Las utopías de la modernidad. Un breve elenco

Si durante la antigüedad las utopías pretendieron el retorno a la Edad Dorada y durante la Edad Media se aproximaron a la idea de la Nueva Jerusalén y a la reproducción terrenal del orden divino; las utopías renacentistas están más emparentadas con aquellas otras de la ilustración; ambas proponen un orden social completo, en las primeras a través de la reconstrucción del orden social sobre la exaltación de la bondad natural del hombre, las segundas buscarán no en la naturaleza sino en la razón la posibilidad de una sociedad mejor. Las utopías siguientes, las del maquinismo, el empirismo y el positivismo, emprenderán rutas basadas en el concierto social, la lucha de clases y el progreso tecnológico, esto es, una nueva generación de utopistas, rebeldes contra sus antecesores.

Entre las nuevas utopías se encuentran, El paraíso de las madres solteras, en The Empire of the Nairs, de James Lawrence; el Evangelio del Industrialismo de Claude Henri de Saint-Simon; Cómo correr en un campo de algodón en Una nueva visión de la sociedad de Robert Owen; Pasiones liberadas de Charles Fourier, Destino en Viajes en Phrenologasto de John Trotter; Lotófagos de Lord Tennyson; Paraíso de árboles plásticos en Un paraíso en la búsqueda del hombre de J. A. Etzler, Los placeres de la igualdad en Viaje a Icaria de Etienne Cabet; La cura por el agua en Sueño de Reforma de Henry J. Forrest; A un convento, en Cielo – Cielo de Gerard Manley Hopkins; la más brillante utopía del siglo XIX, Erewhon, de Samuel Butler, escrita en 1872 – desde luego, Erewhon no es sino el acrónimo de Nowhere, ninguna parte -; Dioses muertos, en El periodo fijo, de Anthony Trollope; Mujeres en el poder , en La revuelta del hombre de Walter Besant; Verde Inglaterra, en Luego de Londres de Richard Jefferies; la Frustración de Smith, capítulo de La edad de cristal de W. H. Hudson; la Nueva Amazonia de Elizabeth Bugoyne Corbett; la Columna del César de Ingatius Donnelly, la menopausia utópica en Mujer libre de Elizabeth Wolstenholme – la que podemos considerar la primera utopía con contenidos de género en la historia; Mañana de Ebenezer Howard; las Anticipaciones de H. G. Wells; Limanora de John Macmillan Brown; Nacimientos Virginales y en Herland de Charlotte Perkins, y Nosotros de Yevgeny Zamyatin.

Entre los autores que, como en cada época, destacan por su profundidad y por su influencia, durante la etapa de la larga paz previa a la Primera Guerra Mundial, destacan autores de contenido fuertemente utópico y social en su obra como Charles Dickens, en especial en libros como Household Words; el crítico John Ruskin, sobre todo por ensayos como Las cosas verdaderamente preciosas en Pintores Modernos, y el Socialismo para Estetas, de Oscar Wilde en El espíritu del hombre bajo el Socialismo, El libro de la Selva de Rudyard Kipling y Juventud de Joseph Conrad; sin embargo, en ésta época comienzan a presentarse personalidades cuyo perfil, eminente en lo político y en lo económico, nos hace referirlos a cuestiones más bien prácticas de la actividad social pero que exponen también ideas tendientes a los conceptos utópicos; así por ejemplo, el célebre Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln, o la Crítica del programa Gotha de Karl Marx.

El periodo de incubación del fascismo, los traumas generados por ambas guerras mundiales y la depresión económica y la bancarrota moral de las posguerras, determinaron un giro importante para las utopías; en lugar de desaparecer, se modificaron tanto en el sentido sombrío de la contrautopía, sino también en el desaforado discurso ideológico fascista y en la contradictoria esperanza del desilusionado existencialismo.

En esa época destacan textos como Viviendo una época en Samoa de Margaret Mead, Sitios Etruscos de D.H. Lawrence; Horizontes perdidos, donde aparece la célebre Shangri – La de James Hilton, la antiutopía La Noche de la Swastika de Katharine Burdekin, las versiones del Cristo redivivo como El hombre que no pecó de Newman Watts y Cristo de nuevo crucificado de Nikos Kazantzakis, la presencia de elementos psicológicos y de las escuelas conductistas como Walden dos de B.F Skinner, y las asociadas por diferencia Mein Kampf de Hitler y 1984 de George Orwell, que podemos considerar las máximas antiutopías.

Esta necesidad de reconstrucción humana luego de la violencia y la desolación posterior a las grandes guerras, hizo posible que se siguieran construyendo nuevas utopías; Tocando el piano, de Kurt Vonnegut, Un mundo feliz, Las puertas de la percepción e Isla, de Aldous Huxley; El libro de Daniel de E. L. Doctorow, Ciudades invisibles de Ítalo Calvino, Solución tres de Naomi Mitchison, La mujer al borde del tiempo de Marge Piercy; Una historia del mundo en 10 ½ capítulos de Julian Barnes; Justicia mediante la Lotería de Barbara Godwin, Lo que las mujeres quieren de Bernadette Vallely; Sociedades deseables de Jim Dator, Visiones de Michio Kaku, Edén notable de Lee M. Silver, Solaris, del polaco Stanislav Lem y los cuentos futuristas de Philip Dick.

El libro nuestro de cada martes: La investigación, de Stanislaw Lem

De la experiencia lectora, para volver al placer de la mejor ciencia ficción, un toque de thriller, policíaca y terror. Un clásico del género, autor también de Solaris. Stanislaw Lem. Sobre todo en la magnífica edición de Impedimenta.

La magnitud del término «Utopía»

Construir una definición para la palabra utopía no parece fácil; se trata de un término arduo, no sólo por las diferentes aristas conceptuales e históricas que presenta, sino por la carga cultural que contiene, por la intensidad de su presencia en el imaginario y en la conciencia colectivos; por que todos los miembros de la sociedad, quienes la analizan y quienes no, quienes se detienen a reflexionar y quienes siguen de largo, todos, anhelamos que nuestra civilización se perpetúe, que los valores de nuestro tiempo – y nuestro propio estilo de vida incluida la estética y la lengua – se transmitan a las siguientes generaciones y que, en algún momento de la historia, la sociedad humana se parezca más y, de ser posible, sea idéntica a sus propios sueños. La auténtica dificultad para establecer linderos a la idea de la utopía, consiste en que de alguna manera se trata de poner límites a nuestra propia expectativa de la vida política, en este como en pocos temas de la agenda pública tiene tanto que ver nuestra expectativa y nuestra conciencia como seres políticos.

El primer elemento que tenemos al intentar definir, o mejor aún, construir una noción para el término utopía, es su aspecto histórico. Al decir utopía, la inteligencia se desplaza a Thomas Moore, a Erasmo, a Campanella, a Bacon y también a un momento específico, el Renacimiento al promediar el siglo XVI. Pero existen razones para no dar como suficiente el entorno histórico de aquellos ensayos políticos que en su conjunto reciben el nombre de utopías. Por una parte, no es el único momento en que se presentan escritos de ese carácter y para ir más a fondo en la cuestión, no es sólo en el renacimiento cuando dichas construcciones conceptuales tienen una influencia cierta en la vida institucional.

No es necesario insistir en la dictadura del proletariado del marxismo estalinista ni en el imperio nazi de los mil años, ejemplos hay muchos más. Comencemos por separar las ideas utopistas, las utopías, según su tiempo: un periodo que podemos llamar clásico que abarca Grecia y Roma: Hesiodo, que puso nombre al mítico principio de que todo tiempo pasado fue mejor, acuñando las denominaciones ahistóricas de edad de oro, edad de bronce y edad de hierro; Platón y su República, Tácito y su imaginada Germania, Plutarco y su resurrección de las instituciones de Licurgo – el mismo Licurgo si nos damos el lujo de incluir en nuestra lista personajes que no son susceptibles de comprobación histórica -, Tertuliano, De Spectaculis y Luciano Ireneo.

Las utopías medievales que menos frecuentes pues el pensamiento cristiano como el judío y el musulmán convivieron cercanamente con los milenarismos y asimilaron sus ideas utópicas a las ideas escatológicas que cada una de esas religiones había creado; aún así pueden localizarse buenos ejemplos: las Visiones de Hildegaard Von Binguen, las del Beato de Liébana y los viajes de Benjamín de Tudela, que volverá a presentarse a mediados del siglo XX. También resulta interesante la aparición de un fenómeno exclusivo de la edad media, la utopía como forma de vida en comunidad, la subcultura institucionalizada, ya en la heterodoxia como en la ortodoxia: así, cátaros, abilgenses, cistercienses y franciscanos, se presentan como opciones de vida tendientes a un orden social superior.

Acto seguido, las utopías renacentistas emparentadas muy cercanamente a las de la ilustración: desde luego, Moore, Erasmo, Campanella y Francis Bacon, pero también El hombre en la luna, de Francis Godwin, la Utopía de los Caníbales de Michel de Montaigne, la América ficticia de John Donne, la Nova Solyma de Samuel Gott, el sueño de la tierra como un tesoro común de Gerrard Winstanley, el viaje a las Bermudas de Andrew Marvell, el Paraíso recuperado de Thomas Traherne, la Isla de los Pinos de Henry Neville, la Historia de los Severambianos de Denis Vairasse, los australianos unisexuales en Un nuevo descubrimiento de Gabriel de Foigny, el paraíso encontrado en las Aventuras de James Dubordieu por Ambrose Evans, las normas para desalentar el adulterio en el Naufragio afortunado de Ambrose Philips, los árboles sabios en la Aventura de Niels Klim, las Aventuras de Peter Wilkins, de Robert Paltock, la propia historia pastoril que ya señalamos debida a la pluma de Johnson, los fantásticos mares del sur retratados en el Viaje alrededor del mundo de Louis Antonio conde de Bougainville, el ensayo futurista – ciertamente uno de los primeros de la literatura occidental en referirse a lo que con el tiempo se convertiría en el decepcionante mito del año 2000 -, El año 2440, de Louis Sebastien Mercier. Pero sin duda, lo que más puede llamar nuestra atención es discernir si algunos autores que no pueden ser ubicados como utopistas en toda su obra, o no de manera predominante, sí contienen en trabajos de gran aliento aspectos de utopistas influencia; se trata de trabajos como Sobre cómo no ser un cuadrángulo redondo, en Leviatán, de Thomas Hobbes; Robinson Crusoe de Daniel Defoe, el Sentido equino, en Los viajes de Gulliver de Jonathan Swift; la reflexión sobre El Salvaje Feliz, en el Discurso sobre los orígenes de la desigualdad de Jean Jacques Rousseau y El Dorado en Candide, de Rousseau.

Si durante la antigüedad las utopías pretendieron el retorno a la Edad Dorada y durante la Edad Media se aproximaron a la idea de la Nueva Jerusalén y a la reproducción terrenal del orden divino; las utopías renacentistas están más emparentadas con aquellas otras de la ilustración; ambas proponen un orden social completo, en las primeras a través de la reconstrucción del orden social sobre la exaltación de la bondad natural del hombre, las segundas buscarán no en la naturaleza sino en la razón la posibilidad de una sociedad mejor. Las utopías siguientes, las del maquinismo, el empirismo y el positivismo, emprenderán rutas basadas en el concierto social, la lucha de clases y el progreso tecnológico, esto es, una nueva generación de utopistas, rebeldes contra sus antecesores.

Entre las nuevas utopías se encuentran, El paraíso de las madres solteras, en The Empire of the Nairs, de James Lawrence; el Evangelio del Industrialismo de Claude Henri de Saint-Simon; Cómo correr en un campo de algodón en Una nueva visión de la sociedad de Robert Owen; Pasiones liberadas de Charles Fourier, Destino en Viajes en Phrenologasto de John Trotter; Lotófagos de Lord Tennyson; Paraíso de árboles plásticos en Un paraíso en la búsqueda del hombre de J. A. Etzler, Los placeres de la igualdad en Viaje a Icaria de Etienne Cabet; La cura por el agua en Sueño de Reforma de Henry J. Forrest; A un convento, en Cielo – Cielo de Gerard Manley Hopkins; la más brillante utopía del siglo XIX, Erewhon, de Samuel Butler, escrita en 1872 – desde luego, Erewhon no es sino el acrónimo de Nowhere, ninguna parte -; Dioses muertos, en El periodo fijo, de Anthony Trollope; Mujeres en el poder , en La revuelta del hombre de Walter Besant; Verde Inglaterra, en Luego de Londres de Richard Jefferies; la Frustración de Smith, capítulo de La edad de cristal de W. H. Hudson; la Nueva Amazonia de Elizabeth Bugoyne Corbett; la Columna del César de Ingatius Donnelly, la menopausia utópica en Mujer libre de Elizabeth Wolstenholme – la que podemos considerar la primera utopía con contenidos de género en la historia; Mañana de Ebenezer Howard; las Anticipaciones de H. G. Wells; Limanora de John Macmillan Brown; Nacimientos Virginales y en Herland de Charlotte Perkins, y Nosotros de Yevgeny Zamyatin.

Entre los autores que, como en cada época, destacan por su profundidad y por su influencia, durante la etapa de la larga paz previa a la Primera Guerra Mundial, destacan autores de contenido fuertemente utópico y social en su obra como Charles Dickens, en especial en libros como Household Words; el crítico John Ruskin, sobre todo por ensayos como Las cosas verdaderamente preciosas en Pintores Modernos, y el Socialismo para Estetas, de Oscar Wilde en El espíritu del hombre bajo el Socialismo, El libro de la Selva de Rudyard Kipling y Juventud de Joseph Conrad; sin embargo, en ésta época comienzan a presentarse personalidades cuyo perfil, eminente en lo político y en lo económico, nos hace referirlos a cuestiones más bien prácticas de la actividad social pero que exponen también ideas tendientes a los conceptos utópicos; así por ejemplo, el célebre Discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln, o la Crítica del programa Gotha de Karl Marx.

El periodo de incubación del fascismo, los traumas generados por ambas guerras mundiales y la depresión económica y la bancarrota moral de las posguerras, determinaron un giro importante para las utopías; en lugar de desaparecer, se modificaron tanto en el sentido sombrío de la contrautopía, sino también en el desaforado discurso ideológico fascista y en la contradictoria esperanza del desilusionado existencialismo.

En esa época destacan textos como Viviendo una época en Samoa de Margaret Mead, Sitios Etruscos de D.H. Lawrence; Horizontes perdidos, donde aparece la célebre Shangri – La de James Hilton, la antiutopía La Noche de la Swastika de Katharine Burdekin, las versiones del Cristo redivivo como El hombre que no pecó de Newman Watts y Cristo de nuevo crucificado de Nikos Kazantzakis, la presencia de elementos psicológicos y de las escuelas conductistas como Walden dos de B.F Skinner, y las asociadas por diferencia Mein Kampf de Hitler y 1984 de George Orwell, que podemos considerar las máximas antiutopías.

Esta necesidad de reconstrucción humana luego de la violencia y la desolación posterior a las grandes guerras, hizo posible que se siguieran construyendo nuevas utopías; Tocando el piano, de Kurt Vonnegut, Un mundo feliz, Las puertas de la percepción e Isla, de Aldous Huxley; El libro de Daniel de E. L. Doctorow, Ciudades invisibles de Ítalo Calvino, Solución tres de Naomi Mitchison, La mujer al borde del tiempo de Marge Piercy; Una historia del mundo en 10 ½ capítulos de Julian Barnes; Justicia mediante la Lotería de Barbara Godwin, Lo que las mujeres quieren de Bernadette Vallely; Sociedades deseables de Jim Dator, Visiones de Michio Kaku, Edén notable de Lee M. Silver, Solaris, del polaco Stanislav Lem y los cuentos futuristas de Philip Dick.

Los libros de la década 2000 – 2009

Recojo el guante lanzado por mi querido Erick Miranda, esto es parte de una bitácora de lector; digamos, el placer compartido de mi años 30.

Eichmann en Jerusalén, de Hannah Arendt.

http://www.difusioncultural.uam.mx/revista/junio2000/arendt.html

El país de las últimas cosas, de Paul Auster.

http://www.zonafandom.com/literatura-ciencia-ficcion/el-pais-de-las-ultimas-cosas-de-paul-auster

El diccionario del diablo, de Ambrose Bierce.

http://revistamicrorrelatos.blogspot.mx/2011/10/el-diccionario-del-diablo-de-ambrose.html

Fahrenheit 451, de Ray Bradbury.

http://www.arealibros.es/ciencia-ficcion/fahrenheit-451-ray-bradbury.html

El maestro y Margarita, de Mikhail Bulgakov.

http://www.letraslibres.com/revista/relectura/el-maestro-y-margarita-de-mijail-bulgakov

A sangre fría, de Truman Capote.

http://www.uhu.es/cine.educacion/cineyeducacion/periodismosangrefria.htm

La colmena, de Camilo José Cela.

http://www.arealibros.es/libros/la-colmena-camilo-jose-cela.html

Viaje al fin de la noche, de Louis-Ferdinand Céline

http://www.solodelibros.es/03/12/2008/viaje-al-fin-de-la-noche-louis-ferdinand-celine/

Soldados de Salamina, de Cercas

http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-soldados-de-salamina

Esperando a los bárbaros, de Coetzee

http://entremontonesdelibros.blogspot.mx/2011/10/esperando-los-barbaros-j-m-coetzee.html

Libra, de DeLillo

http://www.letraslibres.com/revista/libros/libra-de-don-delillo

Los santos inocentes, de Delibes

http://www.elpais.com/especial/miguel-delibes/in-memoriam/en-la-arcadia-de-los-santos-inocentes.html

Tiempo de un centenario, de Mircea Eliade

http://www.libroerrante.com/blog/archives/26

Nuestra señora de las flores, de Jean Genet

http://www.excelsior.com.mx/index.php?m=nota&seccion=opinion&cat=517&id_nota=876355

Oscar Wilde, de André Gide.

http://www.islaternura.com/APLAYA/NoEresElUnico/gLETRA/GI/Gide/GideWIldeARTICULO.htm

Los aires difíciles, de Almudena Grandes

http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-los-aires-dificiles

Escribir después de Auschwitz, de Günter Grass.

http://www.lecturalia.com/libro/47089/escribir-despues-de-auschwitz-discurso-de-la-perdida

Vida y destino, de Grossman

http://www.letraslibres.com/revista/libros/vida-y-destino-de-vasili-grossman

La posibilidad de una isla, de Michel Houellebecq

http://www.letraslibres.com/revista/libros/la-posibilidad-de-una-isla-de-michel-houellebecq

Vida, representación y muerte de Lul Mazreku, de Ismaíl Kadaré

http://elpais.com/diario/2005/07/16/babelia/1121471413_850215.html

Lo bello y lo triste, de Yasunari Kawabata.

http://www.literaturalibre.com/2008/03/lo-bello-y-lo-triste-yasunari-kawabata/

Alexis Zorba, el griego, de Nikos Kazantzakis.

http://www.esliteratura.com/docs/alexis-zorba-el-griego-nikos-kazantzakis-2215.html

El holocausto como cultura, de Imre Kertész

http://www.memoriales.net/lite_ker.htm

El gatopardo, de Giuseppe Tomassi Lampedusa

http://www.thecult.es/Libros/el-gatopardo-de-giuseppe-tomasi-di-lampedusa.html

Los hombres que no amaban a las mujeres, de Stieg Larsson

http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=2911

El concierto de los peces, de Laxness

http://www.solodelibros.es/29/03/2006/el-concierto-de-los-peces-halldor-laxness/

Solaris, de Stanislaw Lem

http://impedimenta.es/libros.php/solaris

Si esto es un hombre, de Primo Levi

http://www.elalepheditores.com/es/llibre/si-esto-es-un-hombre_1635.html

Las benévolas, de Littell

http://www.letraslibres.com/revista/libros/las-benevolas-de-jonathan-littell

Hijos de nuestro barrio, de Naguib Mahfouz

http://www.elcultural.es/version_papel/LETRAS/10024/Charlas_de_manana_y_tarde

El fantasma de Harlot, de Norman Mailer

http://elpais.com/diario/2008/10/26/eps/1225002413_850215.html

Mefisto, de Klaus Mann

http://www.uv.mx/gaceta/Gaceta100/100/Pie/Pie_01.htm

El último encuentro, de Sandor Márai

http://www.revistadelibros.com/articulos/sandor-marai-el-ultimo-encuentro

El marino que perdió la gracia del mar, de Yukio Mishima

http://unlibroaldia.blogspot.mx/2009/04/yukio-mishima-el-marino-que-perdio-la.html

De parte de la princesa muerta, de Kenizé Mourad

http://unlibroaldia.blogspot.mx/2011/06/kenize-mourad-de-parte-de-la-princesa.html

Bomarzo, de Mújica Láinez

http://abraliteradura.blogspot.mx/2009/04/bomarzo-de-mujica-lainez-el-gran-fresco.html

El jinete polaco, de  Muñoz Molina

http://elpais.com/diario/2002/09/21/cultura/1032559203_850215.html

Tokio Blues, Norwegian Wood, de Haruki Murakami

http://www.tusquetseditores.com/titulos/andanzas-tokio-blues-norwegian-wood

Una casa para el Señor Biswas, de V. S. Naipaul.

http://www.elboomeran.com/autor/536/v-s-naipaul/

Metaphysique des tubes, de  Amélie Nothomb

http://www.serieslitteraires.org/site/MA-c-taphysique-des-tubes-d-AmA-c

Territorio Comanche, de  Pérez Reverte

http://laantiguabiblos.blogspot.mx/2012/12/territorio-comanche-arturo-perez-reverte.html

En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust

http://www.1001libros.com/marcel-proust-en-busca-del-tiempo-perdido/

El asesinato como una de las bellas artes, de Thomas de Quincey

http://www.ucm.es/info/especulo/numero23/quincey.html

Sin novedad en el frente, de Erich Maria Remarque

http://www.patriaroja.org.pe/docs_adic/obras_mariategui/El%20Alma%20Matinal/paginas/sin%20novedad%20en%20el%20frente.htm

La leyenda del Santo bebedor, de Joseph Roth

http://www.ellectorperdido.com/2009/05/25/la-leyenda-del-santo-bebedor/

El dios de las pequeñas cosas. de Arundati Roy

http://leeryviajar.com/2011/07/12/el-dios-de-las-pequenas-cosas/

Ensayo sobre la ceguera, de José Saramago

http://www.papelenblanco.com/novela/ensayo-sobre-la-ceguera-jose-saramago-nos-invita-a-abrir-los-ojos

Corazón doble, de Marcel Schwob

http://metamorfodromo.blogspot.mx/2008/06/el-doble-y-nico-corazn-de-marcel-schwob_08.html

Sinceramente suyo Shúrik, de Ulitskaya

http://laranaquecanta.com/?p=61

Orlando, de Virginia Woolf

http://cartografiasdesplegadas.blogspot.mx/2009/10/virginia-woolf-orlando-fragmentos.html

Alexis o el tratado del inútil combate, de Marguerite Yourcenar

http://walkingaround-elisa.blogspot.mx/2011/06/marguerite-yourcenar-alexis-o-el.html

Mis mejores lecturas de 2012

Para continuar la tradición que sugirió Mayte Collada hace un par de años y como después del que ahora estoy leyendo me propongo leer otro libro de buen tamaño, creo que podemos dar por cerrado el año de lecturas. Este año fue rico en hallazgos y también propicio para llenar algunos huecos de clásicos que se me habían quedado en la mochila de viaje. De la cosecha del año, estos son los mejores frutos. Que los disfruten.

  1. Rivera Letelier. La contadora de Películas. http://www.alfaguara.com/es/libro/la-contadora-de-peliculas/
  2. Gheorghiou. La hora 25.  http://educomunicacioncreativa.wordpress.com/2011/09/15/la-hora-25-novela-1949-de-virgil-gheorghiu-que-puede-hacer-reflexionar-sobre-situaciones-actuales/
  3. Zola. Yo acuso. http://www.letralia.com/39/ar01-039.htm
  4. García Ortega. El comprador de aniversarios. http://elpais.com/diario/2003/05/29/cultura/1054159201_850215.html
  5. Yalom. El día que Nietszche lloró. http://unlibroaldia.blogspot.mx/2010/04/irvin-d-yalom-el-dia-que-nietzsche.html
  6. Dick. El hombre en el castillo. http://www.lecturalia.com/libro/11928/el-hombre-en-el-castillo
  7. Giono.  Un rey sin diversión. http://impedimenta.es/libros.php/un-rey-sin-diversion
  8. Gibson. Neuromante. http://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op00508.htm
  9. Enzesberger. Hammerstein o el tesón. http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_778
  10. Binet. HHhH. http://www.revistadeletras.net/laurent-binet-con-hhhh-quise-ofrecer-una-alternativa-a-la-novela-historica/
  11. Soseki. Botchan. http://impedimenta.es/libros.php/botchan
  12. Kis. Enciclopedia de los muertos. http://www.acantilado.es/catalogo/enciclopedia-de-los-muertos-382.htm
  13. Hara. Flores de verano. http://impedimenta.es/libros.php/flores-de-verano
  14. Ibuse. Lluvia negra. http://www.librosdelasteroide.com/lluvia-negra
  15. Davidson. El nazi perfecto. http://www.anagrama-ed.es/titulo/A_436
  16. Riding. Y siguió la fiesta. http://elpais.com/diario/2011/09/28/cultura/1317160804_850215.html
  17. Harris. Patria. http://www.libroerrante.com/blog/archives/33
  18. Houellebecq. El mapa y el territorio. http://www.anagrama-ed.es/titulo/PN_783
  19. Chaves Nogales. La agonía de Francia. http://www.librosdelasteroide.com/-la-agonia-de-francia
  20. Venezia. Inside the gas chamber. http://www.nytimes.com/2012/10/07/books/shlomo-venezia-auschwitz-sonderkommando-and-survivor-dies-at-88.html?_r=0
  21. Fitzgerald. La librería. http://impedimenta.es/libros.php/la-libreria
  22. Neruda. Confieso que he vivido. Memorias. http://www.blogs.imer.gob.mx/enbuscadelcuentoperdido/2010/11/22/de-“confieso-que-he-vivido”-de-pablo-neruda/
  23. Kerr Una investigación filosófica. http://www.difusioncultural.uam.mx/revista/julioago03/gutierrrez.html
  24. Oz. Versos de vida y muerte. http://www.letraslibres.com/revista/libros/versos-de-vida-y-muerte-de-amos-oz
  25. Lem. La investigación. http://impedimenta.es/libros.php/la-investigacion
Imagginación

Meditación Divertida con Maggie

Disappearing Thoughts

clicks and clips

Tablaturas de mis pasos

Unas cuantas palabras y fotos para los lugares que me hacen feliz.

NOUS LES FEMMES

Aller au delà de nos limites à travers le monde. J'en suis capable, pourquoi pas toi? Pourquoi pas nous? Ensemble nous sommes invincibles "Je suis femme and i can".

Rosie Blog

A garden of wild thoughts. Feeling thoughts and dilemmas

Un Loco Anda Suelto

Entra en mi mente...déjame entrar en la tuya...

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Inner-peace is necessary to overcome of all the pain.

El Rincón de Suenminoe

En el soñador vida y sueño coinciden

La poesía, eso decían

Como plasmar la idea natural.

Cynthia Briones

Letras en el mar.

Polisemia Revista cultural

En cada edición proponemos una palabra para indagar sus posibles significados desde distintas áreas.

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