Las citas del viernes: A propósito de nada de Woody Allen

Asomarse a la vida de los demás es siempre un acto temerario porque nos muestra lo mejor y lo peor de la naturaleza humana, narrarla es, por su parte, un acto heroico con pinceladas de infamia. Las memorias de Woody Allen no escapan a esta regla; escritas con su humor inefable, ácido y negro, exhiben a un genio en la búsqueda de su obra maestra, al individuo enfrentado a la realidad sobre la que, pese a todo se sobrepone. Me impresiona mirar su humildad frente al éxito y su tortuosidad en lo cotidiano y renueva mi fe en que el humor y los buenos modos siempre, de muchas maneras, nos ayudan a sobrevivir y prosperar. Aquí sus momentos estelares.

A propósito de nada de Woody Allen, Alianza editorial.

Permítanme expresarlo de esta manera: la teoría freudiana de Edipo según la cual inconscientemente todos los hombres queremos matar a nuestros padres y casarnos con nuestras madres choca contra una pared en lo que respecta a mi madre.

Yo siempre veía el ataúd medio lleno. De los mil y un quebrantos que heredó nuestra carne, yo conseguí evitarlos todos salvo el número seiscientos ochenta y dos: carezco del mecanismo de defensa de la negación. Mi madre decía que no podía entenderlo. Siempre aseguraba que yo fui un niño amable, dulce y alegre hasta los cinco años y que luego me convertí en un chavo avinagrado, desagradable, rencoroso y malo.

Me topé con la misma pregunta que sacaba de quicio al expríncipe de Dinamarca: ¿por qué hemos de soportar piedras y flechas cuando puedo mojarme la nariz, introducirla en el enchufe y no tener que volver a enfrentarme nunca más a la ansiedad, a la angustia o al pollo hervido de mi madre? Hamlet decidió no hacerlo porque temía lo que le ocurriría en el más allá después de la muerte, pero yo no creo en eso, de modo que, dada mi opinión totalmente deprimente sobre la condición humana y lo dolorosamente absurda que ésta es, ¿por qué seguir adelante? Finalmente no logré encontrar ninguna razón lógica para explicarlo y llegué a la conclusión de que, sencillamente, los seres humanos estamos programados para resistirnos a la muerte. La sangre es más fuerte que el cerebro. No hay ningún motivo lógico para aferrarse a la vida, pero, a quién le importa lo que dice el cerebro? El corazón dice: Has visto a Lola con su minifalda?

Por fin, se apagaban las luces, se abría el telón y la pantalla plateada se iluminaba con un logotipo que te hacía salivar el corazón, si se me permite mezclar las metáforas, con anticipación pavloviana.

Pronto construiría allí un edificio de apartamentos, en el mismo sitio donde tiempo atrás habían demolido el Rick’s Café.

Entonces la función doble ha terminado y abandono la magia Oscura y reconfortante de la sala de cine y vuelvo a emerger en la Coney Island Avenue, con el sol y el tráfico, y emprendo el regreso al triste apartamento de la Avenida K.

«Siempre está coqueteando con las chicas», le dijo una de esas zánganas estériles a mi madre. Sí, me gustaban las chicas. ¿Qué se supone que me tenía que gustar, las tablas de multiplicar?

Lo que no había comprendido era que Bechet, Armstrong, George Lewis, Johnny Dodds, Jelly Roll Morton y Jimmie Noone eran genios de la música. Tenían un estilo primitivo, pero, dentro de los parámetros del jazz de Nueva Orleans, poseían algo realmente mágico en su interior que manaba de cada nota que tocaban. Yo, que era un zopenco totalmente ingenuo, no comprendía que carecía de ese genio y que, a pesar de todo el entusiasmo y el amor que sentía por esa música, estaba destinado a no ser más que un músico insignificante y mediocre al que se escucharía y se toleraría gracias a su carrera cinematográfica, no por nada que tuviera algún mínimo valor para el jazz.

Pero a quién le importa lo que yo piense: todo es cuestión de gustos. A algunos esas esbeltas modelos de ropa interior pueden parecerles hermosas y sensuales y tal vez a mí no. Sólo que a mí sí me lo parecen y no hay nada que pueda hacer al respecto. Y luego dicen que es cuestión de gustos.

Y cuando hablo de perros también incluyo a los Yorkshire terriers. Ódienme si quieren, pero las mascotas no me gustan. Desde luego que no me agrada que me muerdan y detesto que me llenen de pelos, me laman o me ladren. Siempre pensé que, en la escala evolutiva, todos los animales son humanos fallidos. Tampoco me gusta que los canarios me canten ni que los peces me miren.

Les digo que tuve una buena infancia. No debería ser como soy.

Y, como yo estoy en las artes, envidio a las personas que se consuelan con la convicción de que el mundo que crearon perdurará, que se hablará mucho de él y que, de alguna manera, al igual que ocurre con los católicos y su fe en la vida después de la muerte, el «legado» que dejan como artistas los hará inmortales. La cuestión es que todas las personas que discuten sobre el legado del artista y que comentan lo genial que es su obra están vivas y pidiendo pastrami, mientras que el propio artista está metido en una urna o enterrado en Queens. Toda esa gente que desfila ante la tumba de Shakespeare recitando alabanzas le importa un reverendo comino al bardo, y llegará el día -un día muy lejano, pero va a llegar sin el menor asomo de duda- en que todas las obras de Shakespeare, a pesar de sus brillantes tramas y sus estirados pentámetros yámbicos, así como cada uno de los puntitos de Seurat, se esfumarán con cada átomo del universo. De hecho, el propio universo desaparecerá y no habrá ningún lugar donde puedas colgar el sombrero. Después de todo, no somos más que un accidente de la física. Y un accidente bastante torpe, por cierto. No el producto de un diseño inteligente, sino, en realidad, la obra de un vulgar metepatas.

Me contrataron y luego me dejaron a la deriva, igual que a los otros, pero, como los años de hostigamientos maternos me habían llenado de ambición, supe aprovechar sensatamente el tiempo y el dinero.

Como sea, Harlene y yo hacíamos de todo, así que un día levantamos la mirada y decidimos casarnos. Ēramos unos chavos; no nos quedaba otra cosa que hacer. Habíamos visto todas las películas y obras de teatro, habíamos ido a museos, habíamos jugado minigolf, nos habíamos tomado unos capuchinos en Orsini’s y habíamos pasado un día en Fire Island. ¿Qué quedaba? De modo que nos comprometimos.

Ellos, por sí mismos, no eran capaces de arrancarle una risita a un gordo maníaco drogado con gas de la risa.

Finalmente, me quedé. Compartí el baño y la cama. (Bruno Bettelheim cuenta que, en los campos de concentración, uno se habituaba rápido a unas condiciones espantosas que, sin la amenaza de tortura o muerte, habrían requerido largos años de adaptación con resultados dudosos. Por supuesto que Bettelheim no estaba pensando en compartir una cama con Milt Rosen.)

Era un autor judío de la misma manera en que lo era Mailer, es decir, ambos eran judíos pero eso jamás se traslucía en su obra.

Nos estrechamos la mano, sin firmar ningún papel, y seguimos juntos hasta que él se murió con cien años. Era una de las pocas personas, por no decir la única, entre las que yo conocí, que era un verdadero sabio. No sólo era listo olfato para el talento. La sabiduría es algo distinto, y por mucho que intenté enfrentarme a esa sabiduría con mis racionalizaciones, mis temores, mis prejuicios y mis ideas disparatadas, él siempre logró imponerse lo suficiente como para realizar una contribución gigantesca a mi carrera. Pero, al principio, me peleaba con él.

Cada noche, después de la función, nos íbamos con Jack al Stage Delicatessen para hablar de la actuación, y yo me enteraba de que algunas de mis referencias eran demasiado oscuras, demasiado para enterados, «demasiado agudas, tanto que sólo los perros pueden oírlas», decía Jack.

Gracias a ella, me he familiarizado un poco con Kant, Kierkegaard, Schopenhauer y Hegel, y si bien no podría afirmar realmente que ya podía distinguir mi «en sí» de mi «para sí», sí podía entender que «estar-en-un matrimonio malo» y «Estar-en-un matrimonio malo» no eran dos conceptos muy distintos entre sí, más allá de lo que Heidegger pudiera llegar a opinar.

Y en algún lugar del cielo, ese mismo personaje que había jugado sádicamente con Job se encontró con mi foto en el archivo y se frotó las manos con anticipatorio deleite.

¿Me proporcionó eso alguna clase de satisfacción? En mis labios empezó a dibujarse una sonrisita de superioridad como si yo fuera el profesor Moriarty, aunque segundos más tarde me encontré de golpe otra vez en el mundo real, donde esas pequeñas ironías no bastan para alterar la mezquina indiferencia de la naturaleza.

En aquellos tiempos había un sitio en Chicago que se llamaba Black Angus donde te servían unas costillas cuyo sabor le daba un sentido a la vida que no se podía encontrar ni en la religión, ni en el psicoanálisis o ni en el arte más sublime.

Hay una gran brecha entre fracasar en la letra impresa y fracasar en el escenario. Fracasar en la letra impresa es un asunto privado. Fracasar delante de una audiencia es algo embarazoso y el cómico experimenta la misma sensación desagradable que uno podría tener si lo crucifican.

Cientos de reseñas de todas partes, tan diferentes, tan opuestas entre sí. ¿Y con qué fin? ¿Así puedo leer que soy un genio o un idiota incompetente? Ya sé que soy incompetente y que no nací genio. La obsesión con uno mismo, esa traicionera pérdida de tiempo.

Pero ya llegaré a Manhattan. Primero, mi ingreso en el mundo del drama. Como no quería sacar partido de mis cualidades de payaso, decidí probar suerte con una tragedia, y si bien es posible que no haya logrado cumplir con los requisitos aristotélicos de compasión y temor, sí es cierto que conseguí que el público se compadeciera de mí y que los inversores aprendieran el significado del temor.

El libro nuestro de cada martes: A propósito de nada, de Woody Allen

Hoy cumple años Woody Allen; usted con seguridad puede considerarlo terrible, incomprensible o, como yo, un auténtico genio. Lo cierto es que para nadie es indiferente. Sus memorias, si bien gastan un buen tramo en justificar su comportamiento sexual, de cuyo carácter impropio ha sido exonerado, son un auténtico deleite. Lo sigo desde 1988 y creo haber visto todas sus películas, por eso me asombra su confesión de estar todavía en busca de su obra maestra.

No dude en leerlo, se divertirá y además tendrá una visión de la vida cultural del siglo XX.

Algo más sobre el libro: https://www.alianzaeditorial.es/libro/libros-singulares-ls/a-proposito-de-nada-woody-allen-9788491819950/

Otro poco:

El libro nuestro de cada martes. Luis Buñuel novela de Max Aub

Son nuestras obsesiones las que nos definen, las filias de lo que nos apasiona y nos va haciendo el estilo de esta cosa extraña a la que llamamos yo, que ni es constante ni es de fiar, el yo es un muchos concentrado en un sujeto que se reconoce en él. Dentro de mí, dentro de esa multitud a la que llamo “yo mismo”, conviven diversas fuerzas que se arrebatan el ritmo de mi tiempo y la perspectiva desde la que me ofrezco al mundo y desde donde lo contemplo; una es, por comenzar a citar, Francia, su comida, su música, sus letras y París, sobre todo París; otra es el pueblo judío, su historia, su fortaleza, su fe, sus traumas y sus desatinos, sus sinsabores y su alegría, de nuevo, sus letras, sobre todo sus letras; una más, casi la más compleja, es España, ojalá pudiera hacer una lista así de fácil, pero en esto que soy es mucho más; por un lado sus letras que son las nuestras, mi mundo literario tiene continentes de regiones literarias, pero si tuviera que ponerlas en un planisferio, el enorme continente de la Ñ ocuparía una enormidad rodeada de mar y de otros continentes más pequeños; la Segunda República, mi ejemplo de decencia e inteligencia, de valor y honra, de valores y principios, la demostración de que aun teniendo la razón se puede fracasar, pero que ni el fracaso consumado es eterno y así que pasen décadas, siempre la verdad florece. Mi fe es España, la Almudena y la Covadonga; mi visión del mundo, absolutamente mexicana, pasa por el filtro de lo español. Soy lo que se ve, mexicano por los cuatro constados, con la X enorme en la frente que me delata y me denuncia, que me justifica y me presenta ante todos. Soy sobre todo eso, un mexicano que, siguiendo los consejos de Alfonso Reyes, se puso a beber de todas las fuentes. Tal vez por eso me guste tanto Max Aub.

Max Aub es una especie de comprimido humano de todo lo que me atrae, desde luego, no hay página de él que habiendo pasado por mis ojos no haya sembrado estupor, alegría o fascinación. Siempre me he sentido satisfecho de haber leído casi todo de algunos autores y digo casi porque el todo nunca se encuentra y en algunos el cuentagotas de los inéditos es inagotable; así me pasó con Aub. Descubrí, hace unos meses “Luis Buñuel, novela”. Desde luego lo compré sin demora, aguardó el tiempo mínimo para la lectura y me encuentro fascinado en ella por su estilo, su dominio y por el dulce choque de los dos amigos.

Se llama novela a falta de mejor nombre, tanto porque es entrevista como reportaje, como ficción y no ficción y al final del día, es la lectura del tiempo que unió a dos amigos y que cada uno vivió a su manera; se llama novela porque como el propio Aub recuerda cada hombre desde que nace, va escribiendo una novela.

Quien se acerque a este libro podrá comprender el siglo XX que nos tocó a los hispanohablantes, no sólo a los españoles, sino a todos los que habitamos este incomparable universo de la Ñ. Podrá ver el cine de Buñuel enraizado en lo más profundo de lo muy español, pero también conviviendo con sus obras más francesas y más mexicanas; lo encontrará de lado de las mejores causas, pero sintiéndose ajeno a ellas, como siguiéndolas sólo por voluntad propia y no por impulso de compañía o ideología.

Encontrará en fin, a dos hombres tomando café, unidos por el recuerdo y la amistad, similares y diferentes, pero sobre todo, unidos en la gran compasión a la que llamamos cariño.

La presentación de la novela en Segorbe

https://m.youtube.com/watch?v=-ZG8RKgeK8E

El Book trailer:

https://m.youtube.com/watch?v=x3nnz_UKguQ

Buen viaje maestro Toledo

Buen viaje, maestro Toledo.

Una vez, creo que ya lo he contado aquí mismo, Ernesto Cardenal me dijo que la poesía revolucionaria, para serlo, primero tenía que ser de veras poesía; cuando me enteré de la noticia fue lo primero que me vino a la mente, el arte es revolucionario no por sus consignas sino por ser en realidad arte y por la intención que lo anima. El arte es revolucionario cuando es provocador. El arte es revolucionario cuando es sincero. El arte, cuando lo hacía Francisco Toledo, era revolucionario.

No siempre fue viejo, desde luego; imagino que alguna vez fue un niño inquieto y observador en Juchitán observando los grillos y las montañas; sé que alguna vez también fue un joven talentoso empeñado en sacarle a las superficies, a punta de buril, la imagen que ocultaban y que él ya había visto; pero para mí, pobre de mí que nomás alcanzo a tener visiones parciales del mundo que me toca, Toledo es un viejo maravilloso, de esos que la imaginación de mi sentido nacional me labra, del color de mi tierra, mejor aún hecho de la misma arcilla que, maldita sea, ahora tengo que buscar como pieza de arte porque todo se ha cubierto de plástico; un viejo maravilloso que me regaló unos minutos de plática solo una vez en mi vida pero que con esto tuve para agradecérselo el montón de minutos que todavía me faltarán por vivir, el viejo fantástico con los cabellos revoloteándole mientras eleva un papalote con el rostro de un desaparecido, con la deseperación del que ´protesta pero con la alegría del niño que fue, que dejó de ser pero que volvía cuando estaba creando. El viejo necio que vendía su arte y que se daba el lujo de decirle a las burguesías ridículas y casposas lo que en realidad eran, que por sus pantalones no se ponía un McDonalds en el zócalo de Oaxaca y no es que tuviera algo de malo vender hamburguesas para turistas, pero no en uno de los lugares más hermosos del mundo y no en uno de los espacios más llenos de arte y de intención en el planeta. Y se fue así, viejo fantástico como el cerro de mi pueblo que está en Hidalgo y que me gusta comparar con el Ajusco que se puede ver de mi ventana, fantástico en fin porque él era todos los cerros de mi país, con sus sequías y su reverdecer, con su paz y su ruido, con su fuego y su poesía.

Ahora les llamamos activistas y claro, el nombre es lo de menos, para quienes venimos de los restos de la guerra fría, para quienes los discursos de izquierda no nos sacan ronchas pues qué mejor que oírlos todos, es mejor llamarlo como lo que en realidad era: un revolucionario. Porque, vamos a ver, qué hay más revolucionario que poner un centro cultural donde los creadores encontraban espacios para hacer lo que su creatividad, su ciencia y su arte les dictaba sin que tuvieran que pagar un centavo por ello; qué más revolucionario que donar una biblioteca personal, personalísima, para uso público y general donde el único requisito de uso era la curiosidad y las ganas de abrir los tomos; ningún discurso y ninguna ideología es más revolucionaria que regalar las palabras que ilustran a quien quiere escucharlas. Había revolución en sus imágenes porque seguían siendo las nuestras y no lo eran al mismo tiempo, porque se alejaba del lugar común y del cliché de lo mexicano de estampita septembrina para entrar con ganas, de verdad, a la entraña de lo nuestro, a esas imágenes que nos persiguen desde antes de ser nosotros como patria, a esos colores que nos dicen cosas antes de formar imágenes; revolucionario porque se resistía a dejar de ser lo que somos, a lo que estamos destinados como la dulce fatalidad – la de lo irremediable, lo que es porque así es y no porque sea malo, fatal mas no dramático – de ser mexicanos de cuerpo entero, pero entraba en diálogo con el mundo, recogía lo que nos enriquecía e ironizaba con esa sonrisita que sólo nuestra gente del campo puede esbozar, aquellas cosas del extranjero que sin digerir ni procesar quieren que parezcamos el Nueva York región IV, o el Paris de petatiux. No me queda duda. Toledo y su arte son y serán revolucionarios, de esa revolución humana que nunca, jamás, nos cansamos de apreciar y participar.

Buen viaje Maestro Toledo

83,000 veces, ¡Gracias!

Una vez más, como es tradición, mil visitas más nos llevan a los 83,000 encuentros. Una vez más, para nuestros lectores y amigos, la palabra luminosa de la ofrenda: ¡Gracias! y el obsequio que ofrecemos, una imagen original para su uso y disfrute, se agradecerá citar la fuente:

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El rincón de la bibliografía: Antonio Muñoz Molina

Feliz cumpleaños Antonio Muñoz Molina, para celebrarlo, Cisterna de Sol ofrece su bibliografía y un interesante documental sobre el escritor. Que ustedes lo disfruten

Beatus Ille

https://webs.ucm.es/info/especulo/numero27/beatus.html

El invierno en Lisboa

https://www.planetadelibros.com/libro-el-invierno-en-lisboa/12735

Beltenebros

https://elpais.com/diario/1991/01/28/cultura/665017202_850215.html

El jinete polaco

https://www.planetadelibros.com/libro-el-jinete-polaco/8556

Los misterios de Madrid 

http://www.lehman.cuny.edu/ciberletras/v20/navarrodaniels.html

El dueño del secreto 

https://www.letraslibres.com/vuelta/el-dueno-del-secreto-antonio-munoz-molina

Ardor guerrero

https://elpais.com/diario/1995/03/22/cultura/795826814_850215.html

Plenilunio

https://pasiondelalectura.wordpress.com/2012/01/22/plenilunio-de-antonio-munoz-molina/

Carlota Fainberg 

https://elcultural.com/revista/letras/Carlota-Fainberg/15511

En ausencia de Blanca

https://latorredebabel.wordpress.com/por-qu-leo/en-ausencia-de-blanca-de-antonio-muoz-molina/

Sefarad 

https://elpais.com/elpais/2013/02/08/opinion/1360323183_626543.html

El viento de la Luna 

https://www.letraslibres.com/mexico-espana/libros/el-viento-la-luna-antonio-munoz-molina

La noche de los tiempos

https://www.todoliteratura.es/noticia/816/criticas/la-noche-de-los-tiempos-de-antonio-munoz-molina.html

Como la sombra que se va

http://elplacerdelalectura.com/2014/12/como-la-sombra-que-se-va-de-antonio-munoz-molina.html

Un andar solitario entre la gente 

https://www.planetadelibros.com/libro-un-andar-solitario-entre-la-gente/264432

Las otras vidas

http://antoniomuñozmolina.es/2012/04/otras-vidas/

Nada del otro mundo

https://www.planetadelibros.com/libro-nada-del-otro-mundo/246968

Córdoba de los Omeyas

https://elpais.com/diario/2007/09/12/cultura/1189548004_850215.html

La verdad de la ficción

https://www.editorialrenacimiento.com/los-cuatro-vientos/885-la-realidad-de-la-ficcion.html

Pura alegría

https://elpais.com/diario/1998/12/14/cultura/913590006_850215.html

José Guerrero. El artista que vuelve 

https://elpais.com/diario/2009/04/25/cultura/1240610403_850215.html

El atrevimiento de mirar 

https://librotea.elpais.com/libro/el-atrevimiento-de-mirar

Todo lo que era sólido

https://www.planetadelibros.com/libro-todo-lo-que-era-solido/90928

Ventanas de Manhattan

https://www.revistadelibros.com/articulos/ventanas-de-manhattan-de-antonio-munoz-molina

Días de diario

http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=2592

El Robinson urbano

https://www.planetadelibros.com.mx/libro-el-robinson-urbano/144116

Diario del Nautilus 

http://www.lecturalia.com/libro/1797/diario-del-nautilus

Las apariencias

http://www.lecturalia.com/libro/1804/las-apariencias

La huerta del Edén: escritos y diatribas sobre Andalucía 

http://www.mcu.es/ccbae/es/consulta/registro.cmd?id=187802

Unas gafas de Pla

https://elpais.com/diario/1994/07/21/cultura/774741611_850215.html

La vida por delante

http://antoniomuñozmolina.es/2016/10/la-vida-por-delante/

Travesías (

http://www.libros.unam.mx/travesias-8626000000022-libro.html

¿Por qué no es útil la literatura?,

http://librosfera.blogspot.com/2013/07/por-que-no-es-util-la-literatura.html

Escrito en un instante,

http://antoniomuñozmolina.es/category/escrito-en-un-instante/

La huella de unas palabras

http://www.lecturalia.com/libro/1798/la-huella-de-unas-palabras

El faro del fin del Hudson

http://www.oficioediciones.com/faro-fin-hudson.html

Un interesante documental sobre Muñoz Molina

79,000 veces Gracias! El tradicional obsequio de Cisterna de Sol

Una vez más superamos nuestras marcas, gracias a su compañía, lectura y diálogo, hemos superado las 79,000 visitas.

Reciban con nuestro agradecimiento una imagen original para su uso y disfrute. Se agradecerá citar la fuente.

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77,000 veces, ¡Gracias!

Reconociendo su amistad, compañía y lectura, Cisterna de sol ofrece a sus amigos y lectores la palabra luminosa de la ofrenda: Gracias. Gracias por estas 77,000 oportunidades de diálogo y encuentro, y para celebrarlo, de acuerdo a nuestra tradición una imagen original para su uso y disfrute, se agradecerá citar la fuente.

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76,000 veces Gracias!!!

Una vez más, para ofrecer a nuestros amigos y lectores la palabra luminosa de la ofrenda: GRACIAS, una imagen original para libre uso.

Hemos rebasado las 76,000 visitas, todas ellas oportunidades de diálogo, encuentro y amistad en torno a los libros, la lectura y el placer de la cultura.

76,000 veces gracias

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75,000 veces Gracias!

Una vez más, para nuestros amigos y lectores, la palabra luminosa de la ofrenda: Gracias.

Gracias por su diálogo, compañía y lectura. Para celebrarlo, nuestro tradicional presente. Siéntase en libertad de utilizarlo, se agradecerá citar la fuente.

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Imagginación

Meditación Divertida con Maggie

Disappearing Thoughts

clicks and clips

Tablaturas de mis pasos

Unas cuantas palabras y fotos para los lugares que me hacen feliz.

NOUS LES FEMMES

Aller au delà de nos limites à travers le monde. J'en suis capable, pourquoi pas toi? Pourquoi pas nous? Ensemble nous sommes invincibles "Je suis femme and i can".

Rosie Blog

A garden of wild thoughts. Feeling thoughts and dilemmas

Un Loco Anda Suelto

Entra en mi mente...déjame entrar en la tuya...

umaverma12

Inner-peace is necessary to overcome of all the pain.

El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

La poesía, eso decían

Como plasmar la idea natural.

Cynthia Briones

Letras en el mar.

Polisemia Revista cultural

En cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.

www.casasgredos.com

Alojamientos rurales en Avila y Provincia. Tlf.920206204/ 685886664

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