Los viernes de las citas: Ha vuelto, de Vermes, ed. Seix Barral

Comencemos el fin de semana con algo de humor, del más negro, del que vale la pena para hacernos pensar. Imaginemos que Hitler ha vuelto…

El espejo tenía un marco de color naranja. Para más seguridad llevaba escrito encima “Der Spiegel”, o sea, “El espejo”, como si no viera claramente lo que era. Estaba metido por abajo, en una tercera parte, entre varias revistas. Me miré en él.

Tiene cara de Adolf Hitler. – Exacto – dije.

No hablaban mucho, compraban tabaco, el periódico de la mañana; muy solicitado, en especial por la gente mayor, era sobre todo uno llamado Bild, yo supuse que era porque el editor empleaba de preferencia una letra enorme para que las personas con vista cansada pudieran informarse. Una idea excelente, tuve que admitir para mis adentros, en eso ni siquiera había pensado el diligente Goebbels: con esa medida habríamos provocado sin duda aún más entusiasmo en esos grupos de población.

No, humm, cómo le diría: el contacto ha quedado de alguna forma, hummmm…, interrumpido.
¿Le han prohibido el contacto?
Ni yo mismo sé explicármelo – dije -, pero seguramente es algo de esa índole.
Cielos, pues no da usted esa impresión – dijo con cierta reserva -. ¿Qué barbaridades ha hecho?
No lo sé – dije ateniéndome a la verdad -, no puedo recordar el periodo intermedio.
A mi no me parece una usted una persona violenta – dijo con aire pensativo

Pero oiga, le habrán entregado su uniforme para entonces, ¿no? – quizá esta misma tarde – la tranquilicé -, porque es una limpieza relámpago. A l oírlo, le entró un ataque de risa

En general, sin embargo, se notaba en seguida que ese Wizgür no sólo no tenía una cosmovisión comparable a la del nacionalsocialismo, sino que no tenía ninguna. Y sin una cosmovisión firme, en la moderna industria recreativa no hay, por supuesto, la menor perspectiva de éxito, y tampoco, a la larga, un derecho a la existencia. El resto lo regula la historia. O la cuota de pantalla.

Pienso a modo de ejemplo, en ese ministro liberal de origen asiático. Ese hombre interrumpió su especialización en medicina para meterse a politicastro, y entonces uno sólo puede preguntarse: ¿y para qué? Bueno, si en lugar de eso hubiera dicho que primero se dedica a terminar su especialización, para después ejercer la medicina durante diez o veinte años a razón de cincuenta, sesenta horas semanales, para más tarde, acrisolado y por la dura realidad, formarse poco a poco una opinión y, una vez afirmada ésta, hacer de ella una cosmovisión, a fin de poder empezar luego, con la conciencia tranquila, un trabajo político razonable, entonces la cosa, si venían a añadirse circunstancias favorables, seguramente habría sido aceptable. Pero ese muchachito pertenece a esa nueva y horrible remesa que piensa: primero nos metemos en política, y las ideas irán afirmándose por el camino de un modo u otro. Y así sale la cosa, en efecto.

Es siempre un procedimiento poco serio el de mostrar cosas aisladas de escasa importancia que dan pequeños toques desagradables a la empresa. Hay por ejemplo una gran autopista que transporta miles de millones de mercancías, relevantes para la economía nacional, y siempre se encuentra al borde del camino un lindo conejillo que tiembla de miedo. Se construye un canal que naturalmente se encuentra a algún que otro pequeño labrador que ha de retirarse y que derrama amargas lágrimas. Pero por eso yo no puedo dejar de lado el futuro del pueblo. Y cuando se ha comprendido que millones de judíos – sí, tantísimos había en aquel entonces -, que millones de judíos deben ser exterminados, entonces, como es natural, siempre hay alguno ante el que el alemán sencillo y compasivo piensa: oh, bueno, tan horrible no era ese judío, a ese o a aquel otro judío se los habría podido seguir aguantando unos años más. Para un periódico así es facilísimo apelar a la faceta sentimental de la gente. Es lo de siempre: todo el mundo está convencido de que hay que combatir a las ratas, pero cuando hay que poner manos a la obra se tiene gran compasión por la rata aislada. Bien entendido: se tiene sólo compasión, no el deseo de quedarse con la rata.

Me presentan a mi y se inspiran en los carteles de antaño. De ese modo llaman más la atención que con todos esos caracteres de imprenta de hoy, por muy sofisticados que sean, dice Sawatszki, y tiene razón. También ha propuesto una nueva divisa, que campea al pie de todos los carteles como elemento de unión. Evoca viejos méritos, viejas dudas, y tiene además un aire entre humorístico y conciliador con el que se puede ganar para el bando propio a los votantes de esos Piratas y de otros grupos jóvenes. El eslogan reza así: “no todo fue malo”. Con eso se puede trabajar.

Las citas de los viernes: La penúltima vez que fui hombre bala, de Etgar Keret. Ed. Sexto Piso

Para abrir el fin de semana, nada como estas diminutas joyas de una pequeña obra maestra de Etgar Keret, hermosa edición de Sexto Piso.

-Nunca me han lanzado desde un cañón-le dije, dándole otra calada al cigarro.
-Sí que lo han hecho -replicó Ijo–, cuando tu ex te dejó, cuando tu hijo te soltó que no quería volver a verte más eres un cero a la izquierda, y cuando se escapó el gordinflón de tu gato. Y además comprenderás que para ser hombre bala no tienes que ser ni ágil, ni rápido, ni fuerte, sino ser lo suficientemente desgraciado y estar solo.

Mi amigo Tod me pide que le escriba un cuento que le ayude llevarse a las chicas a la cama.

-Nadie te ha pedido que escribieras un cuento bueno -se enfada Tod-. Lo único que yo quería es que escribieras un cuento que me ayude. Que le ayude a tu amigo a enfrentarse a un problema real. Si te hubiera pedido que donaras sangre para salvarme la vida, ¿te habrías puesto, en vez de eso, a escribir un cuento muy bueno y a llorar mientras lo lees en mi entierro?

-Se me olvidó, por un momento, que escribes en serio, con símiles, con profundidad y todo eso. En mi mente todo era mucho más fácil, más agradable. Ninguna obra maestra. Un cuento mucho más ligero. Algo que empezara con algo así como «Mi amigo Tod me pide que le escriba un cuento que le ayude a llevarse a las chicas a la cama», y que terminara con cualquier broma posmoderna impactante. Ya sabes, sin sentido, pero no sólo sin sentido, sino algo irracionalmente sexi. Misterioso

La conversación es como un túnel que excavas con paciencia con una cucharilla en el suelo de la cárcel. Tiene un propósito: sacarte de donde te encuentres en ese momento. Y, cuando excavas un túnel, al otro lado siempre te espera un destino: la empatía que te lleva hasta el sexo, la intimidad masculina combina a la perfección con una botella de whisky, algo que inspire un poco de seguridad cuando venga el casero a cobrar la renta.

La que salió fue la madre y dijo que Jeannette no quiere volver a verme nuca más, aunque
tras una larga tos de fumadora añadió que «nunca más» no siempre queda tan lejos como suena, y que, si le doy el tiempo suficiente y guardo cierta distancia, seguro que se le pasa.

-Siento, siento… -carraspeó Zvi- que es una felicidad así, muy floja, como el resorte de los calzones después de demasiadas lavadas…

Y, cuando ya lo hubo vendido todo a unos precios desorbitados, se fue a su gigantesca y hermosísima casa para pensar qué hacer con todo el dinero que había ganado. Naturalmente, también habría podido pensar qué hacer con su vida, pregunta ésta no menos interesante, pero las personas con demasiado dinero suelen estar demasiado ocupadas como para encontrar tiempo para eso.

Y siempre que A tenía ese sueño se le despertaban los mismos sentimientos: una calma que se convierte en desasosiego, que se convierte en furia y que enseguida después se convierte en piedad.

Si hay una cosa en el mundo que siente peor que depender de alguien es depender de una persona que se encarga de recordarte a cada momento que dependes de su bondad.

El libro nuestro de cada martes: La penúltima vez que fui hombre bala, de Etgar Keret, Ed. Sexto Piso

Hace ya unos buenos meses que no me acercaba a la narrativa de Etgar Keret y la espera ha valido la pena; me reencuentro con la vida vuelta panza arriba, el muñeco mostrando las costuras. El humor de Keret no es inocente pero sus letras transitan entre la dulzura bíblica y la socarrona ironía de la inteligencia israelí. Algo que no se puede permitir que se pase por alto. Magnífica edición de Sexto Piso.

Algo más sobre el libro: https://www.google.com.mx/amp/s/www.revistaarcadia.com/libros/articulo/la-penultima-vez-que-fui-hombre-bala-un-cuento-de-etgar-keret/80092/%3foutputType=amp

Keret y sus maravillas

Pedro de Tavira lee a Keret:

Imagginación

Meditación Divertida con Maggie

Disappearing Thoughts

clicks and clips

Tablaturas de mis pasos

Unas cuantas palabras y fotos para los lugares que me hacen feliz.

NOUS LES FEMMES

Aller au delà de nos limites à travers le monde. J'en suis capable, pourquoi pas toi? Pourquoi pas nous? Ensemble nous sommes invincibles "Je suis femme and i can".

Rosie Blog

A garden of wild thoughts. Feeling thoughts and dilemmas

Un Loco Anda Suelto

Entra en mi mente...déjame entrar en la tuya...

umaverma12

Inner-peace is necessary to overcome of all the pain.

El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

La poesía, eso decían

Como plasmar la idea natural.

Cynthia Briones

Letras en el mar.

Polisemia Revista cultural

En cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.

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Alojamientos rurales en Avila y Provincia. Tlf.920206204/ 685886664

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