El libro nuestro de cada martes: La muerte del pequeño burgués de Franz Werfel, Ed. Universidad Veracruzana

Franz Werfel, el imperdonable, como lo llamó Kafka, escribió estos cuentos como un réquiem al Imperio perdido; la huella de su paso consta no solo en belleza y expresión sino en la memoria de su grandeza y su decadencia. Un libro de especial belleza editado por la universidad veracruzana.

La muerte del pequeño burgués de Franz Werfel. Ed. Universidad Veracruzana

El libro nuestro de cada martes: El bosque de Nell Leyshon, ed. Sexto Piso

En la Varsovia ocupada y destruida por los nazis una mujer huye con su hijo al bosque, la relación entre la vida y la muerte, entre la maternidad y la experiencia de la destrucción marcan el juego de la conciencia de una mujer que se pregunta sobre su cuerpo, la trascendencia y el acto de dar vida a un ser humano. Una reflexión profunda sobre la existencia y la condición humana pero, sobre todo, sobre la condición de la mujer en la relación con su cuerpo y el mundo, esto es, una metáfora del universo.

El bosque de Nell Leyshon, Ed. Sexto piso, en El libro nuestro de cada martes desde Youtube

Las citas de los viernes: El Pentateuco de Isaac de Ángel Wagenstein

Para disfrutar del viernes las perlas del océano que es este libro de memorias de un mundo perdido, un canto de humor y esperanza, una visión de la resistencia humana y también de su locura y estupidez.

El pentateuco de Isaac. Angel Wagenstein. Editorial Asteroide.


El cliente quedó muy contento al verse en el espejo, pero dijo: «Lo único que no entiendo es por qué necesitaste todo un mes para hacer un uniforme normal y corriente, si vuestro Dios judío hizo el mundo en tan sólo seis días». A lo cual le contestó mi padre: «Pues, mire usted, señor oficial, la chapuza le salió y sin embargo, ifíjese en este precioso que uniforme!». Si he de darte mi opinión, no creo que esto fuera verdad.


¿Cuáles son los nuestros?-dijo pensativo Samuel-. ¿Y cuáles son los otros? Al final da igual quién triunfe, porque la victoria será como una manta corta: si decides abrigarte los pies, queda al descubierto el pecho. Cuanto más dure la guerra, más corta se hará la manta y la victoria no llegará a calentar a nadie.


Seguro que conoces la anécdota de cómo Aarón, de puro distraído, entró a la sinagoga sin su kipá. El rabino le regañó y exigió que abandonara enseguida la casa de Dios. Porque entrar en la sinagoga con la cabeza descubierta es como acostarte con la mujer de tu mejor amigo, adujo. iUn gran pecado! «iAnda ya, rabí! iEso también lo he hecho y anda que no hay diferencia!». Lo mismo, más o menos, se puede decir sobre la diferencia entre Viena y Truskavez.


En el pecho llevaba la estrella de David, con la que se designaba a los rabinos militares y ésta se consideraba un gran privilegio en el ejército. Todavía no sabíamos que un día el mismo privilegio lo tendríamos casi todos los judíos de Europa, pero esto vendría más tarde, en el luminoso porvenir, como suelen llamarlo los escritores.


¿Es entonces Jehová -santificado sea su nombre por los siglos de los siglos, amén- un viejo chocho al que le complace que la gente muera en su nombre? No sé, hermanos, no sé daros la respuesta. En todo caso, creo que si Dios tuviera ventanas, hace tiempo que le habrían roto los cristales.


-Bist du aber süß! iQuiero a los judíos y algún día haré algo grande por ellos! Resultó un hombre de palabra y cumplió su promesa. Años más tarde me lo volví a encontrar en el campo de concentración de Flossenbürg en el Alto Palatinado, donde alcanzó el rango de sturmführer.


Contaban que un gran estratega del Estado Mayor de Berlín, al analizar las causas de la catastrófica pérdida militar, las formuló apartándose ligeramente del esquema: dijo que la culpa la tenían los judíos y los ciclistas. En la sala reinó un silencio pensativo. De repente, una voz tímida preguntó: «¿Por qué también los ciclistas, mi general?».


-Justo antes de que amanezca, querido hermano,la noche es más cerrada. Cuando la estupidez de los censores llega a tales extremos, por el pánico y el miedo, son capaces de tachar hasta el canto de los ruiseñores. O sea, se aproxima el final. ¿Lo has entendido ahora?


No sé por qué la gente se avergüenza de mostrar ante los demás su atracción por otro ser humano, la atracción natural más tierna y más potente. Se muestran orgullosos o indiferentes y no se les ocurre-sobre todo, si son jóvenes- que Dios ha medido escrupulosamente cada uno de los granos de arena en el reloj de nuestras vidas y que cada segundo de amor desaprovechado se hunde irremisiblemente en la nada. ¡Acaso no se dan cuenta ellos, los jóvenes, de que en la voz del corazón se esconde la gran fuerza de la humanidad, todo el sentido sublime de la existencia, todas las pirámides, los Homeros y Shakespeares, las Novenas Sinfonías y Rapsodias en Azul, toda la belleza de los versos dedicados a las Sulamit y las Julietas, a las Nefertitis, Mona Lisas y Madonnas!


No creas que te expongo mis opiniones de entonces: yo era bastante ignorante para saber todo aquello, pero el tiempo suele sobreponer sus capas transparentes una encima de la otra, y los acontecimientos se acercan o alejan como si uno los mirara por uno u otro de los extremos de un catalejo. Sobre lo que a uno no le quedaba muy claro en el pasado se sedimentan las ideas de ahora o, si quieres, los engaños actuales.


En él cabían el Teatro Nacionai de Moscú y el Bolshoi, con Galina Ulánova, cuyas colas para conseguir entradas se extendían a lo largo de varias manzanas; allí estaban el museo del Hermitage, las novelas de Shólojov, los ajedrecistas invictos; Papanin, que llegó al Polo Norte, Chkalov, que cruzó en avión el océano, Eisenstein, que inauguró una nueva época en el cine; la URSS era el país en que más se leía… Es cierto que algunas de estas cosas se podían conseguir con amenazas y violencia, no lo niego. Sin embargo, para lo más relevante, para lo trascendental, se precisa libertad de espíritu, ya que ningún esclavo es capaz de alcanzar cima alguna.


Este pálido profesor de oftalmología resultó ser un anticomunista honesto y noble, aunque tenía una veta apenas perceptible de antisemitismo polaco que era como el sabor ligeramente amargo de un buen vino añejo.


La gasolina, mezclada con lubricantes usados, hacía su trabajo. Las columnas de humo llegaban a los mundos del más allá para comunicar a sus habitantes hasta qué grado de evolución había llegado aquel anfibio que un día llegó arrastrándose a una cueva y salió de allí andando sobre dos pies para pintar el retrato de Mona Lisa y componer la Novena Sinfonía. Unas excavadoras empujaban los restos mortales hasta los hoyos enormes y la tierra arenosa absorbía con discreción y para siempre destinos, risas, ambiciones, el lumbago, «te amo», «qué nota te pusieron en geografía», «qué dice la tante Lisa en su carta…». iAdiós, hermanos, descansad en paz!


El rabí Bendavid y yo nos abrazamos y lloramos. Éramos dos sombras que alguna vez fueron personas. De nuestros esqueletos colgaban los harapos que alguna vez fueron ropa. Detrás de la cerca un soldadito americano vomitaba: en su tierra de Oklahoma no había visto montones de cadáveres humanos a medio quemar, humeantes todavía. Quizá en aquel mismo instante en Treblinka, Auschwitz o Majdanek vomitaban soldaditos soviéticos que se habían creído las palabras de Maxim Gorki: «iCuánto orgullo encierra esta palabra, el «hombre»!».


Abro los ojos, en la mesilla de noche están intactos los tres frascos de Dormidon. Perdóname, Stefan Zweig, viejo astuto, que les enseñabas a los demás cómo vivir, imientras tú mismo te escapaste! Si la vida nos ha sido dada, la hemos de vivir, no faltaría más.

El libro nuestro de cada martes: El pentateuco de Isaac de Ángel Wagenstein

Las memorias sobre el final del Imperio Austrohúngaro son ya por sí mismas, todo un género; sin embargo, me encuentro con este volumen que me hace recorrer el Siglo XX, el que para bien o para mal, considero mío, yo que todavía me siento visitante en el XXI y me encuentro no sólo con un compendio del humor judío, sino una visión humanista de aquellos tiempos, un enfrentamiento del yo individual y del colectivo, sobre todos aquellos sobre los que el mundo se vino encima sin saber cómo ni cuando. El libro se basa en la idea del hombre frente a la circunstancia, no sólo la desgracia, sino como la caña que se dobla frente al viento pero que aún así subsiste, piensa, interpreta y sigue adelante. Un libro de excepción que no puede ser pasado por alto, sobre todo en estos tiempos en que es necesario reconciliarse con la humanidad, con su historia y con sus perspectivas. Algo más sobre el libro: https://librotea.elpais.com/libros/el-pentateuco-de-isaac/

El autor habla sobre ese y otro de sus libros

El libro nuestro de cada martes: La investigación de Stanislaw Lem

Stanislaw Lem será siempre recordado como una de las cumbres de la ciencia ficción, su atrevido pensamiento va mucho más allá de las predicciones y propone paradigmas de pensamiento a futuro; su noción de lo vivo y lo muerto, de la sociedad y el individuo y de la manera en que apreciamos los fenómenos incide en su concepción literaria con más fuerza y precisión que los artilugios tecnológicos o los efectos especiales.

La investigación es un libro espectacular y diferente; una novela policíaca con todas las normas del canon, pero que es atrevida en su tema; relacionado con el sentido de lo vivo y lo muerto, con la idea de la vida desde la óptica científica, se conjugan en el libro para crear una reflexión profunda en el lector.

Desde luego, Lem no deja de lado su aspecto de ciencia ficción, pero lo depura y convierte su novela – como sucede con Solaris – en una experiencia de pensamiento y reflexión para el lector.

Algo más sobre el libro:

http://impedimenta.es/libros.php/la-investigacion

Algo más sobre Lem:

El libro nuestro de cada martes: Maus de Art Spiegelman

De vez en cuando nos damos una vuelta por la novela gráfica, por el cómic y por otras de las formas contemporáneas de hacer literatura; sin embargo, no se puede hablar ni de novela gráfica ni de la evolución de estos términos si no se habla de Maus de Art Spiegelman.

Spiegelman rompió tabúes y se acercó, en una época en que aquel medio parecía todavía irreverente, a un tema que estaba en el debate desde hacía mucho pero cuya disección histórica todavía daría mucho que hablar, el Holocausto.

La exposición de la memoria transgeneracional de una víctima a su hijo, se transforma en una propuesta estética que utiliza personificaciones de humanos enmascarados como animales que enfatizan la deshumanización del fenómeno histórico.

Se trata de un documento histórico que se desplaza de los hechos y se inserta en la vida interior de los personajes, dejando una historia que abrió puertas para nuevos análisis sobre el tema. Algo, de verdad para no perderse.

Algo más sobre Maus:

http://www.guiadelcomic.com/comics/maus.htm

Por este libro, Spiegelman se hizo merecedor al Premio Pulitzer 1992, aquí más sobre ello

http://www.pulitzer.org/winners/art-spiegelman

 

El libro nuestro de cada martes: Mila 18 de León Uris

Hay libros que lo marcan a uno para toda la vida; libros que por su momento o por su intensidad le dejan a uno claves para el resto de la existencia. Es habitual que a uno le pregunten por sus libros favoritos, es una pregunta de suyo difícil; me gusta más bien pensar en los que han sido influyentes en mi vida, en aquellos que han dejado muescas en mi perfil como fruto de sus embates.

No recuerdo quién me lo recomendó o como es que me nació la curiosidad por él; lo cierto es que no existía ya en librerías y mi padre consiguió una vieja edición de Bruguera en las heroicas librerías de Donceles. Lo puso en mis manos y de ahí en adelante, el tema de la Shoah, la segunda guerra y cuanto la rodea fueron uno de mis campos de trabajo, diríase con razón, de mis obsesiones.

Acostumbrados a la imagen del pueblo judío dejarse llevar manso al matadero, Mila 18 resultaba una revelación; la lucha de un pueblo desarmado que supo hacerse de recursos para sobrevivir y oponerse a la opresión; hoy sabemos mucho más sobre el holocausto de lo que sabíamos hace treinta años; hoy sabemos que no fueron pocos los que se rebelaron a su suerte pero el ejemplo de Mordejai Anilewicz sigue siendo luminoso.

Este es un libro de aquellos que son legendarios porque forman el carácter y templan la razón de quien los lee. Un libro que es una obligación moral leer una vez en la vida.

Algo más sobre el libro:

https://elpais.com/ccaa/2015/02/06/catalunya/1423257002_071231.html

 

Tras los pasos de Alfonso Reyes en Madrid. 100 años después. Primera Jornada

Primera Jornada. Noviembre 7, 2015. Sábado.

De la ventana de mi habitación en el hotel Ritz se muestra discreta la Plaza de la Lealtad. No ha llegado aún el mediodía y el clima es de una temperatura magnífica; el azul del cielo tiene una claridad cristalina que sólo puede encontrarse en Madrid en días como estos. La paz de la mañana no es completa, ese espíritu de andar por casa, tan despreocupado, se interrumpe por la contundente gritería de una manifestación en contra de la violencia de género; no es una de esas marchas de la Ciudad de México que arrasan todo cuanto encuentran a su paso, o de las que los chilangos odiamos por lo habituales, crónicas y rutinarias que son; es más parecida a aquellas otras que en México rompen las clases sociales y que, en pocas ocasiones, convocan a todos los estamentos sociales; es un mar de gente que camina a punto de bravura contenida. Miles de banderas se agitan al paso de la marcha, una de Asturias, otra más de Galicia y un par de catalanas y no pocas republicanas; no me extraña, en España, la República fue el primer régimen político en legislar sobre la igualdad entre mujeres y hombres, estuvo poblada de mujeres gigantescas como Dolores Ibárruri, María Zambrano o Victoria Kent; todo cuanto entonces se avanzó en materia de libertad e igualdad se vino abajo con el régimen de Franco; además, desde que volvió la democracia a España es muy común que las causas progresistas estén acompañadas por la bandera republicana.

Miro las tricolores, pienso en los que no pudieron volver a verlas en suelo español, aunque no fuera estas mínimas y multitudinarias y no la monumental de la Plaza de Colón; aspiro el aroma de Madrid y caigo en cuenta de que Reyes no tuvo tanta suerte como yo la he tenido: él hizo más de dos días en su viaje desde París a Madrid y yo hice once horas de vuelo desde la Ciudad de México, he contemplado banderas republicanas en Madrid mientras él, que pudo ver cómo crecía el ideal republicano bajo la blanda bota de un rey venido a menos y con el impulso de partidos liberales que hicieron crecer aquel ideal pero nunca estuvo en Madrid cuando aquello fue gobierno y Estado. Reyes vivió desde Brasil y México la caída de la República y estuvo presente para salvar a todos aquellos sus amigos que lo habían salvado antes, cuando la violencia revolucionaria lo arrojó lejos de la patria y que luego, ya en París lo privó de empleo; sus amigos siempre presentes que lo acogieron como a uno más cuando la Gran Guerra lo llevó a huir de la capital francesa. Yo sólo he tenido que asomarme a la ventana para comprobar que ese ideal no está del todo muerto.

Al fondo de la habitación mi mujer se repone del vuelo; estar en el Ritz es una de esas experiencias que ya no hay, como si el reloj volviera atrás y se encontrara uno protegido de los avatares cotidianos en medio de muebles y decorados perennemente hermosos; el personal se adelanta a nuestros deseos y uno se siente personaje de una buena película; han llamado a la gobernanta para que planchen mi ropa para el día del Coloquio y apenas al bajar del taxi el botones me ha saludado con un sonoro y castizo, “don César, bienvenido de nuevo a casa”, su expresión logra su objetivo. El hotel resulta importante para los tiempos de Alfonso Reyes en España; lo inauguró Alfonso XIII en 1910 y ejercía para el monarca una peculiar atracción; Reyes, una vez recuperado su cargo diplomático, solía encontrarse con el tocayo en el místico bar de este hotel y cuenta el mexicano que en el jardín donde se ubica una de las terrazas más envidiables de la ciudad, un diplomático polaco perdió su empleo por un gesto de buen gusto que no supo atinar y que no hizo gracia la último monarca anterior a la República. Recordaba don Alfonso que el Borbón solía bromear sobre el oficio que podría ejercer si se venía abajo la corona; el buen diplomático polaco en una de esas melancólicas diatribas reales respondió: “usted podrá ya no ser Alfonso XIII, pero siempre, Señor, será Alfonso”; como Reyes levantara su copa con una sonrisa, al monarca le pareció poco ser sólo Alfonso y pidió que removieran al polaco de su cargo.

Cada visita a Madrid, a España, la comienzo presentando honores a Santa María la Real de la Almudena; nada mal para un ateo y republicano para mayor seña; lo que sucede es que, como diría Serrat, entre la Almudena y yo hay algo personal.

La salida natural de la Almudena es descansar en “El anciano, rey de los vinos”, comer algo y admirar, como si de un pequeño espectáculo familiar se tratara, a los “gatos” – aquellos madrileños de muy antigua solera -, que lo han visto todo, ataviados par la verbena en honra a la Virgen; todos maduros, casi viejos, regodeándose con sus vestidos tradicionales, en sus claveles – una nota más de don Alfonso  que amaba esa flor – frente al carrito de los barquillos haciendo de fondo a los que pasan ejercitando el deporte típico de la ciudad: la charla, pues como decía Reyes:

En Madrid todo sitio público tiende a convertirse en casino y tertulia, en centro de curiosos parlantes. A veces estos casinos no tienen más que un socio en los bancos de los paseos por ejemplo, mas no importa, porque la tertulia va implícita en el curioso parlante que la trae a cuestas por donde quiera, a modo de un nuevo misterio teologal.

Es cierto que como dice Fargue, el parisino va al café sólo por ir al café, también lo es que, en cambio, el madrileño no conoce esa práctica y va al café aunque haya café, es decir, acude al escenario de sus mejores ocupaciones: las tardes de plática y debate. Todos quienes dejaron testimonio de su trato con Reyes dicen de él que fue un conversador ameno e intresante, platicador y buena escucha pues, como se nota en sus letras la mejor cantera de sus textos era el trato con los otros. Si no pude platicar con don Alfonso, si que puedo testificar el otro extremo; siendo estudiante en España, solía tomar el café saliendo de la universidad, una tarde y otra también los temas de la mañana eran debatidos por la tarde, de inmediato me di cuenta que un colega argumentaba a favor y en contra sucesivamente los mismos temas:

  • Pero escucha, ayer mismo decías sobre ese punto exactamente lo contrario.
  • Pues claro.
  • ¿Cómo es eso posible?
  • Pues nada, que a mi lo que me gusta es discutir.

Echando a andar topamos con la Plaza de España, la ciudad está pletórica de vida y las mujeres de la manifestación de esta mañana han encallado en la Plaza como veleros a los que ha abandonado el viento; depuesta la actitud de lucha vuelven a la natural indolencia del madrileño y disfrutan de un verano en miniatura incrustado en el otoño que ya se está convirtiendo en invierno.

Descendiendo por Gran Vía salimos al encuentro de la Casa del Libro que aún cuando es una librería gigantesca que domina el comercio de la zona, no deja de tener su encanto de mercado donde se expenden letras, un lugar de sabores, aromas y colores.

La protesta ha dejado su huella con una sucesión de pegatinas republicanas, al llegar a la librería me encuentro con la “Historia de la guerra civil contada para jóvenes y niños” que acaba de publicar Pérez-Reverte; un libro peculiar, excelentemente editado y bien ilustrado que aspira a liquidar viejas cuentas históricas y que nos permite hundirnos, de cuerpo entero en un fenómeno complejo y doloroso en el que el rencor, la memoria insatisfecha y el miedo a la violencia aparecen como fantasmas omnipresentes en las más terroríficas advocaciones; en lo íntimo, pienso que los libros de historia que pretenden ser “imparciales” y “equilibrados” son más bien reconstrucciones literarias y que no existe algo así como la historia sin adjetivos; al contrario, más respeto y gusto encuentro en los libros que toman partido y sin mentir ni ocultar, exponen el mundo desde la óptica particular de un narrador con sentimientos e ideas; José Bergamín decía “soy subjetivo porque soy sujeto, si fuera objeto podría ser objetivo” y por más esfuerzos que haga don Arturo, a quien tanto respeto y admiro, nada me quita de la convicción de que al sueño de la segunda República española lo aniquiló un artero golpe de Estado, ilegal e injusto, con todo su caudal de dolor, pena y vergüenza.

Lo que me resulta muy interesante es que, igual que en los tiempos de don Alfonso, hay que venir o encargar a Madrid libros que no llegan a México a tiempo, que nunca llegarán o que no volverán; claro, la Internet es un recurso, aunque no tan grato como la visita a las librerías. Reyes, en su momento, visitaba “la librería del Caballero de Gracia, que los aficionados llamamos “los alemancitos”, que ya no existe y que estaba por Castellana.

Madrid es una ciudad plena de librerías, dieciséis por cada cien mil habitantes – mientras que en México el cuarenta por ciento de los habitantes de todo el país afirman no haber visitado alguna librería nunca, y se les puede creer porque apenas contamos con una librería por cada doscientos mil habitantes -. En Madrid es notorio que, aun cuando cada librería tiene su carácter peculiar, algo que les da cierto sentido de fraternidad es que están llenas de vida, que siempre hay compradores ávidos de novedades que hablan y discuten como si los libros fueran parte del atuendo de moda de cualquiera con un gusto mínimamente educado.

Aprovisionado ya con mi compra, descubro a unos pasos frente de mi a un grupo de chicas que recién salen de la adolescencia discutiendo sobre no sé qué autor de moda en la ciudad que escribe un raro género, mezcla de novela romántica y de misterio y que, a decir de una de ellas – que habría vuelto loco a don Alfonso – tiene un enorme sex-appeal; es verdad que los madrileños también practican el legendario deporte de la queja sistemática, sobre sus servicios, sobre el clima, sobre la política o sobre el sistema educativo y sin embargo, los veo como buenos lectores que siguen, igual que hace cien años, siguiendo a sus autores como si estrellas de cine se tratara.

Rematamos el día, ya vencidos por el cansancio, en el Círculo de Bellas Artes; hay que dormir, mañana temprano tenemos una cita en el Museo del Prado con algunos de los cuadros favoritos de don Alfonso; mientras disfrutamos de un magnífico atardecer y comprendo porqué Reyes pudo escribir algo como esto:

Madrid que cambias luces con las horas: Madrid nerviosa exhalación de vidas: con ímpetu de lágrimas golosas interrogo la cara de tus días.

El libro nuestro de cada martes: «Malos presagios», de Günter Grass

La historia de Europa durante el siglo XX es parte central de la novelística mundial; el propio territorio de ese continente es un gigantesco personaje atormentado por sus gobiernos y habitantes; sus cicatrices son tan profundas que nos tocan a todos, a los guerreros y a quienes los mandaban, a las víctimas y a sus herederos, a quienes crecimos en aquella época de miedo y certidumbre a la que llamamos guerra fría, a los que hoy vivimos el tiempo de la incertidumbre y el desasosiego. Günter Grass retrata el devenir de la ciudad libre de Gdansk – o Danzig, en la lengua alemana – rondando la suerte de una pareja que se encuentra.

Como protagonista de su tiempo, Grass es también el gran cronista de ese tiempo que a través del dolor y la muerte señalaron también rutas de vida y esperanza.

http://www.lecturalia.com/libro/8908/malos-presagios

El libro nuestro de cada martes: Enemigos, una historia de amor de Isaac Bashevis Singer

Yadwiga ama a Herman. Herman ama a Masha porque le salvó la vida cuando los nazis le arrebataron todo, incluso a Tamara, su esposa que le dio hijos.  Pero Herman también a ama a Masha con una pasión que lo tortura. Herman vive entre dos extremos la pasión y la gratitud, transido y dividido; entonces Tamara vuelve de entre los muertos. No puede dejar de leer una de las novelas más hermosas y más reveladoras sobre la condición humana.

http://www.elplacerdelalectura.com/2012/12/enemigos-una-historia-de-amor-de-isaac-bashevis-singer.html

http://dasbuecherregal.blogspot.mx/2014/10/enemigos-una-historia-de-amor-isaac.html

 

Imagginación

Meditación Divertida con Maggie

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Unas cuantas palabras y fotos para los lugares que me hacen feliz.

NOUS LES FEMMES

Aller au delà de nos limites à travers le monde. J'en suis capable, pourquoi pas toi? Pourquoi pas nous? Ensemble nous sommes invincibles "Je suis femme and i can".

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A garden of wild thoughts. Feeling thoughts and dilemmas

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El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

La poesía, eso decían

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Letras en el mar.

Polisemia Revista cultural

En cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.

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