo”.

“Ya tenía claro que Camille no solo vivía sola y no tenía amantes, sino que tampoco tenía muchos amigos; durante aquellas tres semanas no recibió ninguna visita. ¿Cómo había podido llegar a ese extremo? ¿Cómo habíamos podido llegar los dos a ese extremo? Y por decirlo en palabras del bardo comunista: ¿así viven los hombres?”

“Ya no lo sé, ahora soy viejo, no consigo recordarlo bien pero me parece que ya tenía miedo, y que había comprendido, ya en aquella época, que el entorno social era una máquina de destrucción del amor”.

“De aquel período en Clécy solo conservo dos fotografías, me imagino que teníamos demasiado que vivir como para perder el tiempo en selfies, pero quizá esta práctica estaba menos extendida entonces, el desarrollo de las redes sociales era todavía embrionario, si es que existían; sí, sin duda, por entonces la gente vivía más”.

“A veces sentían la necesidad de relajarse y entonces se emborrachaban en grupo, pero hasta sus borracheras eran distintas de las que yo había conocido: se embriagaban brutalmente, ingerían a toda pastilla dosis de alcohol ingentes, como para atontarse lo antes posible, se emborrachaban exactamente como debían de hacerlo los mineros de la época de Germinal, la semejanza la realzaba aún más la recobrada popularidad de la absenta, que alcanzaba una graduación etílica asombrosa y permitía en efecto emborracharse en un tiempo mínimo”.

“El mundo exterior era duro, implacable con los débiles, no cumplía nunca sus promesas, y el amor seguía siendo lo único en lo que todavía se podía, quizá, tener fe”.

 “Tam pertenecía a la delegación inglesa (Inglaterra entonces formaba parte todavía de Europa o al menos lo fingía), pero era de origen jamaicano, creo, o quizá de Barbados, o sea, de una de esas islas que parecen producir una cantidad ilimitada de ganja, ron y negras bonitas con el culo pequeño, cosas todas que ayudan a vivir pero no transforman la vida en destino”.

“Las unidades de cuidados paliativos (por lo menos las que he visto funcionar, y no han sido pocas, forzosamente, a mi edad) atienden esas peticiones con competencia y humanidad, son gente admirable, pertenecen al débil y valeroso contingente de esas «personitas admirables» que hacen que la sociedad funcione en un período globalmente inhumano y de mierda”.

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