Volteemos la mirada a nuestro momento fundamental, antes de que América fuera América y nuestra posibilidad de existir estuviera en juego; fragmentos de varios autores sobre aquel instante eterno:

Y desde que vimos tantas ciudades y villas pobladas en el agua, y en tierra firme otras grandes poblaciones, y aquella calzada tan derecha y por nivel cómo iba a México, nos quedamos admirados y decíamos que parecía a las cosas de encantamiento que se cuentan en el libro de Amadís… Algunos de nuestros soldados decían que si aquello que veían si era entre sueños, y no es de maravillar que yo escriba aquí de esta manera, porque hay mucho que ponderar en ello que no sé cómo lo cuente, ver cosas nunca oídas, ni vistas, ni aun soñadas, como veíamos….

Bernal Díaz del Castillo
Historia verdadera de la Conquista de la Nueva España

Desde que el alma humana ha dejado el rastro escrito de sus sueños, aparece la adivinación de América en forma de raro presentimiento. La imaginación, la imaginación andaba prefigurando a América desde unos 3000 años antes de Cristo, cuando el mitológico Anubis presidía a los muertos en alguna misteriosa parte de Occidente. La idea de que al Occidente quedaba algo por descubrir — algo que unas veces aparece como atractivo en forma de islas bienaventuradas, y otros como repulsivo y temible en forma de mar tenebroso — viene desde los más remotos documentos de los egipcios. A medida que los periplos fenicios exploran el Mediterráneo occidental, o al paso que — más tarde — las islas atlánticas se entregan a los navegantes europeos, el misterio se va alejando como la sombra de una nube viajera y busca refugio en alguna parte cada vez más occidental. Tal es el sentido del Plus Ultra que vence a las columnas de Hércules. La vaga noción que descubrimos en la más vetusta literatura, la egipcia, cruza — unas veces como amenaza y otras como promesa — las sirtes de la literatura griega, donde florece centralmente con la portentosa Atlántida de Platón; viaja a través de la literatura latina, donde Séneca, en su Medea, anuncia que se han de abrir los mares y han de aparecer nuevos mundos; y llevando a cuestas su carga indecisa y cambiante, su mar de sargazos, su océano innavegable de poco fondo, sus islas afortunadas, se enriquece por toda la Edad Media con las leyendas de las islas utópicas: la de San Balandrán o de los Pájaros ( primera versión de la Isla de los Pingüinos), la de las Siete Ciudades, la Antilla y el Brasil, nombres estos últimos que después reivindicará la historia; y es recogida al paso por los poetas renacentista, como Luigi Pulci en Il Morgante, para depositar finalmente sus acarreos de verdad y de fábula en las manos de Cristóbal Colón, cuando éste, hacia 1482, abre las páginas de la Imago Mundi — obra del Cardenal De Ailly que fue su breviario y que es como un compendio de cuantos atisbos hasta entonces podían juntarse sobre los paraísos ofrecidos al ansia de los descubridores.
Alfonso Reyes

A estos móviles económicos se une y mezcla un móvil religioso, a saber, la conversión de los infieles de más allá de las tierras cristianas de Europa. Esa voluntar de conversión participa al mismo tiempo del viejo espíritu de cruzada y de un nuevo espíritu de misión. El primero sigue estando muy vivo entre portugueses y españoles, comprometidos desde hace siglos en la lucha contra el Islam. El segundo anima a todos los que pretenden convertir sin violencia, predicando el Evangelio. En el espíritu de los descubridores y conquistadores que les suceden no hay ninguna antinomia entre móvil religioso y móviles económicos.

Jean Carpentier

Bien se pudiera decir, que de estas palabras, no todo se seguía, que el Mundo estuviese lleno de Gentes; pues para su cumplimiento, bastaba el crecer, y multiplicar, en muchas partes de él; si luego no se siguiera, y henchid la Tierra; porque en decir, que se hincha, da a entender, que no quiere que cosa de ella, esté vacía; porque no parezca, que falla obra ninguna de sus poderosas manos, que fuese superflua, y valdía. Y para satisfacer a esta duda, hemos de decir, que se pobló, como en realidad de verdad la vemos Poblada, y que pasaron a ella, por Mar, en Navíos grandes, o chicos, o Barcas, o otras cosas, que sirviesen para este pasage; porque no fuera posible de otra manera: pues no hallamos tierra pegada a esta, según esta cercada de ambos Mares, (conviene a saber) Norte, y Sur, y por la parte, que mas se avecina una Tierra, con otra, en algún Estrecho, tiene algunas Leguas el ancho del Agua, y aunque nadando pudiera pasar alguno (aunque esto, me parece también, peregrino, y raro) no al menos, una Familia, ni Quadrilla de Hombres, y Mugeres; y así hemos de decir, que en Navíos, Barcos, o Balsas, que de propósito, viniesen siguiendo este destino, o que por alguna fortuna haviesen a ella aportado. Y asi lo sientes Beroso, y Cornelio Tácito, tratando de los que han Poblado en Islas, y Tierras, que ha sido necesario, pasar Mar, para ir a ellas…
Fray Juan de Torquemada. Monarquía indiana.

Como le parece a San Agustín, en los Libros de la Ciudad de Dios, que las llevarían de Tierra, en Tierra: como también aora se han traído de Castilla, algunas Aves, y otras cosas vivas, de que está la Tierra llena, y de esta, a la de España, llevado los Pabos de las Indias, y otros Pájaros. De los Animales bravos, se puede dar raçón, aunque por ser bravos, y fieros, y que espantan a los Hombres, no se persuadiere alguno, a que huvo quien los pasase, por Embarcación, y Navío, podrá aprovecharse de lo que á esta duda, responde el Abulense, en el Cap. 7 sobre el Génesis, favoreciéndole del Glorioso San Agustín, para responder, diciendo: que como, los Ángeles, los trageron al Arca, para que en ella se salvasen, y no pereciesen, de todo punto: de esa misma manera, los pasarían diversas partidas del Mundo, para que allí se conservasen, y aumentasen; y no dijera esta raçón a buen Entendimiento, antes es conforme a ella; pues no es tan sabrosa la compañía de una Bestia fiera, que obligue a un Hombre, a que la desee, antes huie de ella, como de Enemigo…
Fray Juan de Torquemada. Monarquía indiana.

Fuerça es, que no aviendo noticia de los Antiguos Moradores, y Naturales de esta Tierra, qué Gente sea, ni de qué Familia alla venido, ni en nuestra España, aia tal noticia de ninguno de los Escritores, que andemos, a ojos cerrados, dando bueltas y rodeando la verdad, y por ventura, no llamando a su Puerta en mucho tiempo; y así me parece, que debieron de ser de alguna Gente Antiquísima, de aquella, que se repartió, y dividió, luego después de el Diluvio; porque a ser de tiempos mas Modernos, pienso que fuera mui posible, que huviera, quien tratara de ella: que no es de creer, que si en los tiempos, que ellos pasaron, huviera Historiadores, dejaran de echarlos menos en algún Reino, o Provincia, u ellos supieran dar raçón de si mismos: la qual, no hallamos, aunque la tenemos de los Más Modernos (como en sus Lugares, è Historias se dirá.) Verdad es, que ha avido, quien diga, que son Judíos, de aquellos Tribus, que se perdieron, y que puede creerse, por parecerse en algo a los Hebreos. Esta opinión, ha sido de algunos, que pensaron ser, de los diez Tribus de Israel, que Salmansar, Rei de los Asirios, Cautivó, y Transmigró en tiempo de Osseas, Rei de Israel, y de Exequias, Rei de Jerusalén, como se cuenta en el Quarto de los Reies, que puede aver dos mil y docientos años, poco más, o menos, que fueron llevados Cautivos a Asiria… — expone a continuación cinco razones que proponen quienes defienden esta teoría, mismas que posteriormente refuta —… Estas raçones referidas, hallé en un Papel, donde estaban escritas unas clausulas de Testamento de don Frai Bartolomé de las Casas, Obispo que fue de Chiapa; y por esto, y por ser un mismo lenguaje, el uno que el otro, y el mismo estilo, que en todos sus escritos guardó, me parece que es suia la opinión; y si lo es, digo, que salva su mucha autoridad, y sabiduría: no me persuado a que estos Indios sean de aquellos Tribus que se refiere; porque dado caso, que el quarto Libro de Esdras ande impreso, juntamente con los otros Libros Canónicos, no es rescibido de nuestra Madre la Iglesia pro tal, aunque le admite, como a cosa buena; y así es tenido por Apócrifo, e incierto, dudando, en si es suyo, o no, y esto declara más Nicolao deLyra en el tercero, que dicen ser también suio pareciéndole que si lo fuera, no refiriera en él, lo que tiene dicho en los dos primeros, que están recibidos por Canónicos, y por verdaderamente suios; y así lo dice en el primer Capítulo de aquel Libro: por lo qual digo, como ai duda en el Libro, la puede aver también, en si hicieron aquellos diez Tribus, que se quedaron en Babilonia, la Jornada que allí se refiere. Aiuda a este parecer, el dicho del Gloriosisimo Padre San Jerónimo, que dice, hasta oi sirven al Rei de Persia, y nunca se les ha acabado su Cautiverio, y sobre Ezechiel dice, hasta oi están Cautivos, y detenidos los diez Tribus de Israel, en las Ciudades de los Medos, y están repartidos por los Montes, como fueron llevados, y trasladados de sus Gentes; y lo mismo afirma sobre el Capítulo veinte y siete del mismo Libro, y sobre la exposición del Capítulo segundo de Zacarías. De esta misma sentencia, y parecer son Ruperto, y Nicolao de Lyra, dice ribera en el Capítulo primero de Osseas, que es quasi común esta opinión de los Doctores, así Hebreos, como Latinos…
Fray Juan de Torquemada. Monarquía indiana.

Ellos andan todos desnudos como su madre los parió, y también las mujeres, aunque no vide más de una farto moza. Y todos los que yo vi eran todos mancebos, que ninguno vide de edad de mas de treinta años: muy bien hechos, de muy fermosos cuerpos y muy buenas caras: los cabellos gruesos cuasi como sedas de colas de caballos, e cortos: los cabellos traen por encima de las cejas, salvo unos pocos de tras que traen largos, que jamás cortan. Dellos se pintan de prieto, y ellos son de la color de los canarios, ni negros ni blancos, y dellos de lo que fallan, y dellos se pintan las caras, y dellos todo el cuerpo, y dellos solo los ojos, y dellos sólo el nariz. Ellos no traen armas ni las conocen, porque les amostré espadas y las tomaban por el filo y se cortaban con ignorancia. No tienen algún fierro: sus azagayas son unas varas sin fierro, y algunas de ellas tienen al cabo un diente de pece, y otras de otras cosas. Ellos todos a una mano son de buena estatura de grandeza y buenos gestos, bien hechos… ellos deben ser buenos servidores y de buen ingenio, qaue veo que muy presto dicen todo lo que les decía, y creo que ligeramente se harían cristianos; que me pareció que ninguna secta tenían. Yo, placiendo a nuestro Señor, llevaré de aquí al tiempo de mi partida seis a V. A. Para que deprendan fablar…
Cristóbal Colón. Diarios.

Aquel mesmo día que el padre comisario general llegó a la provincia y guardianía de Cinquinala, o un día antes que fue a trece o a catorce de julio, andando el provincial de México ejercitando su oficio, con la autoridad de la Audiencia y favor del virrey, llegó al valle de Toluca con tres o cuatro frailes, a una visita del convento de Calimaya, y porque comenzó a llover; tronar y relampaguear, lleno de miedo y temor se recogió con los dichos frailes a una ermita por librarse del agua, y estando allí todos juntos, alrededor del provincial que estaba sentado en una silla, cayó un rayo y dio en la pared de la ermita, con que todos cayeron en tierra sin sentido ( excepto el provincial, que por estar sentado no cayó) — Fray Alonso de Ponce —, y estuvieron como media hora, pero volvieron en sí y el uno de ellos se halló sin la vista de un ojo, que aunque le tiene claro no ve con él cosa ninguna; los demás quedaron molidos y atormentados y el provincial no se pudo tener en los pies en gran rato. Todo esto se supo después de boca del mesmo fraile que había perdido la vista, y no carece de misterio este caso a tal sazón y en tal tiempo; parece que el Señor quería por esta vía y con esta muestra y señal de su ira e indignación, apartar al provincial de aquel mal camino que había tomado y llevado, pero él se hizo sordo a este toque y llamamiento, como a otros muchos que adelante se verán…
Fray Antonio deCiudad Real. Tratado curioso y docto de las grandezas de la Nueva España

Esta gente dice el Almirante, es de la misma calidad y costumbre de los otros hallados, sin ninguna secta que yo conozca, ninguno oración, antes dicen la Salve y el Ave María, con las manos al cielo como le amuestran, y hacen la señal de la cruz. Toda la lengua también es una y todos amigos, y creo que sean todas estas islas y que tengan guerra con el Gran Can, a que ellos llaman Cavila y a la provincia Bafan. Y así andan también desnudos como los otros. Esto dice el Almirante…
Cristóbal Colón. Diarios.

Se refiere a que el día siguiente buscó Cortés al bravo tlaxcalteca que lo había salvado y que no pareció, por lo cual se creyó en el campo que el salvador había sido el mismo Santiago ó San Pedro. A cada paso se encuentran pasajes parecidos en las crónicas; y aun en las pinturas de Durán, la última representa uno de estos auxilios sobrenaturales, y en ella se ve al apóstol á caballo y de punta en blanco, decidiendo en el centro la victoria.
Alfredo Chavero. Historia Antigua y de la conquista.

América nunca ha carecido de violencia, ni de acontecimientos, ni de hombres ni de ideas, pero todo eso no constituye una historia. Octavio Paz tiene razón al afirmar que América fue creada con el propósito de escapar a la historia, de edificar una utopía al amparo de la historia, y que en parte lo ha conseguido, persistiendo hoy en el propósito. La historia como trascendencia de una razón social y política, como visión dialéctica y conflictiva de las sociedades, no es un concepto suyo — de la misma manera que la modernidad, como ruptura original precisamente con una determinada historia, no será nunca nuestro —. Llevamos suficiente tiempo viviendo en la conciencia infeliz de esa modernidad como para saberlo. Europa inventó cierto tipo de feudalismo, de aristocracia, de burguesía, de ideología y revolución: todo lo cual tuvo sentido para nosotros, pero en el fondo para nadie más. Los que quisieron imitarlo cayeron en el ridículo o se equivocaron dramáticamente (nosotros mismos apenas si hacemos otra cosa que imitarnos y sobrevivirnos). América, por el contrario, se halla en posición de ruptura y modernidad radical: es allí por tanto, donde la modernidad es original, y en ninguna otra parte. Nosotros sólo podemos imitarla, sin desafiarla en su propio terreno. Una vez que un acontecimiento se ha producido, se ha producido y basta. Y cuando veo a Europa ambicionar la modernidad a cualquier precio, me digo que también se trata de una transferencia desafortunada.
Jean Baudrillard. América

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s