El rincón de la Bibliografía: Homenaje a Salvador Allende en el XLV Aniversario del Golpe

Hoy conmemoramos cuarenta y cinco años del sacrificio del Compañero Presidente Salvador Allende; cuarenta y cinco años del golpe. Una conmemoración de pena, dolor y muerte, pero también de esperanza, renacimiento y alegría.

Hoy que la democracia volvió a Chile, pueblo que con magistral dignidad ha recuperado la memoria y se empeña en la justicia y la reconciliación, ofrecemos esta bibliografía sobre Allende, el golpe y sus personajes

Las manos cortadas de Luisgé Martín.

https://www.revistadelibros.com/articulos/las-manos-cortadas-de-luisge-martin

Salvador Allende, el hombre que abría las Alamedas de Jesús Manuel Martínez.

https://www.elciudadano.cl/artes/salvador-allende-el-hombre-que-abria-las-alamedas/10/01/

El último tango de Salvador Allende de Roberto Ampuero

https://www.megustaleer.com/libros/el-ltimo-tango-de-salvador-allende/MES-036451

La muerte y la doncella de Ariel Dorfman

http://pelicula-mental.blogspot.com/2011/09/resumen-la-muerte-y-la-doncella-de.html

Roberto Bolaño en Estrella distante

https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/estrella-distante/9788433966735/CM_242

Tiempo que ladra de Ana María del Río

https://www.iberlibro.com/Tiempo-ladra-Ana-Mar%C3%ADa-R%C3%ADo/15203981387/bd

De amor y de sombra de Isabel Allende

https://www.lahistoriaenmislibros.com/de-amor-y-de-sombra/

Golpe de Margarita Serrano y Ascanio Cavallo

http://noticias.universia.cl/tiempo-libre/noticia/2006/03/26/333478/margarita-serrano-ascanio-cavallo-lanzan-libro-universidad-adolfo-ibanez.html

Morir en Berlín de Carlos Cerda

http://www.letras.mysite.com/cerda170702.htm

Cobro revertido de José Leandro Urbina

http://www.lacallepassy061.cl/2015/09/cobro-revertido-de-jose-leandro-urbina.html

Las dos orillas del Elba de Juan Forch

http://www.lecturalia.com/libro/77840/las-dos-orillas-del-elba

José Miguel Varas, otro retornado, también escribió dos cuentos, Pikinini y La perra

Estadio Nacional de Adolfo Cozzi

https://www.goodreads.com/author/show/16894901.Adolfo_Cozzi_Figueroa

Chacabuco de Adolfo Cozzi

http://www.puntofinal.cl/528/chacabuco.htm

Una mujer en Villa Grimaldi, de Nubia Becker

https://www.elciudadano.cl/columnas/“una-mujer-en-villa-grimaldi”-de-nubia-becker-o-los-tengase-presente-de-la-memoria/11/23/

Nocturno de Chile de Roberto Bolaño

https://www.anagrama-ed.es/libro/narrativas-hispanicas/nocturno-de-chile/9788433924643/NH_293

Formas de volver a casa, de Alejandro Zambra

https://www.anagrama-ed.es/libro/compactos/formas-de-volver-a-casa/9788433977434/CM_640

Volver a los 17 de Óscar Contardo

https://rincondecriticaliteraria.wordpress.com/2013/09/20/volver-a-los-17-oscar-contardo/

Nadar desnudas, de Carla Guelfenbein

http://www.lecturalia.com/libro/78131/nadar-desnudas

Tengo miedo torero de Pedro Lemebel

https://www.planetadelibros.cl/libro-tengo-miedo-torero/134618

La secreta vida literaria de Augusto Pinochet de Juan Cristóbal Peña

https://www.megustaleer.com/libros/la-secreta-vida-literaria-de-augusto-pinochet/MCL-000798

Doña Lucía de Alejandra Matus

https://camaradellibro.cl/sala-de-prensa/alejandra-matus-y-dona-lucia-el-poder-de-los-pinochet-se-ha-desvanecido-pero-algo-queda/

Yo, Augusto de Ernesto Ekaizer

https://www.elcultural.com/revista/letras/Yo-Augusto/7796

Allende. La biografía, de Mario Amorós

http://www.elmostrador.cl/cultura/2013/08/28/ediciones-b-lanza-allende-la-biografia-de-mario-amoros/

Salvador Allende, biografía sentimental de Eduardo Labarca

http://www.catalonia.cl/salvador-allende-biografia-sentimental-edicion-ampliada-definitiva-p-251.html

“Los años de Allende” de Carlos Reyes e ilustrada por Rodrigo Elgueta

http://www.paniko.cl/2015/03/adelanto-los-anos-de-allende-de-carlos-reyes-y-rodrigo-elgueta/

Versiones cinematográficas

Las últimas palabras de Salvador Allende

 

La muerte y la doncella. Roman Polanski

De amor y de sombras

Todo «El libro nuestro de cada martes» de 2017

Para estos días de descanso, algo de lectura, un recorrido por la experiencia lectora y por el placer de la lectura. Para nuestros amigos y lectores la reunión completa de la toda las emisiones de «El libro nuestro de cada martes» de 2017. Que ustedes lo disfruten:

https://cesarcallejas.me/2017/01/03/el-libro-nuestro-de-cada-martes-el-maestro-de-go-de-yasunari-kawabata/

https://cesarcallejas.me/2017/01/10/el-libro-nuestro-de-cada-martes-nadie-acabara-con-los-libros-de-umberto-eco/

https://cesarcallejas.me/2017/01/17/el-libro-nuestro-de-cada-martes-la-verdadera-historia-de-la-muerte-de-francisco-franco-de-max-aub/

https://cesarcallejas.me/2017/01/24/el-libro-nuestro-de-cada-martes-la-primavera-romana-de-la-senora-stone-de-tennessee-williams/

https://cesarcallejas.me/2017/02/08/el-libro-nuestro-de-cada-martes-el-fantasma-de-harlot-de-norman-mailer/

https://cesarcallejas.me/2017/02/21/el-libro-nuestro-de-cada-martes-siete-anos-de-abundancia-de-edgar-keret/

https://cesarcallejas.me/2017/02/28/el-libro-nuestro-de-cada-martes-las-esposas-de-los-alamos-de-tarashea-nesbit/

https://cesarcallejas.me/2017/03/14/el-libro-nuestro-de-cada-martes-los-ultimos-hijos-de-antonio-ramos-revillas/

https://cesarcallejas.me/2017/03/07/el-libro-nuestro-de-cada-martes-cristo-de-nuevo-crucificado-de-niko-katzanzaki/

https://cesarcallejas.me/2017/03/21/el-libro-nuestro-de-cada-martes-una-mujer-en-jerusalen-de-abraham-b-yehoshua/

https://cesarcallejas.me/2017/03/28/el-libro-nuestro-de-cada-martes-el-corto-verano-de-la-anarquia-vida-y-muerte-de-durruti-de-hans-magnus-enzesberger/

https://cesarcallejas.me/2017/04/11/el-libro-nuestro-de-cada-martes-maldito-karma-de-david-safier/

https://cesarcallejas.me/2017/04/18/el-libro-nuestro-de-cada-martes-esclavos-de-la-libertad-los-archivos-literarios-del-kgb-de-vitali-shentalinski/

https://cesarcallejas.me/2017/04/25/el-libro-nuestro-de-cada-martes-los-reyes-malditos-de-maurice-druon/

https://cesarcallejas.me/2017/05/09/el-libro-nuestro-de-cada-martes-shakespeare-company-de-sylvia-beach/

https://cesarcallejas.me/2017/05/02/el-libro-nuestro-de-cada-martes-ve-y-pon-un-centinela-de-haper-lee/

https://cesarcallejas.me/2017/05/23/el-libro-nuestro-de-cada-martes-la-melancolica-muerte-del-chico-ostra-de-tim-burton/

https://cesarcallejas.me/2017/05/16/el-libro-nuestro-de-cada-martes-nosotras-que-nos-queremos-tanto-de-marcela-serrano/

https://cesarcallejas.me/2017/05/30/el-libro-nuestro-de-cada-martes-agua-viva-de-clarice-lispector/

https://cesarcallejas.me/2017/06/06/el-libro-nuestro-de-cada-martes-tres-lindas-cubanas-de-gonzalo-celorio/

https://cesarcallejas.me/2017/06/20/el-libro-nuestro-de-cada-martes-vision-de-anahuac-de-alfonso-reyes-2/

https://cesarcallejas.me/2017/06/27/el-libro-nuestro-de-cada-martes-todas-las-mananas-del-mundo-de-pascal-quignard/

https://cesarcallejas.me/2017/07/04/el-libro-nuestro-de-cada-martes-la-historia-sin-fin-de-michael-ende/

https://cesarcallejas.me/2017/07/11/el-libro-nuestro-de-cada-martes-los-mitos-de-ctulhu-de-h-p-lovecraft/

https://cesarcallejas.me/2017/07/18/el-libro-nuestro-de-cada-martes-el-expediente-h-de-ismail-kadare/

https://cesarcallejas.me/2017/07/25/el-libro-nuestro-de-cada-martes-mila-18-de-leon-uris/

https://cesarcallejas.me/2017/08/08/el-libro-nuestro-de-cada-martes-los-minutos-de-ulises-de-cesar-benedicto-callejas-fragmento-inicial/

https://cesarcallejas.me/2017/08/13/una-mirada-a-las-novelas-completas-de-agatha-christie-tercer-aniversario-del-libro-nuestro-de-cada-martes/

https://cesarcallejas.me/2017/08/15/el-libro-nuestro-de-cada-martes-el-imperio-perdido-de-jose-maria-perez-gay/

https://cesarcallejas.me/2017/09/05/el-libro-nuestro-de-cada-martes-bajo-el-sol-jaguar-de-italo-calvino/

https://cesarcallejas.me/2017/08/29/el-libro-nuestro-de-cada-martes-maus-de-art-spiegelman/

https://cesarcallejas.me/2017/09/26/el-libro-nuestro-de-cada-martes-despues-del-terremoto-de-haruki-murakami/

https://cesarcallejas.me/2017/09/12/el-libro-nuestro-de-cada-martes-el-ultimo-tango-de-salvador-allende/

https://cesarcallejas.me/2017/10/10/el-libro-nuestro-de-cada-martes-nunca-me-abandones-de-kazuo-ishiguro/

https://cesarcallejas.me/2017/10/03/el-libro-nuestro-de-cada-martes-dora-bruder-de-patrick-mediano/

https://cesarcallejas.me/2017/10/17/el-libro-nuestro-de-cada-martes-instantes-de-decision-de-gonzalo-martinez-corbala/

https://cesarcallejas.me/2017/10/24/el-libro-nuestro-de-cada-martes-la-maleta-mexicana-de-guillermo-chao/

https://cesarcallejas.me/2017/10/31/el-libro-nuestro-de-cada-martes-la-biblioteca-del-capitan-nemo-de-olov-enquist/

https://cesarcallejas.me/2017/11/07/el-libro-nuestro-de-cada-martes-tiempo-de-un-centenario-de-mircea-eliade/

https://cesarcallejas.me/2017/11/21/el-libro-nuestro-de-cada-martes-la-mujer-loca-de-juan-jose-millas/

https://cesarcallejas.me/2017/11/14/el-libro-nuestro-de-cada-martes-obras-completas-y-otros-cuentos-de-augusto-monterroso/

https://cesarcallejas.me/2017/11/14/el-libro-nuestro-de-cada-martes-obras-completas-y-otros-cuentos-de-augusto-monterroso/

https://cesarcallejas.me/2017/12/19/el-libro-nuestro-de-cada-martes-estupor-y-temblores-de-amelie-nothomb/

https://cesarcallejas.me/2017/12/12/el-libro-nuestro-de-cada-martes-besare-tu-cadaver-de-terenci-moix/

https://cesarcallejas.me/2017/12/26/la-larga-marcha-de-rafael-chirbes/

 

El libro nuestro de cada martes: Instantes de decisión de Gonzalo Martínez Corbalá

Habitualmente el libro nuestro de cada martes hace referencia a obras literarias de muy diversa naturaleza, tratamos de buscar opciones nacidas de la experiencia lectora y casi siempre nos mantenemos dentro de las fronteras de la República de las Letras; hoy es un día de excepción. Hace poco murió don Gonzalo Martínez Corbalá quien fuera embajador de México en Chile en el momento del golpe de Estado que cobró la vida de Salvador Allende y la libertad del pueblo chileno por una generación. Gracias a la acción valiente y decidida de don Gonzalo, más de 700 chilenos pudieron obtener asilo político y venir a México para continuar viviendo, creando y, en su momento, volver a Chile para restaurar su democracia. Como ellos, muchos llegaron después.

Este libro es la memoria de aquellos días. Un libro sincero que lo mismo se puede leer como un fino análisis de política internacional, como un intenso libro de memorias. En todo caso, esto quiere ser un homenaje al hombre valiente que supo honrar las mejores tradiciones de la diplomacia mexicana y demostrar que en América Latina no todo era barbarie y atropello.

De sus días y sus tiempos mucho se ha dicho, leámoslo ahora de primera mano, de primer encuentro con un diplomático que cubrió con la bandera de México a sus asilados para evitar que les dispararan a los lejos los soldados de la dictadura; el que ya cuando habían salido del espacio aéreo chileno, dio el grito de independencia, para celebrar a México y a Chile, pero sobre todo a la vida.

Algo más sobre el libro:

https://www.academia.edu/29418227/Reseña_del_libro_Instantes_de_decisión._Chile_1972%C3%AD1974_Mart%C3%ADnez_Corbalá_Gonzalo

Un interesante video sobre la relación entre Martínez Corbalá y Salvador Allende

El libro nuestro de cada martes: El último tango de Salvador Allende

Es difícil no recordar a Salvador Allende; cuando los niños chilenos llegaron a México a compartir nuestro pan y nuestro espacio, la imaginación se me llenó de figuras heroicas, muy pronto salté de los piratas a los superhéroes y de ahí a los héroes verdaderos, los que mantenían en Chile la esperanza y la vida, los que lo habían arriesgado todo y los que habían tenido que dejarlo todo como los españoles de dos generaciones antes y, en medio de todo ello, la imagen de Salvador Allende, el Compañero Presidente, que me parecía enorme, fabulosa. Me crié en un hogar de guerra fría donde el imperio era el enemigo y Allende el ejemplo primero, de cuánto se podía lograr a la izquierda por la vía demorcrática y segundo, como el ejemplo de decencia absoluta frente a la agresión y la brutalidad.

Hace algún tiempo, mi hijo me preguntó porqué siempre le vamos a los que pierden las guerras, se refería a la Unión Popular y a la República Española; le expliqué que una guerra no es un partido de fútbol y no es que uno le vaya a uno o a otro, sino que hay causas y razones que aún derrotadas no se pierden. Allende es una de esas razones. Es cierto, ni en el tema de la República española ni en el del gobierno de Salvador Allende soy objetivo, pretendo y trato de serlo solo cuando escribo un trabajo histórico o algún análisis, soy un apasionado cuando se trata de la evocación, la vivencia y el recuerdo.

“El Último Tango de Salvador Allende” es un trabajo perfecto de evocación; fiel a su norma de no mentir cuando se trata de novela histórica, Ampuero es delicado con los detalles, pero es implacable con su imaginación y su poder narrativo. El regreso a la imagen de Allende, a través del recuerdo de sus últimos días, de su drama y su parte humana, nos toman por asalto y nos llenan de reminiscencias de un pasado que pudo ser futuro.

Hay un toque de elegancia en las letras de Ampuero, pero se trata de una elegancia fiera, contundente, tal vez por eso se le dan tan bien las figuras históricas fuertes y controvertidas. Más allá de la vida y el juego político del golpe de estado en Chile, la imagen de Allende aparece tridimensional, casi tangible y eso como lector se agradece.

En estos días de recordación se trata de un libro que no puede dejar de ser leído.

Algo más sobre el libro:

http://www.quelibroleo.com/el-ultimo-tango-de-salvador-allende

Aquí una entrevista a Roberto Ampuero sobre la novela

Y que se muere Videla

No me alegro de la muerte de nadie; toda muerte es tragedia y enigma insondable, toda muerte es absurdo. Sin embargo, hay algunas que simbolizan la esperanza de muchos y el anhelo de justicia de otros. Es verdad, bajo ninguna circunstancia el Estado puede asesinar a nadie, a nadie; por eso es significativo que Jorge Rafael Videla, asesino confeso y consumado, delincuente de lesa humanidad, haya muerto sentenciado y preso; no con los refinamientos de todos quienes murieron bajo su orden a manos de torturadores en sucias crujías; pero se ha muerto, por fin se ha muerto como un ejemplo de lo que no podrá volver a suceder, en muchos años, en nuestro continente.

Videla pertenece a la tercera hornada de dictadores militares latinoamericanos; no a la tragicómica historia de diminutos dictadores decimonónicos, criminales folklóricos y desaforados que duraban días más o días menos y a los que la pátina de los siglos ha restado su imagen sanguinaria y su brutalidad natural; tampoco pertenece a la segunda, la de los primeros años del siglo XX, patética también y más brutal por cuanto gozaron de impunidad absoluta, como Trujillo o Papá Doc, hasta de Somoza, al que hubo que matarlo de un bazucazo porque nadie habría tenido el poder para juzgarlo; pertenece a la tercera, la más sanguinaria, brutal e intolerante, porque si en las dos primeras el capricho del dictador moderaba su sed de sangre y abría, por doquier, pequeños espacios por donde colarse para captar la simpatía o la generosidad del sátrapa, en la generación de gorilas como Videla, Masera, Pinochet o Galtieri, por citar algunos de los más celebrados de este bestiario, la ideología suprimió al pensamiento – si lo hubo – del dictador, para enseñorearse sobre toda consideración; todos eran enemigos del Estado, aún los amigos del dictador; nada justificaba no estar del lado del gobierno y ni siquiera estándolo se tenía garantía de sobrevivir porque los amigos o colegas del desaparecido también estaban condenados; ciegos y brutos, lanzados a la conquista de sus quimeras, asesinaban como se mata una plaga, sin explicación ninguna.

Se ha muerto Videla, el amo de los 610 centros de detención clandestinos en la Argentina; así, las propias cárceles del Estado, por naturaleza públicas, eran clandestinas por la naturaleza bárbara de cuanto ahí acontecía; se murió, sentenciado como delincuente que era, demostrando que sí que es posible juzgar y sentenciar a un dictador por muy jefe del Estado – aun que fuera de facto – que haya sido. Y se murió en prisión, por fin, demostrando que nuestros estados deberán ser democráticos, necesariamente, con todas las variantes locales que este término acepta en los muchos lugares de nuestra basta geografía. Y se murió así, acompañado de los miles de asesinados y de los desaparecidos, 30,000 según algunos cálculos.

Que nuestras democracias son imperfectas, que tienen que luchar contra poderes omnímodos como el narco o la impiedad de las transnacionales, pues sí; que tienen que andar a trompicones, como miopes dándose contra las paredes buscando soluciones a nuestros años de atraso, pues también, pero son nuestras democracias y no conozco a nadie en su sano juicio que dijera alguna vez, Videla es un asesino, pero es nuestro asesino; nadie que argumentara, Videla es un dictador, pero es nuestro dictador. Recuerdo haber leído en alguna memoria de alguien cercano al Presidente Allende, haber visto una pancarta en una movilización frente al Palacio de la Moneda, que decía, “Este gobierno es una mierda, pero es nuestro gobierno”.

Y así morirán Galtieri, Ríos Mont y Massera. Sentenciados y presos, porque si los latinoamericanos aprendimos algo en esos años brutales y monstruosos fue que no nos dejamos matar de bala perdida y que pese a todo, a todos y en todo momento, seguimos siendo el pueblo que nació para construir la utopía… como decía un amigo hijo y nieto de exiliados vascos, ¿Franco? que Dios lo tenga a fuego lento.

El exilio Uruguayo, la metáfora de un encuentro entrañable

Si para todo el mundo, después de la Segunda Guerra Mundial, el fenómeno de la migración identificaría el ritmo de la evolución política y social; para México, la migración latinoamericana de las décadas de 1970 Y 1980, implicaría, al menos, tres elementos particulares: no sería una migración simple y llana, digamos motivada por razones exclusivamente económicas, sino una migración acompañada de ideales políticos y de coyunturas históricas; el alto nivel educativo y cultural de una parte importante de la migración que potenciaba la calidad del diálogo entre sujetos y entre culturas y, por último, la presencia de la figura del asilo político que amparaba, de manera general aún a quienes se desplazaban desde sus países de origen con otras calidades migratorias para recibir el amparo de la política y de la sociedad mexicana.

Esos tres elementos permitieron que la presencia de los argentinos, uruguayos, brasileños, ecuatorianos, nicaragüenses, guatemaltecos y chilenos, entre otros, alentara la apertura de nuestro propio diálogo ideológico y político al interior de nuestra sociedad, fortaleciendo la relación entre el discurso interior e internacional de la política mexicana; que la presencia de los latinoamericanos diera una nueva connotación a la idea de la identidad latinoamericana basada, sobre todo, en elementos culturales, lingüísticos y literarios con una carga emocional de hondas proporciones y además, que el papel del intelectual latinoamericano, así como su trascendencia en la vida de los estados y del entorno internacional, fuera revalorada sobre todo en la perspectiva de su independencia del poder público.

Hoy, a más de treinta años de distancia podemos apreciar aquel fenómeno desde un punto de vista unitario en el que el exilio republicano español de los años 1930 y 1940, representó un prolegómeno importante, fijando el canon de comportamiento para las autoridades mexicanas y una primera experiencia colectiva para la población mexicana poco habituada a la convivencia multicultural después de la enorme erupción nacionalista que fue la Revolución mexicana.

En cada caso, los exilios fueron aportando nuevos elementos tanto para la vida mexicana, como para el desarrollo de los demás grupos convivientes en la sociedad de éste país y si algunos de ellos dispusieron de ciertas características particulares que los hacían más identificables – como la relación personal e identidad entre Salvador Allende y Luis Echeverría, la simpatía de José López Portillo por el movimiento sandinista o el fortalecimiento del latinoamericanismo alentado por la injusta guerra de Malvinas -, todos tenían una serie de características comunes que los diferenciaron de la experiencia de los republicanos españoles, entonces ya completamente integrados y próximos – cuando ello se concretó – a la repatriación.

Y, sin embargo, entre ambos exilios existen y existieron vasos comunicantes de honda significación y humana profundidad; el propio Saúl Ibargoyen es protagonista de esta comunidad de voces y expresiones. Me encuentro perdida en su obra los siguientes versos que casan a perfección con estos otros de León Felipe:

 

El cantante negro

Saúl Ibargoyen

 

(Para Fela, cantor popular de Nigeria, in memoriam)

 

«Llevo la muerte en mis bolsillos»

dijo el cantante negro.

¿Quién podrá matarme? ¿Con qué pistolas

con qué cuchilladas o bombas? Porque ellos no tienen la música

que es el arma

que nos escuchará en los tiempos del nuevo futuro

 

Mudo

León Felipe

 

Tuya es la hacienda,

la casa,

el caballo

y la pistola.

Mía es la voz antigua de la tierra..

Tú te quedas con todo

y me dejas desnudo y errante por el mundo,

mas yo te dejo mudo. ¡Mudo!

¿y cómo vas a recoger el trigo

y alimentar el fuego

si yo me llevo la canción?

 

A diferencia de lo que sucedió con los republicanos españoles, los latinoamericanos practicaron un activismo internacionalista con miras a un retorno que no sólo se deseaba y se esperaba sino por el que se trabajaba: sus escritores, diseminados por el mundo hablaban de las dictaduras y sus crímenes no sólo en notas de prensa o en reportajes de fondo, sino también en poesías, cuentos y novelas de innegable valor estético; poseían el orgullo de quien había perdido una batalla pero que no se tenía por derrotado y que, mediante hábiles mecanismos se las ingeniaban para no violentar el derecho mexicano y, sin embargo, apoyar constantemente la resistencia en sus países, incluyendo visitas legales o clandestinas de las que obras como la de Gioconda Belli o Miguel Littín, dejaron huellas entrañables.

De ahí que el exilio latinoamericano tuviera, para muchos mexicanos, especialmente para quienes éramos adolescentes o niños al momento de su llegada, un aura épica y una estética subyugadora.

Para hablar de la experiencia uruguaya, una de las más sutiles y entrañables, hay que hacerlo a través de este marco, el del anhelo por volver y el del encuentro sin cortapisas con un pueblo que les había abierto las puertas y en el que desarrollaron la doble vida que divide siempre a todo exiliado.

Cuando en 1973 comienza la historia del exilio uruguayo, éste se iba a ver marcado por particularidades que señalaban su presencia en el contexto latinoamericano; para comenzar, además de que la dictadura se comportó con la habitual brutalidad que los caracterizaba, incidió en señalar su distanciamiento de los países que no compartían su ideario y sus prácticas; la dictadura uruguaya se negó siempre a conceder el trato de «asilado» a quienes pudieron acceder a la embajada mexicana, llamándolos con una palabra del todo vacía en el contexto del derecho internacional: «protegidos», con lo que pretendía negar la obligación internacional de proporcionarles los salvoconductos correspondientes; en cambio, el gobierno mexicano los tuvo desde el primer momento como asilados políticos.

Todo ello tuvo como consecuencias inmediatas primero, la verificación de la primera metáfora a la que quiero referirme: la actuación del entonces embajador de México en la República Oriental del Uruguay: Vicente Muñiz Arroyo y también al hecho, más mundano, que incidió en cierta distorsión de las estadísticas sobre el exilio uruguayo, esto es, la entrada en territorio mexicano de muchos uruguayos en calidad de turistas, trabajadores, estudiantes y otras formas migratorias avaladas por el gobierno mexicano y que para los militares era más difícil de controlar.

Esta distorsión estadística no es despreciable; mientras que diversos especialistas estiman en poco mas de un millón los refugiados sudamericanos, siendo los grupo más numerosos los argentinos, con 650,000 individuos, chilenos con 200,000 y los uruguayos de 200,000 a 400,000 en otras estimaciones; las estadísticas de las autoridades migratorias sólo manifiestan la presencia de 2,404 extranjeros residentes en México con calidad de asilados.

Al igual que sucedió con otros asilos políticos, la personalidad del embajador de México en el país en conflicto dio carácter a cada uno de los casos; así, el nombre de Gonzalo Martínez Corbalá está profundamente asociado con la situación chilena; o Gilberto Bosques en el caso de España y, en el caso del Uruguay, el asilo tiene el nombre heroico del diplomático mexicano Vicente Muñiz Arroyo.

Muñiz Arroyo es, desde su origen, uno de los promotores más encarnizados del encuentro entre Uruguay y México en esos momentos difíciles; a él se debe la presencia y el asilo de Carlos Quijano – padre de la revista Marcha – y de Alfredo Zitarrosa. Pero, debe señalarse en él no sólo el cumplimiento disciplinado y hasta las últimas consecuencias de las instrucciones de su gobierno, sino una pasión en cumplirlas por un afecto especial por el Uruguay y por un sentimiento de identidad que comprometía su persona y su tarea diplomática.

Muñiz Arroyo había iniciado su relación con con Uruguay en 1970, cuando el gobierno mexicano lo designó su representante ante la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio.

Para el momento del golpe militar de 1973, Muñiz Arroyo era ya embajador de México ante el Uruguay; desde las primeras horas del golpe abrió las puertas de la residencia oficial de México en el barrio de Carrasco y, a decir de varios asilados, » en no pocas ocasiones se jugó la vida para salvar a perseguidos y brindarles su protección»; entre quienes recibieron su protección se cuentan Iván Altesor, Ana Buriano, Silvia Dutrénit, Carlos Onetti y Diego Pelufo.

Muñiz cumplió su tarea en un grado que no se puede exigir a nadie pero que para él representaba el punto al que debía llegar la política mexicana de asilo, al grado – se cuenta – de salvar a una niña que había sido secuestrada por las Fuerzas Conjuntas y para llevarla con sus padres que estaban asilados en al casa del diplomático; se dice también que el primer niño uruguayo nacido en México, hijo de exiliados, lleva el nombre de «Vicente». Ahora que las tendencias en la descripción histórica parecen mirar más hacia la estadística y las tendencias, estos hechos retratan mejor el clima de nuestro encuentro y la calidad de sus protagonistas. Al retornar a México, durante los años de exilio de los uruguayos, el embajador no perdió contacto con sus amigos uruguayos – con sus uruguayos, como él afectuosamente los llamaba – los frecuentaba y establecía ligas de solidaridad y de afecto que fueron torneando un mundo íntimo de encuentro, como una metáfora de lo que iba sucediendo entre nuestras comunidades.

Cuando la democracia volvió al Uruguay Muñiz Arroyo retornó con ella, entonces fue designado representante en la Aladi en aquel país y, como si se tratara de una historia escrita por una mano maestra, al poco tiempo falleció, rodeando del afecto de los uruguayos y del cuerpo diplomático acreditado en la que fue su otra patria: el Uruguay.

Esa metáfora, sin embargo, no es la única; está también la de El Galpón, insigne grupo teatral sin el que la historia del teatro mexicano y latinoamericano no sería el mismo.

Cuando entre marzo y abril de 1976, los integrantes de El Galpón fueron liberados por falta de pruebas en torno a sus ilusorios delitos, varias instituciones culturales, uruguayas y extranjeras, permitieron mantener con vida el grupo hasta el decreto del 7 de mayo le asesta el golpe que los militares pensaron mortal pero que no significó sino el acta de nacimiento de una nueva etapa. La mayoría se exilia en México, donde conserva su identidad, unidad y método.

Como en un intento de resistencia, que en realidad lo era, el exilio significó salir al encuentro de una nueva manifestación de la solidaridad latinoamericana y de su identidad ya a través del gobierno mexicano y de otros organismos culturales como la UNAM, por ejemplo.

Durante ocho años de exilio El Galpón, se presentó en centenares de ciudades, pueblos y estados, reconstruyendo la utopía cultural de García Lorca y su Barraca; promovían la cultura y solidaridad de los países latinoamericanos en contra de la dictadura y en favor de la libertad.

Y del mismo modo, con la música de Zitarrosa y las palabras de Benedetti, que nos enseñaron a muchos mexicanos el dulce y doloroso arte de enamoramos, los urumex y los mexicanos, tejimos este raro entramado que es el exilio, para poder decir que, ambos, en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos.

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