Las citas de los viernes: Los amores de Nishino, de Hiromi Kawakami

Una pequeña pieza de relojería de inusitada belleza; Los amores de Nishino, de Hiromi Kawakami, editada por Penguin Random House, guarda, entre otras, estas diminutas joyas, que ustedes lo disfruten:

La primera vez que me rodeó el hombro, guardé silencio igual que Minami y dejé que lo hiciera. Simplemente me callé y dejé que me abrazara, sin
pensar si aquello era cariño o amor.

Recordé el modo que Nishino tenía de hacer el amor y, por un instante, sentí nostalgia. Sin embargo, me costaba recordar de qué modo estaba yo enamorada de él.

Se había enamorado varias veces, aunque nunca me contaba nada. Amaba en silencio y en silencio dejaba de amar, como cuando, de pequeña, hacía calladamente aquellas figuras de origami.

El gesto fue tan sutil que ni siquiera estaba claro si realmente lo había tocado. Pero mis ojos vieron cómo los dedos de la mujer trazaban una estela de un blanco inmaculado en el aire. Esa estela pasó rozando el hombro de Nishino para, a continuación, transformarse en una bella imagen residual.

A su alrededor flotaba una misteriosa aura. Un aura de la que carecía el resto de chicos de la clase. Yo tenía la sensación de que aquella aura, por más que intentaras empujarla y adentrarte en ella, no tenía fin. Cuanto más intentabas apartarla, más te adentrabas en ella. Nunca llegabas a alcanzar a Nishino, que estaba al otro lado. Sin embargo, era suave, cálida y muy agradable. De pronto tenías la falsa sensación
de que aquella aura era el propio Nishino.

Nos besamos durante un largo rato. Seguimos besándonos durante muchísimo tiempo. Nishino pensando en alguien que no era yo; yo pensando en otras cosas y no en él.

La mano de Nishino, en cambio, no me resultaba ajena. Cuando me di cuenta, ya no sabía dónde empezaba mi mano y dónde la suya.

Cuando me tocó por primera vez, con calma pero con decisión, resultó francamente violento. El resuello contenido, la ternura de sus gestos, suavidad de su voz no lograron ocultar su violencia. Porque las bestias que se abaten sobre sus presas siempre son violentas. Las criaturas grandes se abaten sobre las criaturas más pequeñas con movimientos refinados, sin malgastar energías. Cuanto más refinadas y eficientes, más violentas son.

Nos abrazamos. Con ternura. Como el agua. Pero sin convertirnos en agua.

Pegué el oído al teléfono para intentar captar si en aquella risa había algún atisbo de tristeza por no poder pasar el fin de semana con Manami, pero no percibí nada. Hablaba con la misma voz dulce de siempre, válida para todas las estaciones.

El tiempo parece imbécil, pensé, invadida un brutal sentimiento de impotencia.

Nishino sonrió. Era una sonrisa extraña, como si fuera plenamente consciente de que no existía ninguna mujer en el mundo capaz de amarlo de verdad. Una sonrisa como la llama incolora de gas que un día vi.

Subaru, dicho y hecho, se había tumbado lánguidamente en el suelo, como un charco acumulado sobre la tierra.

El libro nuestro de cada martes: Nosotras que nos queremos tanto de Marcela Serrano

En los tiempos en que vivimos en el que la violencia contra las mujeres, lejos de desaparecer se incrementa, como si las resistencias de la sociedad se opusieran a reconocer el lugar que les corresponde y que han refrendado en una lucha de generaciones, bien vale la pena volver la mirada sobre la literatura hecha por mujeres sobre ellas mismas.

El primer paso para hablar del asunto es hacerlo visible; en más de una ocasión nos enfrentamos a quienes sostienen, por ejemplo, la inexistencia del crimen de feminicidio, lo asimilan al homicidio – al asesinato común, digamos -, aunque sí que son capaces de reconocer otros crímenes de odio como el racial y el religioso. El punto está en que la resistencia a pensar en las mujeres como entidades iguales e independientes, que sigue escudándose en antiguos privilegios aún de manera inconsciente.

Recuperar la voz de las mujeres es el primer paso.

Marcela Serrano recorre en esta comunidad femenina la mujer que es y que ha sido, un tema sobre el cual no sólo debemos estar conscientes sino disfrutar como parte de la vida que es una para todos.

Sobre el libro

https://www.planetadelibros.com/libro-nosotras-que-nos-queremos-tanto/8756

Lee «No sólo Hitler», de Robert Gellately. Lea ud. «El país de las mujeres», de Gioconda Belli

Lea ud. «El país de las mujeres», de Gioconda Belli, una visión apasionada, inteligente e irónica de nuestros prejuicios sobre el feminismo. Una utopía valiente de una revolucionaria, poeta y magnífica escritora.

Imagine ud. un país latinoamericano donde, frente a la decepción y el desencanto de la política, dirigida y protagonizada por hombres, cinco mujeres de diversos extractos, personalidades y formaciones crean el PIE, (Partido de Izquierda Erótica), comprometiéndose a limpiar, pulir y cuidar de su país como lo haría una madre.

Una medida provisional, la expulsión de los hombres de todos los cargos públicos – desde el más importante hasta el menos significativo – desencadena el conflicto.

De Gioconda Belli lea también: «El país bajo mi piel».

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